Cómo hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento

Cómo hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento

Ser más respetuosos con nuestro entorno no es una elección: es ya una auténtica obligación. Un compromiso con el medio ambiente que, para muchas personas, se traduce en hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento. Un término que, aunque a priori pueda parecernos algo muy complicado, es mucho más sencillo de lo que parece. Basta con aplicar todos esos gestos sostenibles de nuestro día a día también en nuestro trocito de naturaleza. No hablamos de nada extraordinario. En realidad, hacer un jardín sostenible es únicamente optar por la responsabilidad y, de paso, el ahorro.

La emergencia climática es mucho más que una noticia más en los informativos. El Planeta demanda a gritos que, como habitantes que somos de él, nos comprometamos con su cuidado. Y no nos referimos únicamente a hacer un uso racional del agua y los combustibles, o unirse a iniciativas de reciclaje de tapones solidarios como la que se lleva a cabo en nuestros centros. Nos referimos, también, a apostar por hacer un jardín sostenible.

Una manera de disfrutar de un ecosistema de naturaleza en equilibrio que, más allá de su belleza, ponga su granito de arena en ese cuidado tan necesario de nuestro alrededor.

ANTES DE HACER UN JARDÍN SOSTENIBLE, ENTENDAMOS QUÉ ES

Pero vayamos por pasos. Porque, incluso antes de lanzarnos a hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento, hay que saber con exactitud qué implica. Y no es algo que podamos pasar por alto. Por un lado porque, si estamos en plena puesta en marcha de nuestro jardín, es fundamental saber qué demanda para poder planificar en función de estas necesidades. Por otro porque, si ya tenemos nuestro jardín estructurado, hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento puede resultar algo más complicado. Que nadie se disguste: podemos aplicar muchos de sus principios al nuestro.

Hacer un jardín sostenible pasa, básicamente, por la adaptación. La de este espacio al clima y las características propias del lugar en el que vivimos. Hay que tratar de tener un jardín lo más alineado posible con la naturaleza autóctona de la zona en la que vivamos. Y no solo eso: este tipo de jardines obligan a respetar cualquier manifestación vegetal previa que existiera en el espacio. Dicho de otra forma: si nuestro futuro jardín cuenta con un árbol en un lugar determinado, para hacer un jardín sostenible de libro tendremos que dejarlo dónde está. La idea es que nosotros nos adaptemos a la naturaleza y no a la inversa.

Pero no es lo único a contemplar para hacer un jardín sostenible. Otro detalle fundamental es que el mantenimiento genere el menor gasto posible. Y no hablamos, únicamente, de agua sino también de luz o, incluso, en lo que respecta al uso de abonos o insecticidas.

7 ASPECTOS PARA HACER UN JARDÍN SOSTENIBLE DE BAJO MANTENIMIENTO

Comprendido el concepto, bajemos a tierra cómo hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento. La mejor manera de entender, capítulo a capítulo, qué pasos hemos de dar en el diseño del nuestro. Una decisión, la de apostar por este tipo de jardín, que no está reñida con la belleza. Un jardín sostenible no tiene por qué no ser hermoso o llamativo. En realidad, uno de sus principales atractivos es que conserva un toque salvaje y rústico que se amolda al paisaje de la zona en la que está.

Pasos para hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento

 

Por eso y antes de más, hay algo importante que hemos de hacer. Y no es otra cosa que conocer a fondo las características del espacio. Al hacer un jardín sostenible tenemos que tener perfectamente controlados los flujos de sol, sombra y viento del espacio. Y no nos referimos, únicamente, a los de carácter natural. Si nuestro jardín tiene árboles o construcciones previas, como una pérgola o un cenador, hemos de contemplar cómo afectan al conjunto. Este punto es determinante para decidir cómo y dónde plantar. E, incluso, lo es para decidir dónde estarán las zonas específicas que marquemos, como la zona de estar.

Y no: no es complicado hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento. En realidad, lograrlo pasa únicamente por seguir los siguientes pasos y adaptarlos a nuestro propio espacio.

1. Respetar la forma natural, clave al hacer un jardín sostenible

Recordemos: la idea es amoldar nuestro jardín al espacio y no a la inversa. Por eso, lo ideal al hacer un jardín sostenible es respetar completamente su orografía. Si tenemos zonas de desnivel, aprovecharlas para plantar plantas rastreras. Si tenemos zonas elevadas, tratar de convertirlas en rocalla. Aquí la creatividad no surge de nuestra imaginación sino del propio espacio.

