Cuidados de la parra virgen o parra de Virginia

Cuidados de la parra virgen

Vestir con naturaleza y en los colores del otoño parece ser la tarea encomendada a esta preciosa trepadora. Y disfrutar de este espectáculo natural es sencillo. Los cuidados de la parra virgen son sumamente asumibles. Tanto que, en realidad, hablamos de una planta que demanda pocas atenciones para crecer rápidamente. Una de sus principales virtudes pero, también, uno de los aspectos que debemos vigilar como sucede con cualquiera de las trepadoras. No cabe duda: la parra virgen es ideal para llenar de vida una pared, celosía o enrejado. Pero también demanda que estemos pendientes de que ese crecimiento es como nosotros queremos que sea.

Ser rigurosos con los cuidados de la parra virgen nos permitirá disfrutar de una planta excepcional. Y no lo decimos únicamente por su rusticidad. También nos referimos a su increíble carácter decorativo desde principios de primavera hasta comienzos del invierno. Sus ramas desnudas dan paso, desde final de la estación del frío, a grandes hojas de un color verde intenso. Una tonalidad que cambia por completo a finales de verano, adoptando todas las tonalidades del otoño y con un color como protagonista: el rojo.

Así que veamos en detalle los cuidados de la parra virgen o parra de Virginia. Una maravillosa planta resistente y hermosa a partes iguales, cuyo disfrute nos demandará muy poco.

5 CUIDADOS DE LA PARRA VIRGEN

Antes de ver en detalle los cuidados de la parra virgen, es importante saber algunas cosas. Como su nombre indica, está emparentada con las plantas de la viña. Y, de hecho, es habitual que en los meses de verano se llene de pequeños frutos de color oscuro que hacen las delicias de los pájaros e, incluso, es perfecta si nos preguntamos cómo atraer insectos polinizadores a nuestro jardín. Sin embargo, que esto no nos llame a error. Hablamos de una planta ornamental y, si bien para estos animales e insectos sus frutos son buenos, no sucede lo mismo en el caso de los humanos. Para nosotros, la ingesta de estas bayas oscuras está totalmente desaconsejada ya que no son comestibles.

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Otro aspecto importante es romper un mito. Y es que, a priori, pensar en la parra virgen y su carácter trepador es creer que puede ser sinónimo de problemas. Y no, no es así. A diferencia de otras trepadoras como la hiedra, su adhesión a cualquier muro no causará daños en él. Las pequeñas lianas sobre las que sustenta su crecimiento difieren de las de la hiedra en que no se pegan a las superficies. Pero hay otra diferencia importante con respecto a otras trepadoras como la wisteria o glicinia. A pesar de que si cumplimos con los cuidados de la parra virgen puede alcanzar los 15 metros, sus tallos leñosos son manejables y sencillos de podar.

Teniendo esto claro, veamos qué necesita esta maravilla vegetal para crear un auténtico tapiz natural sobre cualquier superficie. Y, a diferencia de otras plantas, cuando hablamos del cultivo de la parra virgen no tenemos que preocuparnos de la temperatura. Soporta hasta 15 grados bajo cero pero, también, el calor del verano.

1. La ubicación de plantado, una muestra de la versatilidad de esta trepadora

Como decíamos antes, la parra virgen es una planta increíblemente resistente. Tanto que ni siquiera es exquisita en lo que se refiere a su lugar de plantación. Si bien lo ideal es que esté en sombra o semi sombra, también puede cultivarse a pleno sol en climas templados. Si vivimos en un sitio en el que el verano es especialmente cálido, lo más recomendable es que le busquemos un lugar protegido del exceso de sol. Pero no porque pueda comprometer la salud de la planta. Más bien porque solo teniendo algo de fresco podrá colorear sus hojas en condiciones.

Es importante que tenga un soporte por el que trepar. En un estadio inicial, podemos guiarla mediante espalderas. Sin embargo, esta técnica solo sirve para las plantas jóvenes y siempre tendremos que contar con plantarla con un respaldo. Llámese muro, enrejado, celosía, pérgola o arco de jardín. Tú decides dónde puede lucir. Eso sí: a pesar de no ser como otras trepadoras, es recomendable mantenerla alejada de canalones y tejados por seguridad.

2. El suelo, profundo y rico en nutrientes

Aunque siendo rigurosos no sería uno de los cuidados de la parra virgen, este aspecto influye mucho en su desarrollo. Esta planta demanda estar plantada en un lugar en el que pueda tender sus raíces hacia abajo. Podemos cultivarla en maceta, pero su crecimiento no será tan espectacular como si lo hacemos directamente en el suelo.

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Además de esto y ligado a su desarrollo, la parra virgen es amante de los suelos ricos en materia orgánica. Por lo que, tanto en el momento de plantado como después, no está de más añadir mantillo y humus al suelo.

3. El riego, regular pero sin excesos

Uno de los aspectos más importantes en los cuidados de la parra virgen. Hablamos de una planta amante de los suelos húmedos. Un detalle que no podemos confundir con encharcar. Es más: para su correcto desarrollo, necesita contar con un buen drenaje.

Lo ideal es mantener la tierra siempre fresca. Esto supone una pauta de riego regular, pero regando únicamente cuando el suelo esté ligeramente húmedo.

4. El abono, dos dosis al año

Por sus necesidades, la parra virgen demanda una renovación constante de los nutrientes del suelo. Pero ojo: lo que para nosotros es constante, en la naturaleza tiene unos tiempos diferentes. Y basta con pensar en los ciclos de las plantas para darnos cuenta de cuáles son: otoño y primavera.

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Una dosis de abono mineral al final del invierno es otro de los cuidados de la parra virgen a contemplar. Conoce a fondo el nuestro, de lenta liberación

 

En base a esto, como parte de los cuidados de la parra virgen tendremos que contemplar dos dosis de abono al año. Dos muy específicas, y de las que dependerá buena parte de su bienestar. Por un lado y con el otoño entrado, lo ideal es aplicarle a nuestra parra virgen una dosis de abono orgánico. Y, con el final del invierno, una dosis de abono mineral de lenta liberación.

5. La poda, uno de los cuidados de la parra virgen menos exigentes

Tan poco exigente como que nuestra planta puede pasar perfectamente sin ella. Es más: la poda se restringe a dos escenarios muy concretos. O bien que queramos promover que tenga más ramas, o bien que tengamos que rectificar su crecimiento sobre una pared.

Como has podido comprobar, los cuidados de la parra virgen son asumibles para cualquier jardinero. ¡Lo que es más difícil de asimilar es su increíble belleza natural!