Cómo cuidar las camelias

Cómo cuidar las camelias

Es una de esas flores que se adelantan a la primavera, poniéndole color al frío. Un arbusto maravilloso que demanda muy poco. Por difíciles que creas que son, cómo cuidar las camelias es sumamente sencillo. Es más: resumiéndolo mucho, bien podemos aventurarnos a asegurar que cumpliendo algunas pautas muy sencillas se cuidarán solas. Como buen ejemplar que son de la lista de arbustos, hablamos de una planta poco exigente. Y no solo eso: añadido, necesita unos cuidados súper básicos para prosperar y, lo que es más importante, para florecer.

Nos centramos en su floración porque la camelia es una de las flores más elegantes que existen. Originaria de Asia, su belleza cautivó a las pupilas europeas en el siglo XVIII. Tal fue el enamoramiento de entonces que, en apenas una década, el Viejo Continente vio cómo la camelia se convertía en una de las niñas mimadas de amantes de la jardinería. Una pasión que provocó que, a día de hoy, forme parte de nuestro paisaje de la manera más natural. Pero no solo plantada en los jardines: otra de sus bondades es que admite ser cultivada en maceta.

Veamos en detalle cómo cuidar las camelias. Un arbusto de hojas perennes que, con la llegada de diciembre, llena de colorido y vida sus ramas.

CÓMO CUIDAR LAS CAMELIAS EN 5 PASOS

Empecemos rompiendo una lanza en lo que respecta a cómo cuidar las camelias: no hablamos de una planta precisamente delicada. En realidad, podríamos catalogarla como un arbusto de carácter rústico. No confundamos esto con que podemos incumplir los pocos cuidados básicos que exige. Que no pida mucho no significa que pueda prosperar en condiciones de cultivo adversas para ella. Entendámoslo mejor: nos referimos, fundamentalmente, al clima. La camelia demanda crecer en lugares húmedos, con frío en los meses de invierno y sin extremos. Entendamos este punto: ni tolera un calor excesivo en verano, ya que podría quemarse; ni lleva bien las heladas rotundas, que pueden congelar la planta.

Camelia en flor
Cómo cuidar las camelias es sumamente sencillo. Hazte con este arbusto con flor aquí

 

Y, siguiendo con esa lista de exigencias de cómo cuidar las camelias, podemos añadir otra más: su mala adaptación a los cambios. Al igual que muchas otras plantas, este arbusto sufre muchísimo con los cambios bruscos. Una razón de peso para saber en detalle cuándo y cómo trasplantar camelias pero, también, para no someterla a modificaciones importantes en lo que respecta a sus condiciones de cultivo. Si la tienes en una maceta a la espera de plantación, lo ideal es que su emplazamiento definitivo sea lo más parecido al provisional en cuanto a condiciones de luz y viento. Solo así no detendrá su crecimiento o, incluso, tirará las hojas haciéndonos saber que está sufriendo estrés.

Dejando a un lado estos detalles fundamentales para su bienestar, cómo cuidar las camelias no nos exigirá mucho. Vamos a verlo.

1. La ubicación, lo más importante para saber cómo cuidar las camelias

Probablemente, el punto más importante de cómo cuidar las camelias. Como decíamos, los cambios no son lo suyo ni toleran el sol directo. Dos buenos motivos para que su lugar de plantación reciba sol de primera mañana o, en su defecto, de última hora de tarde. Por tanto, sí: es un arbusto perfecto para tener en semisombra o en sombra completa, aunque de optar por ésta no florecerá en condiciones.

Hay que tener en cuenta algo importante. De exponerla al sol en las horas centrales del día, sus hojas se quemarán. Un detalle que no es menor: en lo que la planta procura reponerse, no disfrutaremos de sus hermosas flores. Cuestión de economía vital vegetal: la supervivencia antes que la floración.

2. El suelo, otro aspecto que hemos de mimar

La camelia forma parte de la lista de plantas ácidas. Un detalle que no podemos pasar por alto, ya que son plantas que solo prosperan si cuentan con un suelo con el pH adecuado.

Sustrato para plantas ácidas
En maceta o en suelo, un sustrato ácido es clave para la camelia. Conoce sus características

 

Si la cultivamos en maceta, bastará con utilizar una mezcla entre sustrato para plantas ácidas y sustrato universal. Lo importante es que el sustrato ácido sea el porcentaje mayoritario. Y, te preguntarás, ¿por qué universal? Sencillo: el sustrato para plantas ácidas es muy ligero, y evapora rápidamente el agua de riego. Y a la camelia le gusta la humedad.

Si la plantamos en suelo, no está de más conocer su composición. O directamente, para evitar las dudas, plantar nuestra camelia utilizando un sustrato específico para plantas ácidas o, en su defecto, tierra de brezo o turba rubia.

3. El riego, abundante y siempre con agua blanda

Decíamos que a la camelia le gusta la humedad ¡pero no el encharcamiento! Es más: es su gran enemigo. Por eso, además de comprobar que el sustrato filtra bien, es importante que tenga un buen drenaje. Solo así podrá eliminar el agua sobrante de riego, y prosperar correctamente. De hacerlo, de excedernos, la planta nos avisará: tirará los capullos de flor antes de abrirlos. Una señal de que está recibiendo más agua de la cuenta.

Tan importante como tener cuidado con la pauta de riego es elegir bien el agua. La camelia no tolera la cal, por lo que lo ideal es regarla con agua de lluvia. Es más: salvo en meses de calor o inviernos de sequía, lo ideal es que se riegue solo con agua de lluvia.

4. El abono, importante para promover el crecimiento

La camelia es un arbusto de crecimiento lento. Una razón de peso para que lo promovamos utilizando un abono específico para plantas ácidas.

Abono para plantas verdes
El abono para plantas verdes no solo nutrirá la planta: también ayudará a equilibrar el pH. Consulta aquí sus características

 

Pero cuidado: no nos dejemos llevar por las apariencias. Al tratarse de una planta que florece en invierno, podríamos creer que lo ideal es abonarla en ese momento. Y no. Al igual que el resto de las plantas, la camelia entra en letargo vegetativo en los meses de frío. Por eso, lo ideal es aguardar la llegada de la primavera para abonarla en condiciones.

5. La poda, una labor importante de la lista de cómo cuidar las camelias

La última labor importante de la lista de cómo cuidar las camelias. Y, más que una necesidad como tal de la planta, responde a nuestro interés por verla florecer con más intensidad. Curiosamente, podar arbustos y árboles suele postergarse para el mes de julio. Sin embargo, en el caso de la camelia el momento ideal es a mediados de febrero. Para entonces, la planta habrá perdido la floración. Lo ideal es despuntar las ramas, cortando por encima de la segunda o tercera yema.

También podemos, simplemente, eliminar las ramas u hojas que estén en mal estado. Una manera más conservadora de podar la camelia que también dará sus frutos.

Y, si somos rigurosos en cómo cuidar las camelias, solo nos queda ansiar el próximo invierno. Porque será entonces cuando, en mitad de esos días que nos parecen demasiado cortos, emerjan sus maravillosas flores. Un regalo con el que la naturaleza pinta de color e intensidad el frío.