Jazmín: cultivo y cuidados de la planta bella

Jazmín: cuidados y cultivo

No hay más que echarle un vistazo a un Jazmín para entender el significado de su nombre: belleza. Y no es para menos: su delicada floración está acompañada, en el caso del Jazmín Oloroso, de un intenso perfume. Uno muy particular que puede disfrutarse, sobre todo, con los días de sol.

Y es que, como otras plantas caracterizadas por su perfume natural, en su aroma reside también parte de la personalidad de nuestra propia naturaleza con un añadido: además de esto, el Jazmín adornará la pared o el muro sobre el que lo apoyemos ya que se trata de una planta trepadora y de corte arbustivo. Con los cuidados necesarios, el Jazmín puede convertirse en un hermoso tapiz natural.

¿Y cuál es si no el sueño de cualquier amante de la jardinería más que disfrutar de algo así?

CÓMO CULTIVAR EL JAZMÍN

Para poder disfrutar de su floración y de su aroma (de mayo a septiembre, ininterrumpidamente en las condiciones óptimas), tendremos que mimar a nuestro Jazmín. Que esto no asuste a nadie porque es mucho más sencillo de lo que parece.

El Jazmín es una planta de climas cálidos por lo que necesita varias horas de luz diarias para poder florecer y vivir de manera saludable. Sin embargo, no equivoquemos la luz con el sol: ubicar esta planta en la semisombra es una garantía de éxito. Y, curiosamente a pesar de su inclinación por los climas más templados, es una gran amiga del frío siempre y cuando sus raíces permanezcan protegidas de las heladas nocturnas. Algo que podemos hacer con una cama caliente o una manta térmica de jardinería.

La flor del Jazmín es perfecta también para decorar

Mientras es exigente con este aspecto, no lo es tanto con su ubicación. El Jazmín puede crecer a la perfección plantado en el suelo pero también en una simple maceta. Lo que sí es importante es que sus raíces estén siempre bien drenadas (es recomendable mezclar el sustrato con algo de arena para que ayude a filtrar).

Con el riego no tiene un comportamiento tampoco excesivamente exigente: mientras en verano y con altas temperaturas es recomendable regar cada par de días, durante el invierno es bastante con hacerlo una vez a la semana.

Lo que sí es importante es ayudar a la planta con abono orgánico, tanto al comienzo de la primavera como con la llegada del otoño. Y un consejo: muchas veces, con el abono comienzan a aparecer las malas hierbas. Si bien no dañan a la planta, es importante retirarlas lo antes posible para aligerar el peso propio del Jazmín.

LA FLOR CON PROPIEDADES CURATIVAS

Como hemos dicho, el Jazmín es una de esas plantas que necesita de manera impepinable la luz para poder crecer en condiciones y, lo que es más importante, para poder florecer en cantidad.

Decimos esto porque es precisamente su flor (que no solo es blanca sino que también puede ser de otros colores, como el amarillo) lo más significativo de la planta, no solo por su carácter decorativo en un jardín sino también por sus propiedades medicinales.

La flor del Jazmín cuenta con un buen número de propiedades curativas

Por belleza y por valor curativo, la flor del Jazmín es una de las flores más amadas desde hace siglos. Lo que para nosotros es únicamente una planta del jardín, se convierte en un auténtico símbolo de pureza y bondad en el sur y sureste asiático. Un simbolismo que se debe al valor de la flor del Jazmín no solo para elaborar perfumes o jabones sino, sobre todo, por su capacidad curativa cuando se consume en forma de té.

Es así como podemos paliar, gracias a sus aceites vegetales, dolencias como el insomnio, procesos inflamatorios leves o problemas digestivos.

Hermosa, olorosa y curativa… ¿no es una planta perfecta para disfrutar en nuestra casa?

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