Son resistentes, sencillas de cultivar y sumamente variadas, uno de los principales motivos para tener una auténtica legión de fans. Sin embargo y a pesar de su fama: no, no son inmortales. De hecho, el frío puede ser uno de sus grandes enemigos. Por eso, conviene conocer a fondo los cuidados de las suculentas en invierno. Una forma de evitarnos disgustos pero, sobre todo, de mantener nuestras plantas con vida.
Comprender el impacto que pueden tener las bajas temperaturas en la mayor parte de las suculentas pasa por entender mejor qué son cactus, crasas y suculentas. El término con el que se denomina a estas plantas responde a su increíble capacidad para ahorrar agua en sus pétalos. Un mecanismo vegetal fruto de siglos de evolución que responde a una característica de buena parte de ellas: son originarias de climas desérticos en los que las lluvias son escasas y la temperatura alta. Una buena pista de por qué, cuando baja el termómetro, tenemos que estar especialmente pendientes de ellas.
¿Y cómo lograrlo? Sencillo: conociendo en detalle los cuidados de las suculentas en invierno. Algo que va más allá, incluso, de la pauta de riego o de la temperatura que necesitan.
- CUIDADOS DE LAS SUCULENTAS EN INVIERNO: QUÉ DEBEMOS SABER
- 1. El riego de la suculenta, escaso según la variedad y adecuado a climatología
- 2. La luz, abundante e incluso directa
- 3. La temperatura, un aspecto a vigilar de cerca
- 4. La limpieza de las macetas, uno de los cuidados de las suculentas en invierno en el que no pensamos
- 5. Las plagas y enfermedades, uno de los mayores enemigos del frío
- PODAR, TRASPLANTAR… ¿QUÉ PASA CON ESTAS LABORES?
CUIDADOS DE LAS SUCULENTAS EN INVIERNO: QUÉ DEBEMOS SABER
Antes de saber a fondo cómo cuidar las plantas suculentas en esta época del año, hay un aspecto que incide directamente en sus cuidados invernales. Habitualmente, elegimos nuestras plantas por su aspecto sin conocer la variedad a la que pertenecen. Puede parecernos secundario pero es algo crucial incluso a la hora de elegirlas por varios factores pero, también, según cómo sea la climatología del lugar en el que vivimos.
Al comprar plantas suculentas, saber identificar de cuál se trata nos permitirá descubrir si estamos ante especies resistentes al frío, capaces incluso de sobrevivir a las heladas; o si, por el contrario, contamos con plantas de baja tolerancia al descenso de las temperaturas. Aunque, como decíamos, un buen número de suculentas proceden de zonas desérticas no podemos perder de vista que otras son nativas de climas fríos, húmedos y con temperaturas incluso inferiores a los cero grados.

