Cultivo de la parra virgen

Cultivo de la parra virgen

Es uno de los símbolos por excelencia del otoño y quizás por eso conocer el cultivo de la parra virgen es fundamental para decantarnos por incluir esta preciosa trepadora en nuestro jardín, terraza o balcón en esta época del año. Una planta que por su colorido, un auténtico reflejo de las tonalidades propias de esta estación, es la primera en darle la bienvenida al otoño adoptando sus tonos tan cálidos.

De cuidados sencillos, el cultivo de la parra virgen nos exigirá pocas atenciones en comparación con la belleza que nos regalará mientras se mantiene su característico color verde intenso y también cuando comienza a tomar los tintes naranjas, rojos y burdeos propios de esta temporada.

Así, veamos cuáles son las características del cultivo de la parra virgen para disfrutar de esta planta de crecimiento rápido que, no solo se adapta con facilidad a casi cualquier suelo sino que, puede llegar a alcanzar los diez metros de altura con los cuidados necesarios.

UBICACIÓN, CLAVE DEL CULTIVO DE LA PARRA VIRGEN

El cultivo de la parra virgen o parra de Virginia es sencillo en casi cualquier tipo de clima. Algo marcado por su singular procedencia ya que es originaria tanto de Norteamérica como de Japón y China. Países con climas completamente opuestos y en los que, sin embargo, crece a la perfección.

Esto viene a darnos una idea de que la plantación de esta trepadera se adapta a climas muy distintos, además podemos disfrutar de ella durante mucho tiempo porque se puede sembrar tanto en otoño como en primavera.

Planta trepadora
Lo vital para el cultivo de la parra virgen es que elijamos correctamente su lugar de plantación. Debido a su carácter trepador, tendremos que establecerla al pie de una pared, pérgola, celosía o cualquier otro elemento vertical que queramos decorar de manera natural. Esto, además de ser fundamental para que pueda crecer y tupir en condiciones, debe estar acompañado de que el lugar de plantado esté orientado al norte o al este.

También tendremos que contemplar que la siembra de la parra virgen debe realizarse en zonas de semisombra o sombra total. Es posible cultivarla también al sol, pero es cierto que privándola de él lograremos una mayor intensidad en la coloración de sus hojas.

Por otro lado, resulta muy importante que elijamos un lugar con buen drenaje y que lo hagamos en un hoyo con una profundidad de 50 centímetros de diámetro por otro tanto de profundidad. Hay que tener en cuenta que esta mata, para poder contar con ese crecimiento vigoroso que la caracteriza, necesitará un buen espacio donde sus raíces puedan crecer con salud. Algo que permitirá ese ritmo de desarrollo que la caracteriza.

Parra virgen
Una trepadora preciosa para disfrutar en cualquier jardín o, incluso, en macetas. Compra online la parra virgen en nuestra tienda

 

Dado que el plantado es el momento crucial del cultivo de la parra virgen, tendremos que añadir en ese agujero una mezcla de mantillo, materia orgánica y abono. Una manera de aportarle nutrientes desde el comienzo y apoyar también que arraigue correctamente evitando que sufra con el trasplante.

Respecto al riego, un aspecto importante en los cuidados de cualquier mata y también en el cultivo de la parra virgen, tendremos que mantenerlo de manera regular en los comienzos de la planta  y bajar esta pauta cuando la parra esté enraizada y asentada, ya sea en el suelo o en macetas.

Mantillo orgánico
El aporte de mantillo orgánico enriquecerá el suelo de cultivo de la parra virgen.
Conoce aquí las características de este producto

 

Por último, es importante tener en cuenta dos aspectos. Por un lado, que sus pequeños frutos negros, similares a las uvas y no comestibles, son un auténtico imán para los pájaros. Una manera de disfrutar de la vida natural del jardín contando con su presencia y pudiendo observarlos todavía más de cerca.

Por otro, y como buena trepadora que es, tendremos que tener ciertas precauciones en su crecimiento. Aunque no precisa poda, sí es importante tenerla a raya si queremos que no crezca de manera descontrolada tapando ventanas, canalones o puertas, y convirtiendo su presencia en algo incómodo. Una vez ha arraigado, es interesante podarla de manera selectiva respetando las ramas leñosas viejas y recortando las jóvenes.

Sería interesante que en esta labor no despeguemos aquellas ramas que no queremos cortar, ya que una vez se hayan separado de la pared a la que están ancladas tienen serias dificultades para volver a hacerlo.

Y con estos sencillos consejos de cultivo de la parra virgen, tan solo nos queda disfrutar de sus colores y ver cómo tapiza nuestro jardín.