Es, probablemente, uno de los cultivos más sencillos y humildes que existen. No solo es una planta prolífica que, incluso teniendo un único ejemplar, da mucho de sí. Añadido, es una de las plantas de huerto perfectas para principiantes. Pero saber cómo cultivar lechuga no es interesante, únicamente, para quienes se inician en el huerto. También es interesante para aquellos expertos que, quizás, han dejado de lado algunas de las necesidades que tiene esta planta.
Aunque nos pueda parecer un cultivo menor, saber cómo cultivar lechuga y ponerlo en práctica es apostar por la salud. Y es que en sus hojas verdes se encierran un buen número de vitaminas y antioxidantes que pueden ser increíblemente beneficiosos para nuestro organismo. No es la única razón para incluirla en nuestro huerto o, incluso, para plantarla en unas macetas. Añadido, la lechuga es un cultivo del que podemos disfrutar durante todo el año si nuestro clima lo permite.
Así que veamos qué necesita esta hortaliza para crecer correctamente. Y, lo que es más importante, para ser una fuente de nutrientes para nosotros.
- 7 PASOS PARA SABER CÓMO CULTIVAR LECHUGA CORRECTAMENTE
- 1. Preparar el terreno, uno de los pasos más importantes de cómo cultivar lechuga
- 2. Elegir la variedad más adecuada
- 3. Mimar los semilleros, fundamental para el desarrollo de la planta
- La temperatura, un detalle vital para nuestras plántulas
- El suelo, húmedo y rico en nutrientes
- 4. Cuidar el trasplante
- 5. Darle la luz que necesita, clave en cómo cultivar lechuga
- 6. Riego profundo y regular, fundamental
- 7. Controlar las plagas y las malas hierbas
7 PASOS PARA SABER CÓMO CULTIVAR LECHUGA CORRECTAMENTE
No confundamos la facilidad de su cultivo con poder sacarlo adelante de cualquier manera. Aunque sea una hortaliza poco exigente, lo cierto es que las necesidades de la lechuga son muy específicas. Una razón de peso para conocerlas en detalle, y darle a nuestras plantas lo que necesitan. Solo así prosperarán correctamente. Y solo así, añadido, darán frutos durante la mayor parte del año.
Otro detalle más antes de ver en detalle cómo cultivar lechuga con éxito. Por sus pocas exigencias, es un cultivo ideal tanto para huerto urbano como para macetas. La lechuga tiende raíces de poca profundidad, por lo que se postula como un cultivo ideal incluso para contenedores modestos.
Y un último aspecto que hará que nos enamoremos de ella. Aunque depende de cada variedad, hablamos de una hortaliza que entre uno y dos meses está lista para ser consumida. ¡Perfecta para impacientes!
1. Preparar el terreno, uno de los pasos más importantes de cómo cultivar lechuga
Que no nos engañe su apariencia humilde. La lechuga exige un suelo rico en nutrientes. A pesar de su aparente simplicidad, este cultivo es uno de los más ricos en minerales; y necesita de ellos para poder crecer correctamente. Más allá de las características propias del suelo, no está de más enriquecerlo con una enmienda orgánica.

No es el único detalle que tenemos que mimar en lo que respecta al suelo. La lechuga demanda un terreno aireado y suelto que cumpla con un requisito fundamental: contar con un buen drenaje. La permeabilidad del suelo será crucial para que la lechuga pueda crecer correctamente y no se pudra incluso antes de comenzar a hacerlo.
2. Elegir la variedad más adecuada
No nos cabe duda: elegir la variedad es la tarea más complicada de todo el cultivo de la lechuga. Y no es para menos: el abanico de opciones de esta hortaliza es amplísimo, tanto en formas como en colores o momento de plantación. Y no solo eso: según la variedad que elijamos, podremos disfrutar de ellas durante todo el año o únicamente en algunos meses determinados.
Por eso y antes de elegir una determinada variedad, organización. Es importante que pensemos cuándo vamos a plantar y cuál es el clima de ese momento para optar por la variedad que mejor soporte unas determinadas condiciones climatológicas.
3. Mimar los semilleros, fundamental para el desarrollo de la planta
Si optamos por plantar directamente plantones, nos ahorraremos este cuidado. Pero si decidimos disfrutar de nuestras plantas desde semillas o queremos incluirlas si nos planteamos cómo empezar un huerto urbano en semilleros, hay un par de cosas fundamentales. Y es que necesitaremos tomarnos la labor con mimo y, sobre todo, con calor.
Veamos cada punto de manera pormenorizada para comprender mejor su importancia.
La temperatura, un detalle vital para nuestras plántulas
Para poder germinar y crecer hasta ser un plantón digno de trasplantarse, la lechuga necesita unas condiciones muy específicas de temperatura. Salvo variedades excepcionales, solo si nuestros semilleros están entre 18 y 21 grados podremos sacarlos adelante. La duda de qué sucede de no ser así es sencilla de resolver. Si la temperatura es inferior 18, su crecimiento se ralentizará. Si están expuestos a más de 21 grados, la germinación puede detenerse.

