Cuidados de la tuya, un arbusto perenne imprescindible en tu jardín

Cuidados de la tuya, un arbusto perenne imprescindible en tu jardín

Es uno de los arbustos más populares para exterior, tanto por su porte como por su carácter rústico. Al margen de su follaje intensamente verde, los cuidados de la tuya o thuya hacen sumamente sencillo disfrutar de una de las coníferas más agradecidas que existen. Y no solo en el jardín, donde se suele utilizar tanto para formar setos como para borduras vegetales. Además esta preciosa planta de la familia de las Cupresáceas admite también el cultivo en maceta. Algo que nos permite disfrutar de ella también en un balcón, en una terraza o, incluso, en un jardín en el que queramos jugar con sus posibilidades ornamentales.

Tuya cuidados
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Originaria de América del Norte y el este de Asia, es importante tener algo en cuenta. Si buscamos arbustos de crecimiento rápido para cercos, la tuya no es la mejor opción. En líneas generales, los distintos tipos de tuya o thuja presentan distintas velocidades de crecimiento que oscilan de forma significativa según la especie, si bien es importante saber que no son tan espectaculares como en el caso de otros tipos de coníferas. Así la tuya puede crecer entre 15 y 30 centímetros como mínimo al año, y entre un máximo de 25 y 60 centímetros según las variedades.

Sin embargo, esta falta de «agilidad» se compensa con otro aspecto sumamente interesante. Y es que, a pesar de que la tuya no crece rápidamente en altura, sí lo hace engrosando su ramaje para crear matas compactas. Algo sumamente interesante, también, para jugar con formas topiarias para conseguir un resultado todavía más ornamental.

7 CUIDADOS DE LA TUYA O THUYA CLAVES PARA SU DESARROLLO

1. La luz, directa salvo en climas muy cálidos

En líneas generales, los cuidados de la planta tuya estipulan que lo ideal es que estén en una zona muy bien iluminada. A pesar de que es una planta con capacidad de adaptación a otras condiciones como la semi sombra luminosa, lo cierto es que necesita mucha luz para crecer con vigor y, sobre todo, para mantener intensamente verde su follaje.

Sin embargo, si vives en un clima muy cálido, es recomendable colocarla en una sombra ligera donde reciba buena luz.

2. La ubicación, uno de los cuidados de la tuya que debemos mimar

A pesar de ser una planta de carácter rústico, la tuya o thuya es sensible a las corrientes tanto de aire frío como seco especialmente cuando se trata de ejemplares jóvenes. Algo curioso si consideramos que es capaz de resistir hasta -20 grados.

3. El espacio de plantación, concreto y con un drenaje excepcional

El éxito de una tuya radica fundamentalmente en el suelo que le ofrezcamos. Para que nuestra thuya crezca correctamente demanda un suelo fresco, suelto y bien drenado ligeramente ácido o, en su defecto, neutro. Algo que podemos lograr añadiendo al sustrato una buena dosis de humus. Además y para favorecer el drenaje, conviene saber qué es la perlita para plantas y considerarla como parte de la mezcla.

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Por último y si vas a plantar más de una thuya, conviene guardar una separación de entre 60 y 80 centímetros entre ejemplares. De esa manera y si son ornamentales, podrán crecer correctamente. Además si el objetivo es que creen una pantalla natural, no solo fomentarás el crecimiento sino que también optimizarás el espacio.

4. El riego, siempre sin excesos

Es, probablemente, uno de los cuidados de la tuya que más debemos vigilar. A pesar de que la thuya es una conífera de carácter rústico, es importante saber que no tolera ni el exceso de agua ni la sequía. Además debemos considerar que el riego debe estar ajustado a cada momento de la vida de la planta pero, en todo momento, debemos evitar los encharcamientos. Sus raíces no toleran el exceso de agua.

En los meses de calor, lo ideal es mantener siempre la tierra ligeramente húmeda. Sin embargo, durante el invierno tendremos que reducir paulatinamente la pauta de riego para hidratarla cada 10 o 15 días si no llueve.