Y, si existen, no te pelees con las zonas de sombra. Tener áreas del jardín en las que no dé el sol no tiene por qué ser un problema. Por un lado, porque siempre podemos apostar por plantas que necesitan ese tipo de emplazamiento. Por otro, porque esas zonas son perfectas para evitar la evaporación del agua de riego.

2. Apostar por plantas autóctonas

La gran virtud de las plantas autóctonas es que ya están aclimatadas. E incluso, en determinadas zonas de nuestro país, son plantas con una baja demanda de agua y acostumbradas a la sequía. También se acepta utilizar plantas no autóctonas que, a pesar de proceder de otro lugar, compartan las mismas necesidades de las que sí lo son.

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Y un detalle más en lo que respecta a nuestra elección de plantas de exterior. Si pueden sobrevivir, únicamente, con el agua de lluvia mejor que mejor.

3. Relegar el césped a un segundo plano

Es, quizás, una de las grandes renuncias cuando nos planteamos hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento. Tener un manto de césped en perfecto estado supone un gasto importante de agua. Y no solo eso: si optamos por semillas de césped ornamental que no están aclimatadas a nuestra zona, las necesidades de riego serán todavía mayores.

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Hacer un jardín sostenible no supone tener que decirle adiós al césped. Supone, en realidad, relegarlo a un segundo plano. O, dicho de otro modo, acotar los metros cuadrados de pradera dándole más espacio a otros conjuntos decorativos. Es un buen momento para plantearse hacer caminos o para saber cómo hacer una rocalla para el jardín, ya que es una alternativa perfecta al césped en cuanto a belleza del conjunto. Pero además de esto, tampoco está de más que optemos por semillas de césped de menor mantenimiento.

Y, llevándolo al extremo, son muchas las voces que apuestan por el césped artificial como señal suprema de sostenibilidad.

4. Contar con un sistema eficiente de riego, otro aspecto fundamental al hacer un jardín sostenible

El líquido más preciado y necesario de la tierra es, en gran medida, el protagonista absoluto de este tipo de jardines. Hacer un jardín sostenible busca, fundamentalmente, hacer un uso coherente y respetuoso del agua. Y no solo apostando por plantas autóctonas o un césped poco exigente: también implica contar con sistemas de riego eficaces en la gestión del agua. Unos que nos permitan mantener hidratadas nuestras plantas sin derrochar.

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Es más: siendo rigurosos con lo que supone hacer un jardín sostenible, lo ideal es idear algún tipo de sistema que permita reciclar el agua de más que empleamos para regar. Y no solo eso: también es más que deseable recoger el agua de lluvia, y volver a utilizarla para regar.

5. Elegir muebles de jardín resistentes y ecológicos

Otro aspecto que no puede pasar desapercibido al hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento. Al elegir nuestros muebles de jardín, lo ideal es que optemos por un mobiliario resistente que tenga, además, el menor impacto sobre la naturaleza a medio plazo. Y, de entre todas las posibilidades, la forja en cualquiera de sus variantes se postula como candidata perfecta. Su fortaleza hace que la renovación se posponga. Y sí: el evitar comprar también es un gesto de sostenibilidad.

Cuidado con creer que este tipo de mobiliario es eterno y no necesita de nosotros. Cuidar los muebles de jardín según su material también se aplica a la forja.

6. Utilizar tratamientos naturales para nuestras plantas

Recordemos: hacer un jardín sostenible busca, fundamentalmente, disminuir nuestra huella sobre el Planeta. Y, en ese intento, intentar minimizar el uso de químicos es fundamental. Está claro que, en muchas ocasiones, eliminar las plagas del jardín nos obliga a utilizar formulaciones específicas. Pero, incluso si es nuestro caso, podemos apostar por insecticidas o fungicidas de carácter ecológico. Unos elaborados con elementos naturales y que, incluso, se admiten en el cultivo del huerto ecológico por no ser nocivos.

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No es lo único que podemos hacer. Tampoco está de más plantearse tener un compostador para reciclar todos los desechos vegetales, y darles una segunda vida transformándolos en abono natural.

7. Optar por luces de alimentación solar o bajo consumo

El último punto a tener en cuenta y no por ello el menos importante. Nuevamente, el ahorro se impone y lo hace, incluso, en nuestro sistema de iluminación de jardín. Para que sea lo más respetuoso posible, lo ideal es elegir luces solares que se alimenten de la energía del sol. Algo que no siempre es viable, ya sea porque vivimos en un sitio de baja incidencia solar o porque necesitamos una potencia mayor.

De optar por otro sistema, lo ideal es optar siempre por el LED.

Siete detalles a mimar al hacer un jardín sostenible. Siete formas de cuidar más de nuestro entorno sin renunciar a disfrutar de nuestro pedacito de naturaleza.