Los amantes de estas maravillosas plantas con flor saben lo que se siente al verlas florecer. La flor de la orquídea es el fruto de un trabajo de jardinería minucioso que no consiste en tareas específicas sino, más bien, en instinto. En encontrar el lugar adecuado para ellas, en darles los mimos que demandan. Por eso, conocer los cuidados de las orquídeas tras las floración nunca está de más. Una forma de velar por el bienestar de nuestra planta para que, cuando ella lo desee, vuelva a florecer.
Y decimos esto porque las orquídeas tienen fama de ser plantas más caprichosas cuando se cultivan fuera de su hábitat natural. Tanto que, tras años sin florecer, un simple cambio de ubicación puede ser la razón de que lo hagan. Tanto que, incluso, sus flores pueden acompañarnos durante más de medio año. Su increíble belleza y elegancia son motivos sobrados para procurar que cuenten con todo lo que necesitan para hacerlo de manera anual.

Pero además, conocer los cuidados de las orquídeas tras la floración es vital para quienes se inician en ellas. Y es que son muchos los que creen que, una vez desaparecida la flor, la planta no volverá a rebrotar. Y sí lo hará. Tan solo es cuestión de paciencia y de conocer los cuidados que precisa.
PODA Y TRASPLANTE, DOS DE LOS CUIDADOS DE LAS ORQUÍDEAS TRAS LA FLORACIÓN
Es importante entender que, tras la floración, las orquídeas entran en un periodo de reposo. Un tiempo imprescindible para que la planta se recupere del desgaste que supone florecer. Por esta razón, los cuidados de las orquídeas tras la floración son cruciales. De ellos dependerá que vuelva a rebrotar. Y de ellos dependerá, también, buena parte de la salud de la planta.
Por esta razón, no podemos precipitarnos. Algo que suele suceder cuando, al ver caer la última flor, optamos por cortar la vara floral. Un pequeño error. Y es que, por la singular naturaleza de estas plantas, esa misma vara puede albergar de pronto nuevos brotes. Un buen motivo para que la dejemos una temporada, hasta ver cómo evoluciona. Si vemos que la vara comienza a secarse, lo ideal es que la cortemos a ras de las hojas.

También es cuestión de paciencia aguardar para trasplantar nuestra planta. Una de las características de esta enigmática familia botánica es que es sumamente sensible a los cambios. Algo que tenemos que contemplar no solo como parte de los cuidados de las orquídeas tras la floración, sino de su cultivo en general.
Por esta razón, cambiarla de maceta nunca es buena idea cuando está en flor. Y, sin embargo, supone genial ayuda una vez ha concluido la floración. Cambiarla a un recipiente de mayor tamaño y con un sustrato renovado la permitirá crecer a nivel de raíces en sus meses de letargo.
No podemos olvidar que, salvo algunas especies, la orquídea demanda un tipo concreto de macetas para orquídeas: la maceta transparente. Y es que solo así sus raíces pueden recibir la cantidad de luz que precisan para crecer. Por lo que, de transplantarla, es importante que lo hagamos a una de las mismas características.
Iluminación y riego, cuidados de las orquídeas tras la floración que no podemos olvidar
Aunque creamos que, concluida la floración, la orquídea no necesita luz, ¡nada más lejos de la realidad! Esta familia botánica es, en líneas generales, una gran demandante de luminosidad. Por eso, con flores o sin ellas, tendremos que continuar con esos baños de sol tan positivos para ella. No confundamos luminosidad con sol directo. De hecho, este último es perjudicial para ellas ya que puede quemar las hojas.

Lo que tampoco podemos dejar de lado es la pauta de riego que tengamos con nuestra orquídea. Hablamos de una plantas que necesitan ser regadas, según las condiciones de cada lugar, o bien una vez a la semana o cada dos semanas en época de floración.
Con la caída de las flores, serán las raíces las que nos digan cuándo ha llegado el momento. Si adquieren un tono plateado, es momento de volver a sumergirlas en agua. Mucho cuidado con el riego, ya que es uno de los principales motivos por los que muere una orquídea. Los peligros del exceso de riego en orquídeas son, en muchas ocasiones, irrecuperables. Por lo que siempre vale mas quedarse cortos que abusar.
FERTILIZANTE, LA CLAVE PARA EL BIENESTAR DE LA ORQUÍDEA
Más allá de cumplir a rajatabla los cuidados de las orquídeas tras la floración, hay uno que no podemos dejar de lado. Hablamos de fertilizar a la planta. De aprovechar ese periodo latente para llenarla de nutrientes que, de otra manera, la orquídea no puede absorber.
Dado que viven en un sustrato inerte, solo con la aplicación de un abono para orquídeas conseguiremos hacer que rebrote con vigor la próxima temporada. Así conseguiremos nutrir a la planta y protegerla del ataque de cualquier plaga pero, también, lograr la floración de la orquídea rápidamente.

Desde el comienzo del otoño hasta la llegada de la primavera, aplicaremos una dosis con carácter mensual. El abono para orquídeas para esta época del año es rico en nitrógeno, por lo que ayudará al desarrollo de las hojas y a que la planta crezca enérgicamente. Podemos optar tanto por los pulverizadores como las varitas o las ampollas. ¡El que más cómodo nos resulte de administrar!
Y, una vez realizados estos cuidados de las orquídeas tras la floración, tan solo nos queda esperar. Esperar a que una nueva vara floral crezca y se llene de botones.
Un momento de alegría que solo quienes aman estas plantas enigmáticas conocen.

