Es nuestro adorable viejito. Ese que, a pesar de sus años, sigue siendo nuestro mejor compañero, y uno de los seres que más queremos en este mundo. Por eso y de la misma manera que hemos hecho en todas las etapas de su vida, cuidar del bienestar del perro anciano es fundamental para garantizarle una buena calidad de vida en sus últimos años. Una manera de acompañarle pero, también, de velar por su salud.
De la misma manera que sucede con un humano, un perro anciano se parece a un cachorro en muchos aspectos. Cuando son pequeños, sabemos que debemos extremar las precauciones en muchas cosas, y armarnos de paciencia cuando nos planteamos cómo educar a un cachorro desde el primer día. ¿Y en qué se parecen, entonces, los perros ancianos a los casi recién nacidos? En que, como ellos, necesitan toda nuestra atención y cuidados extra. Y sí, también paciencia. Porque a medida que nuestro perro envejezca, su dependencia y nivel de necesidades irán en aumento.
No cabe duda: como cuando era pequeño, todo el cariño y dedicación son poco para ese perro anciano que nos ha acompañado fielmente en nuestra vida. Así que nada como saber qué necesita para mimarle como se merece.
- ¿CÓMO SABER QUE MI PERRO ES UN PERRO ANCIANO?
- Su estado anímico, otro detalle importante
- QUÉ CUIDADOS NECESITA UN PERRO ANCIANO
- 1. Una alimentación acorde a su edad, el punto de partida
- 2. Un tiempo diario solo para él, crucial para su salud emocional
- 3. Un rango de actividad física constante y sosegada, clave para el perro anciano
- 4. Un lugar cómodo para descansar, tan importante como cuidar de su sueño
- 5. Un cuidado constante del pelo, el último detalle a mimar
¿CÓMO SABER QUE MI PERRO ES UN PERRO ANCIANO?
Siendo puristas, se considera perro anciano a todo aquel can que haya sobrepasado los 10 años. Sin embargo, no es exactamente así por una razón de peso: la esperanza de vida de los perros varía mucho en función de su tamaño. Mientras un perro de raza grande tiene una esperanza de vida de 12 años y se considera perro anciano normalmente a partir de los 9, en el caso de los perros pequeños es distinto. Su esperanza de vida oscila entre los 15 y los 20 años, y hay muchos que comienzan a notar el peso de lo edad superada la barrera de los 12.
Al margen de esto, hay otros detalles que nos indican que nuestro adorable peludo se está convirtiendo en un perro anciano. El primero de ellos es la presencia de canas en la cara. Este tipo de pelo blanco comienza a aparecer en torno al hocico y, a medida que nuestro animal envejece, se va extendiendo hasta poblar todo el rostro. Pero no es el único cambio físico que un perro anciano experimenta: el paso del tiempo también se manifiesta en la forma de caminar y en la mirada. En lo primero, notaremos que lo hacen más despacio y de forma más cansada. En lo que respecta a lo segundo, podremos detectarlo en que los párpados suelen estar más caídos sobre los ojos.
Su estado anímico, otro detalle importante
Además de las manifestaciones físicas, hay otro detalle que nos indicará que nuestro perro se está haciendo mayor: un cambio notable en su comportamiento. No solo estará menos activo y, probablemente, duerma más horas durante el día. También demandará más mimos y buscará más todavía la compañía de los humanos con los que comparte su vida. Es m´´as: aunque estuviera acostumbrado, es más que probable que empiece a manifestar su desacuerdo con quedarse solo. No te enfades: solo estará tratando de decirte, a su manera, que se siente indefenso.
QUÉ CUIDADOS NECESITA UN PERRO ANCIANO
De la misma manera que nos informamos sobre qué necesita un cachorro o cuáles son los cuidados de un perro mayor, es momento de saber qué demanda nuestro can cuando llega a su tercera edad. Unos cuidados que no son complicados y que implican, únicamente, tomar conciencia de la nueva etapa en la que está nuestro animal.
Y no: no son cuidados difíciles. Son, más bien, específicos y suponen cuidar a nuestro perro en una dimensión fundamentalmente física pero, también, emocional.
1. Una alimentación acorde a su edad, el punto de partida
Crucial y vital. Si en cualquier momento de su vida la alimentación para perros juega un papel fundamental, en el caso de un perro anciano es todavía más importante. De ella dependerá buena parte de su salud pero, también, de su buen tono general. Algo que repercutirá directamente en su humor y en su nivel de actividad física.