Intimamente ligado con esto hay otro aspecto que incide directamente en los cuidados de las suculentas en invierno. Identificar a qué variedad pertenece una determinada planta nos permitirá saber, también, sus ritmos vegetales. O, dicho de otra manera, si nuestra suculenta entra en reposo invernal y, por tanto, no necesita ciertos cuidados como puede ser el riego; o si, precisamente, nuestra suculenta aprovecha el frío para crecer y demanda cuidados como el abono.
Por último, un detalle más: si vivimos en un clima con heladas rigurosas, no está de más que nuestras suculentas pasen el invierno dentro de casa. ¿Cuándo hemos de mudarlas a interior? Anticipándonos a la primera helada: una precaución vital para las suculentas de hojas tiernas. Además, será importante darles un riego en profundidad en los dos o tres días anteriores a meterlas en casa.
1. El riego de la suculenta, escaso según la variedad y adecuado a climatología
Si en líneas generales cómo regar suculentas correctamente es importante para su bienestar, en invierno es vital. Como sucede con otras plantas, la suma de agua y frío es el caldo de cultivo perfecto para matar sus raíces por congelación pero, también, para provocar la aparición de una enfermedad fúngica. Además es importante regar en un horario correcto, evitando siempre las últimas horas del día marcadas por el descenso de la temperatura.
Por ello, el riego de las suculentas en meses de invierno tiene que ser tan anecdótico que basta con regar cada mes o mes y medio. Un tiempo que, en el caso de los cactus, podemos incluso alargar un poco más. Si las tienes dentro de casa y la temperatura es alta, es más que probable que necesiten un riego ligero cada máximo tres semanas. Y un consejo: ante la duda de si una determinada suculenta necesita o no hidratación, es mejor no regarla.
Además y si nuestro invierno cuenta con lluvias abundantes, es recomendable resguardar las suculentas para evitar que el sustrato se humedezca más de la cuenta. En caso de que no podamos o de que estén plantadas directamente en el suelo, se pueden cubrir con un plástico que haga las veces de invernadero y evite un exceso de humedad. ¿Y si tenemos dudas sobre el riego? Nada como aplicar una máxima importante: cuanto más frío haga, menor tendrá que ser el riego.
2. La luz, abundante e incluso directa
Llegados a este punto de los cuidados de las suculentas en invierno, hay que hacer una diferenciación importante.
Para las suculentas que pasen el invierno dentro de casa, tendremos que buscar un espacio luminoso en el que reciban al menos ocho horas de sol indirecto al día. En caso de que nuestras plantas no tengan la luminosidad que demandan, nos lo harán saber estirando sus tallos. Además y como sucedería si estuvieran fuera de casa, necesitan un periodo de oscuridad que emule al de la noche en exterior.
Si las tenemos en exterior, tendremos que comprobar si están recibiendo la cantidad de luz que necesitan. Recordemos que la altura e intensidad del sol no son iguales en meses cálidos y meses fríos. Si vemos que nuestras plantas no reciben buena luz, tendremos que colocarlas en un lugar en el que sí la tengan.
3. La temperatura, un aspecto a vigilar de cerca
Y que depende, directamente, de la especie de cada suculenta y del lugar en el que estén.
Dentro de casa, es fundamental colocarlas en un espacio poco caldeado. Además es recomendable que la temperatura baje unos grados durante unas horas, como lo haría si estuvieran fuera de casa durante la noche. No olvidemos algo importante: nada de colocarlas cerca de una fuente artificial de calor.

Fuera de casa y en épocas de heladas, será importante resguardarlas de ellas y del rocío nocturno con un velo invernal o protegiéndolas con invernaderos.
4. La limpieza de las macetas, uno de los cuidados de las suculentas en invierno en el que no pensamos
¡Puede evitarnos muchos quebraderos de cabeza!
Si nuestras plantas están en exterior, es importante limpiar todos los desechos que pueda haber sobre el sustrato como pueden ser las hojas secas. Este tipo de materia, aún siendo orgánica, favorece la humedad en el sustrato además de ser el escondite perfecto para las plagas.
Si vamos a meter nuestras plantas en casa, tendremos que hacer lo mismo además de limpiar la maceta. Un gesto pequeño con un gran impacto: si hay algún insecto o bacteria, la eliminaremos antes de regalarle un temperatura propicia para que prolifere.
5. Las plagas y enfermedades, uno de los mayores enemigos del frío
Como los seres humanos, durante los meses de invierno las plantas tienen sus defensas más bajas. Un hecho por el que la aparición de enfermedades de las suculentas es más habitual durante el invierno que en otros meses del año; y, además, compromete en mayor medida la vida de nuestra planta.
Por ello y si las tenemos en exterior, tendremos que estar especialmente pendientes y evitar que nuestras suculentas sufran ataques de caracoles o babosas, pero también de hormigas. Cualquier herida en sus hojas o tallos puede convertirse en el punto de partida de una enfermedad fúngica o bacteriana.

Si están dentro de casa, nuestras enemigas naturales serán la cochinilla y la araña roja. Dos insectos que hacen acto de presencia en ambientes cálidos y secos, como los propios del interior de una casa en meses de calefacción.
PODAR, TRASPLANTAR… ¿QUÉ PASA CON ESTAS LABORES?
Aunque estés deseando poner en práctica cómo trasplantar las suculentas correctamente o te preguntes por qué no mencionamos otras tareas como la poda, la respuesta es sencilla: no los incluimos en los cuidados de las suculentas en invierno porque son, de hecho, labores que debemos evitar a toda costa. Y no son las únicas: propagar suculentas, podar sus hojas o sacar sus hijuelos también son tareas que tendrán que esperar a la primavera.
La razón es sencilla: en esta época del año, tanto por el reposo vegetativo como por las bajas temperaturas, este tipo de acciones pueden comprometer la buena salud de nuestra planta. Así que por más que nos puedan las ganas, tendremos que esperar un poco más.
No te quepa duda: la espera merecerá la pena y, cuando te pongas a ello, sabrás que lo haces sin miedo de causar un daño a tus plantas.