Entonces ¿cómo cultivar lechuga en los meses de frío? Sencillo: utilizando un semillero caliente o en semillero protegido. Gracias a este tipo de accesorio de huerto, podremos garantizarle a nuestras semillas en crecimiento la temperatura que demandan.
No es la única precaución que hemos de tener al sembrar lechuga en semillas
El suelo, húmedo y rico en nutrientes
Decíamos antes que la lechuga demanda un suelo rico en nutrientes. ¿Cómo no van a demandar lo mismo sus semillas que, precisamente, necesitan todavía más poder nutrirse para convertirse en planta?

Para que prosperen correctamente, tendremos que utilizar un sustrato para semilleros. Y no solo porque cuenten con el aporte nutricional que necesitan. Añadido, este tipo de suelo tiene otra virtud crucial: favorece el drenaje y mantiene la humedad.
Y esto último, la humedad, es sumamente importante. Porque para que nuestras semillas de lechuga germinen correctamente, es fundamental que el sustrato se mantenga húmedo. Nuevamente: no confundamos esto con encharcar, ya que esto puede provocar que se pudran.
4. Cuidar el trasplante
Tal y como veíamos al comienzo, nuestro suelo ya está preparado y listo para un trasplante que no podremos acelerar. Solo cuando nuestras plantas tengan un tamaño en torno a los 10 centímetros podremos plantearnos el trasplante. Tan importante como esto es vigilar muy de cerca la climatología. Si estamos todavía en los comienzos de la primavera, tendremos que poner a cubierto nuestro cultivo. Un descenso nocturno de la temperatura puede llegar a matar a nuestros plantones, y de nada nos servirá en ese caso saber cómo recuperar una planta después de una helada.

Con los plantones listos para trasplantar, es importante guardar una distancia de seguridad entre plantón y plantón. Lo recomendable es plantarlas en hileras con 30 centímetros de distancia entre fila y fila de lechugas, y guardando entre 20 y 30 centímetros de distancia entre cada planta.
5. Darle la luz que necesita, clave en cómo cultivar lechuga
La lechuga es una hortaliza que demanda sol directo. Pero ojo porque, en los meses de verano, esto puede ser perjudicial para su crecimiento. Cuando nos planteamos cómo proteger el huerto del calor, la lechuga es precisamente uno de los cultivos que tendremos que cuidar del calor excesivo.
6. Riego profundo y regular, fundamental
En lo que concierne al riego, es una planta exigente ya que necesita mantener el sustrato siempre ligeramente húmedo. Necesita riegos en profundidad y regulares, al menos en un par de ocasiones a la semana y sobre todo cuando está formando el cogollo. No es la única precaución que hemos de tener con ella: no es conveniente mojar sus hojas. Una razón de peso para que nos planteemos mantenerla hidratada con un sistema de riego por goteo.
Y sí: este tipo de riego puede ser clave para el desarrollo de nuestra planta. Porque, como sucede con el sol, tan mal le sienta el defecto de agua como el exceso. Si nos quedamos cortos, nuestra planta puede crecer pero amargando su sabor. Y de pasarnos con ella, podría detenerse el crecimiento o hacer que nuestra planta sea más propensa a hongos.
7. Controlar las plagas y las malas hierbas
Por su riqueza, la lechuga es una de las plantas favoritas de las plagas. De ahí que tengamos que ser especialmente cuidadosos para evitar que nos puedan arruinar nuestro cultivo. Y cuidado: recordemos que es una planta destinada al cultivo humano. Una razón de peso para que utilicemos un insecticida autorizado para huerto.

¿Y cuáles son las plagas que pueden aquejar a nuestras lechugas? La lista es larga. El pulgón, la oruga verde, la rosquilla negra o la mosca blanca son algunos de los insectos más habituales. Unos que podemos tener a raya aliándonos con plantas que repelen insectos del huerto o descubriendo por qué tener un huerto biodiverso.
En lo que respecta a erradicar las malas hierbas, no hay duda: imprescindible eliminarlas de la ecuación. No solo son ladronas de recursos sino, además, imanes para las plagas. Eso sí: tendremos que hacerlo a mano, a conciencia y sin utilizar ningún químico.
Un cultivo sencillo, agradecido y sumamente rico para nuestra dieta. ¡Imposible resistirse a tenerlo en casa!