Dado que un perro anciano tiene un nivel inferior de actividad, también necesitará ingerir menos calorías. De esta manera, evitaremos el sobrepeso y todas las connotaciones que conllevan consigo, a nivel físico, los perros obesos. Para evitar que los kilos de más les jueguen una mala pasada, es importante optar por un pienso senior equilibrado que tenga los nutrientes que necesitan sin excesos de grasas.
Si nuestro perro llega a su tercera edad con problemas dentales, tendremos que apostar por la comida húmeda. No solo le ayudará a estar más hidratado: también evitará castigar todavía más su dentadura.
2. Un tiempo diario solo para él, crucial para su salud emocional
Como decíamos antes, nuestros viejitos peludos tienen tendencia a volverse más demandantes de cariño y atención. Una petición que implica, incluso llevando una vida ajetreada, dedicarles un rato diario solamente para ellos. Y, aunque resulte complicado de entender, este tiempo es tan fundamental como cuidar qué comen. Supondrá cuidar de su buena salud emocional, y en esta etapa de su vida es tan importante como el resto.
Además de esto, debemos fomentar y compartir con él el juego. La importancia del juego en los perros no se ciñe exclusivamente a su infancia. Más allá de ser una bonita manera de pasar tiempo juntos, también favorecerá que su mente se mantenga activa y despierta.
3. Un rango de actividad física constante y sosegada, clave para el perro anciano
Aunque le veamos mayor, nuestro perro continúa necesitando un mínimo de ejercicio. Eso sí: adaptado a su edad pero, sobre todo, a su estado. A pesar de que no sea el de antes y no podamos someterle a grandes caminatas o carreras, es importante que continuemos teniendo una pauta regular de actividad y que ésta sea más calmada. Aunque acortemos nuestros paseos o ralenticemos el ritmo, esta actividad ayudará a mantener su musculatura y jugará a favor de sus articulaciones.

Además de esto, otro detalle fundamental: elegir muy bien cuándo salir a pasear con él. No solo tendremos que evitar las horas de más calor del día sino, también, las de frío. Las altas temperaturas pueden sofocar en exceso a nuestro animal, pero cuando el termómetro baja puede hacer que sus articulaciones sufran más de la cuenta.
Eso sí: paciencia. Un perro anciano se tomará el paseo con mucha más calma y, por más prisa que tengamos, no podemos transmitírsela. Es probable que se canse mucho más de lo que pensamos y que la caminata le suponga, en muchos aspectos, un auténtico esfuerzo. Es más: no perdamos de vista que, como los humanos, un perro anciano puede tener pérdidas de visión que le generen inseguridad durante el paseo. Por ello, no podemos ser más que comprensivos y acompañarle con cariño en todo momento.
4. Un lugar cómodo para descansar, tan importante como cuidar de su sueño
Es habitual que un perro anciano tenga problemas para descansar correctamente. En ocasiones, porque tienen un deterioro cognitivo que hace que se desorientan con la oscuridad. En otras, por una de las dolencias más habituales: la artrosis en perros.
En cualquier caso, velar porque nuestro viejito descanse correctamente es fundamental. Algo que podemos conseguir creando un espacio tranquilo y libre de obstáculos para él pero, también, ofreciéndole un espacio para descansar acorde a sus necesidades optando por camas y cunas para perros que les permitan sentirse cómodos.
5. Un cuidado constante del pelo, el último detalle a mimar
Si en líneas generales saber cómo cuidar el pelo de un perro correctamente es fundamental, lo es todavía más cuando se hacen mayores. Y es que, en esta época, el pelaje de nuestro can no lucirá tan vigoroso ni tan lustroso como solía. Y no, no es extraordinario: es solo una consecuencia del paso de los años.

Por ello, es importante mantener una pauta regular y constante en los cuidados de su pelo. No solo permitirá mantenerlo limpio sino que, además, evitaremos posibles dolencias o infecciones derivadas de un mal mantenimiento de su piel.
No escatimes en cuidados, en mimos y en atenciones con tu perro anciano. Ahora más que nunca, él te lo agradecerá. Una preciosa manera de devolverle solo un poco del amor que él te ha dado a lo largo de su vida.