El riego, uno de los cuidados de la tuya más delicados

Por último y con vistas a resguardar la humedad en el suelo, no está de más crear un mulching con corteza de pino sobre la superficie.

5. El abonado, regular para fomentar su crecimiento

A pesar de ser una planta resistente y poco exigente, la thuya agradecer una dosis regular de abono que ayude no solo a crecer sino, sobre todo, a mantener su follaje intensamente verde. Para ello, lo idóneo es utilizar un abono granulado de liberación lenta o uno específico para coníferas que permita fertilizar de forma progresiva desde el comienzo de la primavera hasta el final del verano.

6. La poda, uno de los cuidados de la tuya que no podemos pasar por alto

La tuya no solo agradece las labores de poda sino que, además, las necesita tanto para mantener su forma como para garantizar esa característica densidad de estas plantas de exterior. Más allá de seguir los consejos de la guía estacional de poda, en el caso de la thuya lo ideal es llevar a cabo estar labor al comienzo de la primavera cuando las heladas nocturnas hayan comenzado a desaparecer. También podemos posponerlo para del comienzo del verano, cuando las temperaturas todavía no hayan comenzado a subir.

La poda, otro de los cuidados de la tuya

Para la poda de primavera, lo ideal es realizar una poda ligera que permita dar forma y evitando siempre podar ramas viejas o leñosas. En el caso de la poda otoñal, lo idóneo es retirar las puntas secas o desiguales.

7. Las plagas y enfermedades, otro aspecto que debemos cuidar

Aunque es una planta muy resistente, la thuya no está exenta de sufrir plagas como la araña roja o la cochinilla. Dos de sus principales amenazas que suelen hacer acto de presencia en veranos secos o en el caso de que no cumplamos con los cuidados de la tuya.

También debemos de considerar que los hongos pueden ser malos visitantes de nuestras plantas de thuya. Si es por un exceso de riego, puede aparecer el hongo phytophtora que trae consigo la pudrición de las raíces. En caso de que veamos manchas pardas o ramas secas, es probable que nos enfrentemos a los llamados hongos del follaje.

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En ambos casos, lo ideal es utilizar un fungicida específico para frenar su avance.

¿Y CUÁLES SON LOS CUIDADOS DE LA TUYA EN MACETA?

Los cuidados de la tuya en maceta suelen despertar muchas dudas pero alivia saber que son sumamente parecidos a los que precisa plantada en suelo. Sin embargo, sí hay tres labores a las que tendremos que prestarles especial atención para garantizar que nuestra conífera salga correctamente adelante.

1. El suelo de plantación, crucial para su desarrollo

Favorecer un correcto drenaje debe ser nuestra prioridad en lo que respecta a los cuidados de la tuya en maceta. Por eso y en la línea de la mezcla que comentamos antes, para tenerla en estos recipientes lo ideal es usar un 60% de sustrato universal, un 20% de perlita y un 20% de fibra de coco. Por último, no olvides añadir humus de lombriz para mejorar la estructura del suelo y garantizar su equilibrio. Además y para su supervivencia es clave saber cómo proporcionar un buen drenaje a tus plantas en macetas.

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Tan importante como esto es elegir correctamente la maceta adecuada para este tipo de plantas. La tuya desarrolla un sistema radicular fuerte, por lo que lo ideal es una maceta de al menos 40 centímetros de diámetro y otro tanto de altura.

2. El riego, muy importante en los cuidados de la tuya en maceta

Especialmente en meses de verano, tendremos que regar de forma más regular. Recuerda que en una maceta su acceso al agua es limitado, y que conviene que tenga siempre el sustrato ligeramente húmedo.

3. El trasplante a una maceta ligeramente mayor, cada cierto tiempo

Dado el crecimiento de sus raíces, la tuya debe trasplantarse cada dos o tres años como máximo. Elige para ello una maceta ligeramente mayor.

Y tú ¿tienes a la tuya entre tus plantas de cabecera de exterior?