Son grandes desconocidas y, curiosamente, responsables de haber cambiado el mundo de la botánica. Saber qué son las cajas de Ward nos permite descubrir cómo algo que tenemos sumamente normalizado jugó un papel clave en el desarrollo de la botánica mundial. Y es que, aunque digamos que son antecesores del terrario, su implicación va mucho más allá. Gracias a ellas podemos disfrutar de un buen número de plantas tropicales como las orquídeas. Pero, también gracias a ellas, tenemos cultivos cuya procedencia original está muy lejos de nuestros campos.
Como sucede con muchos aspectos de nuestra historia, la creación de estos antepasados del terrario respondió a una mezcla entre pasión y curiosidad. Dos aspectos fundamentales que llevaron a Nathaniel Bagshaw Ward, médico inglés y amante botánico, a dar forma a unos recipientes capaces de transportar plantas en perfecto estado. Pero resumirlo sería no hacer justicia al que se considera uno de los grandes repulsivos del siglo XIX.
Por su importancia y singularidad, saber qué son las cajas de Ward es clave. Solo así sabremos hasta qué punto cambiaron el mundo.
CÓMO NACIERON LAS «MADRES DE LOS TERRARIOS»
A día de hoy, cualquier amante de la jardinería conoce en mayor o menor medida los beneficios de tener un terrario de plantas. Algo que también es extensible a apasionados de los animales, ya que en muchas ocasiones investigar cómo hacer un terrario de plantas es solo un medio para un fin: poder disfrutar de anfibios y reptiles de origen tropical en un hábitat lo más parecido al original.
Pero empecemos por el principio. O, dicho de otro modo, por comprender cómo un médico del siglo XIX tiene página propia en la historia.

Al margen de su labor sanitaria, Ward era un apasionado de las plantas y un gran observador de la naturaleza. Sería la suma de ambas cosas lo que procurara el nacimiento de las cajas que llevan su nombre de una forma cuanto menos singular. Como amante de la botánica, Ward necesitó dar respuesta a un problema de cultivo que tenía con los helechos de su jardín. La revolución industrial era ya un hecho palpable; y, en el Londres de la época, su repercusión sobre el aire una evidencia. Algo que las plantas de Ward aquejaban, ya que morían sin remedio. El motivo: estar expuestas a una atmósfera cargada de residuos de carbón y ácido sulfúrico procedentes de las chimeneas de las fábricas de la época.
Sería precisamente en esta lucha contra la propia historia del ser humano cuando la observación le sirvió de inspiración para su ingenio. La curiosidad le había llevado a conservar en botellas de cristal selladas capullos de distintos insectos. Y sería precisamente gracias a ellas como las cajas de Ward tomaron forma. En uno de los recipientes, este médico advirtió de que tanto una espora de helecho como una gramínea habían germinado. Decidió esperar para ver cómo evolucionaban, y la propia naturaleza le dio la clave cuando vio en flor el césped que alfombraba la base de las botellas.

Un descubrimiento que, si bien le ofrecía una solución para sus helechos, abría un auténtico universo de posibilidades.
QUÉ SON LAS CAJAS DE WARD Y SU REPERCUSIÓN
Podríamos pensar que, guiado por este descubrimiento, este médico inglés se ciñó al cultivo en botellas. Sin embargo, decidió llevarlo un paso más allá y encargarle a un carpintero un recipiente con unas indicaciones específicas. Si bien a priori podría parecer una caja de madera con una estructura vertical, similar a las cajas de herramientas de entonces, Ward solicitó incorporar unos cristales. No solo tenían que ajustar a la perfección sino que su finalidad era crear un recipiente hermético.
Estos compartimentos estanco partían de los mismos principios de sostenibilidad de los acuarios: un hito en el que Ward también puso su granito de arena. Tras probar con sus propios helechos, comprobó que sus cajas cumplían con el objetivo con el que habían sido diseñadas: crear un hábitat a salvo del exterior y en el que la humedad generada por las propias plantas las mantenía en perfecto estado. ¿Cómo? Recreando en un espacio cerrado las condiciones propias de la naturaleza.
Su hallazgo quedó plasmado en una publicación que vio la luz en 1842: On the Growth of Plants in Closely Glazed Cases. Su libro no solo daba cuenta del éxito de su experimento. Además explicaba en detalle qué son las cajas de Ward con ilustraciones de la época y diferentes tipologías de estos recipientes. Y sí: abría la puerta, también, a su utilización para cambiar nuestra propia historia.
LAS CAJAS DE WARD: ALIADAS DE LA «EXPLORACIÓN BOTÁNICA» DE LA ÉPOCA
Lejos de utilizar las cajas de Ward tenían para su uso personal, este apasionado de la botánica pretendía ponerlas a disposición de un fenómeno social que vivía su país. Corría la época victoriana: una en la que la fascinación por las flores y las plantas alcanzó cotas máximas. A ese periodo le debemos no solo herencias como el significado del color de las rosas. También hay que agradecer que la obsesión de la burguesía inglesa por las plantas tropicales fuera un auténtico revulsivo. Gracias a eso, hoy disfrutamos de muchas de ellas como plantas de interior.
Pero esta pasión chocaba con el que era, hasta Ward, un escollo insalvable. Las plantas exóticas no sobrevivían a las largas travesías por mar desde su origen hasta Europa. La falta de agua dulce y la exposición al salitre marino provocaban su muerte para frustración de quienes querían disfrutar de estas originales rarezas.

Para demostrar qué son las cajas de Ward y dar solución al problema de los trayectos, su creador dio un paso adelante. Uno incluso anterior a la publicación de su libro, y que buscaba respaldar la teoría de utilidad de su invento. Decidió enviar una de ellas cargada de helechos desde su Inglaterra natal hasta Australia. Tras meses de viaje, llegaron en perfecto estado. Y fue precisamente la recepción de las plantas la que provocó que decidiera redoblar la apuesta. ¿Cómo? Enviando de vuelta a Inglaterra la misma caja, esta vez con especies vegetales australianas. Unas que no habrían sobrevivido de no viajar en uno de estos habitáculos.
Su uso, fundamental también para el desarrollo de la agricultura
Evidenciar que las cajas diseñadas por Ward cumplían con el cometido que aseguraba su creador supuso el pistoletazo de salida para su uso generalizado en una época marcada por la exploración botánica. Sería así como especies traídas de distintos rincones del globo llegarían a la Vieja Europa sanas y salvas para llenar hogares y palacetes de naturaleza. Y no solo eso: siguiendo el modelo de las cajas de Ward iniciales, nacieron los precursores de los terrarios. Unos que servían para proteger las colecciones de plantas del aire contaminado de entonces, ofrecerles la humedad ambiental que precisaban y poder exhibirlas y disfrutarlas.
Pero, incluso más allá del disfrute personal, las cajas de Ward trajeron consigo un cambio de paradigma en la agricultura. De la misma forma que viajaban a lo largo y ancho del mundo especies ornamentales también lo hicieron otras destinadas a la alimentación. Sería, precisamente, gracias a las cajas de Ward como diferentes cultivos como el plátano se expandieron más allá de sus territorios originales.
Ahora que sabes qué son las cajas de Ward no volverás a mirar con los mismos ojos un terrario. Lo harás con la fascinación de saber de dónde procede y hasta qué punto tiene un peso específico en la historia.
