Tubería Enterrada

Utilizar una tubería enterrada para el riego por goteo subterráneo cada vez es más común en huertos y cultivos. Este riego por goteo consiste en aplicar agua a la zona del cultivo, pero bajo la superficie del suelo a través de una tubería enterrada para riego (tubería de microirrigación). Estas tuberías están enterradas aproximadamente entre 10 y 50 cm por debajo del suelo. Por otra parte están los emisores de bajo caudal o las tuberías goteadoras y exudantes. De esta forma, la humedad no llega a la superficie, sino que solo se moja una parte del suelo

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Todo lo que debes saber sobre la tubería enterrada para riego

En este método de riego las principales ventajas son el soporte físico que proporciona a las plantas, además de aportar agua y nutrientes de forma localizada pero en cantidades reducidas.

Con respecto a estos sistemas de tubería enterrada para riego, es importante que tanto el agua como los fertilizantes se apliquen con bastante frecuencia pero en cantidades muy pequeñas, es decir que el número de riegos es elevado, pero en cada riego se aporta muy poca agua. De esta forma, se intenta que los niveles de agua presentes en el suelo se mantengan, evitando fluctuaciones de humedad excesivas. El agua siempre permanecerá en el suelo en unas condiciones perfectas para que la planta o el cultivo pueda beneficiarse de ella.

Hay ocasiones en las que, para cultivos leñosos como pueden ser olivares o frutales, la alta frecuencia puede desencadenar problemas de concentración de raíces cerca del gotero o ausencia de resistencia cuando hay momentos de sequía o por algún motivo no se puede dotar a la plantación de toda la cantidad de agua que necesita. En este caso, habrá que barajar la opción de utilizar frecuencias más bajas y dotaciones más altas para aumentar el bulbo húmedo y adaptar la superficie mojada a cada terreno.

Este método de riego permite un ahorro de agua espectacular, incluso más (si cabe) que en el riego por goteo superficial. Si este sistema se maneja de forma adecuada las ventajas pueden ser las siguientes:

- Reduce totalmente la evaporación directa.

- No hay escorrentía.

- La filtración profunda o percolación disminuye.

- La uniformidad de aplicación sobre las plantas o los cultivos es mayor.

- Se puede controlar la cantidad de agua aplicada.

- Reduce los grandes esfuerzos que requieren los riegos convencionales.

- El tiempo que se ahorra con este tipo de riego es muy notorio.

- Evita daños por salinidad en las plantas.

- Reduce la germinación de las malas hierbas.

- Es posible complementar este riego con la aplicación de fertilizantes líquidos u otros productos fisiosanitarios como por ejemplo insecticidas, fungicidas, etc.

- La eficiencia de aplicación del agua puede ser elevada si el diseño y el manejo son correctos.

Relacionado con esta última ventaja, para que todas las anteriores sean efectivas es necesario que los materiales tengan una buena calidad y que el diseño sea adecuado, de lo contrario la inversión de tiempo y de dinero no valdrá la pena ya que no producirá ventaja alguna.

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