Frutos del Bosque

Frutos del Bosque  

¡Pocas cosas hay tan deliciosas como poder disfrutar del sabor de las frutas del bosque! Y si, además, las hemos cultivado con nuestras propias manos nos resultarán todavía más apetecibles. Dado que son plantas silvestres, cultivar frutas del bosque no entraña una gran dificultad ni demasiado trabajo de mantenimiento.

3 5

Boletín

Política de Privacidad

Inscríbete y te mantendremos informado de novedades, ofertas…

Nosotros

Cultivar frutas del bosque en casa pasa por preparar a conciencia el espacio del plantado. Aunque cada tipo de planta necesita un tipo de suelo específico que tendremos que conocer al plantar, todos los tipos de frutas del bosque demandará unas mismas características del sitio de plantado: un suelo bien aireado y removido, enriquecido con un abono rico en potasio y con una pequeña cantidad de arena. Será esta última la que nos ayudará a que el drenaje sea el correcto y que, a pesar de que cumplamos con esa necesidad de tener el sustrato húmedo, el agua se evacúe correctamente.

La baja dificultad y el trabajo de mantemiento que necesitan son dos aspectos menores si nos paramos a pensar en la increíble recompensa que supone que, una vez al año, nos regalen el sabor de sus frutos. Unos que, dado lo extensa que es esta familia botánica, podemos elegir no tanto en función del espacio que tengamos para cultivar sino más bien en función de nuestros propios gustos.


Sembrar frutas del bosque es sencillo y puede hacerse incluso en un huerto urbano. Tan solo hay que cumplir con las dos claves que demandan: el tipo de suelo en que plante cada especie, y la ubicación.


Además, otro aspecto clave para cultivar frutas del bosque es elegir bien la ubicación de plantado: resguardada del viento y con buena exposición solar. Si el clima en el que vivimos es frío, podemos ayudar a la planta acolchando el suelo.


Si hemos decidido cultivar frutas del bosque, tan solo nos queda decidir cuál queremos saborear: frambuesas, moras, arándanos y grosellas son algunas de las familias silvestres que darán sus frutos en casa sin demasiada complicación. Tan solo un consejo: guardar una distancia de 50 centímetros entre planta y planta para que puedan crecer con el espacio suficiente.