Es una de las frases más escuchadas en esta época: mi perro no come en verano. Algo que, lejos de ser anecdótico, se convierte en una auténtica preocupación para la mayor parte de los dueños responsables de estos animales. Y es perfectamente lógico. Cuando un animal deja de comer suele ser un indicativo de que algo no marcha bien. Es, muchas veces, su manera de hacernos saber que no se encuentra en plena forma o que tiene, incluso, algún problema de salud. Pero que nadie se alarme: que no lo haga en esta época del año puede tener una explicación alejada de cualquier dolencia.
Solemos darnos cuenta de que mi perro no come en verano cuando el termómetro marca muchos grados. Sin embargo, si nos paramos a analizar con frialdad la situación descubriremos que esa falta de apetito es anterior. Este comportamiento suele darse, habitualmente, desde la segunda mitad de la primavera. Un cambio en su rutina de alimentación que no es de la noche a la mañana, sino más bien sumamente sutil. Un día comerá un poco menos, otro un poco menos… hasta que ese descenso de ingesta sea significativo. Y, aunque está claro que hay que descartar otros factores físicos o dolencias, en la gran mayoría de los casos no hay por qué alarmarse.
En realidad, hacer que ese cambio de pauta no nos suponga un estado nervioso pasa por saber por qué se da. Y no solo eso: nunca sobra saber cómo hacer para que nuestro animal recupere el apetito.
- ¿POR QUÉ MI PERRO NO COME EN VERANO?
- ¿Y QUÉ HACER SI MI PERRO NO COME EN VERANO?
- 1. Cambio de horarios, fundamental para el apetito del perro
- 2. Fomentar la hidratación, clave para el bienestar de nuestro perro
- 3. Ofrecerle fruta, otra forma de hidratarle y aportarle fibra
- 4. Helados para perros, una forma de evitar decir mi perro no come en verano
¿POR QUÉ MI PERRO NO COME EN VERANO?
Cómo elegir la mejor comida para perros es una de la preocupaciones habituales. Y es que la dieta es una auténtica fuente de salud para nuestros canes. Cuidar de su alimentación es clave para velar por su bienestar pero, también, para prevenir un buen número de dolencias a medio y largo plazo. Algo que cualquier dueño responsable sabe y que es, precisamente, el motivo de preocupación cuando decimos mi perro no come en verano.

Los motivos por los que un perro pierde el apetito con la llegada de esta estación son inherentes a ella. Es más: con la primera razón podemos sentirnos más que identificados. Al igual que nos sucede a los humanos, el calor nos afecta. Las altas temperaturas obligan a descender la pauta de ejercicio físico. Algo que también les pasa a los perros y que es uno de los motivos principales para que coman menos. Al realizar un desgaste energético menor, nuestro animal tiene una necesidad de calorías inferior a la habitual.
Pero parece que no es el único motivo por el que nos veríamos entonando la frase de mi perro no come en verano. Se presume que el aumento de horas de luz activa en muchos animales un mecanismo natural que les lleva a comer menos. Algo que se revierte con la llegada del otoño, y que podría tener una explicación completamente biológica. El descenso de horas de luz podría despertar el instinto de comer antes de la llegada del invierno para almacenar energía. Algo sumamente primario que, a pesar de la domesticación, también forma parte del instinto canino.
¿Y QUÉ HACER SI MI PERRO NO COME EN VERANO?
Aunque comprendamos que esta falta de apetito es un fenómeno natural, no nos engañemos. A nadie le gusta que su perro deje de comer o, mejor dicho, a nadie le quita preocupación saber que tiene una explicación lógica. La alimentación de tu perro en verano debe estar supervisada y vigilada como en cualquier otro momento del año. Y, aunque está claro que no podemos forzarle a comer, sí podemos estimularle para que esté debidamente nutrido durante el verano.
Lograrlo pasa, únicamente, por ser conscientes de que nuestro animal necesita un cambio de rutinas. Unas que se adecuarán a una estación en la que, a pesar de la pérdida de apetito, tenemos que velar por que nuestro perro ingiera lo que necesita.
1. Cambio de horarios, fundamental para el apetito del perro
La rutina de alimentación de los perros es muy variada. Para algunos animales, lo ideal es contar con un cuenco con su ración de comida para administrarse a lo largo del día. Para otros perros sin embargo la pauta perfecta es hacer tres comidas diarias distribuidas en desayuno, comida y cena. Sin embargo e independientemente del modelo que sigamos con nuestro perro, con la llegada del calor tendremos que alterarla.
¿Y por qué? Sencillo: nuestro perro no tendrá apetito en las horas de más calor. Recordemos que los canes no pueden regular su temperatura como nosotros, por lo que los momentos más cálidos del día solo pensarán en esconderse en un sitio fresco. Por ello, lo ideal es aprovechar momentos más frescos para alimentarle. Unos que bien pueden ser a primera hora de la mañana y a última de la tarde.
2. Fomentar la hidratación, clave para el bienestar de nuestro perro
Decimos clave ¡pero es absolutamente vital! Como decíamos, el perro por su constitución tiene serios problemas para regular su temperatura corporal. Algo que hace que sea imprescindible saber cómo identificar y prevenir un golpe de calor: uno de sus enemigos naturales, sobre todo en verano. Y para evitarlo, más allá de otras precauciones, hay un aspecto importantísimo: la hidratación.

No hablamos, únicamente, del agua. Hablamos, también, de optar por comida húmeda para perros. Una manera de hidratar a nuestro perro pero, también, de llamar su atención gracias a los aromas y sabores propios de este tipo de comida. Más allá de saber cómo elegir la mejor comida para perros, hay que tener algo en cuenta. A diferencia del pienso para perros, la comida húmeda se deteriora en condiciones de calor y por el efecto de los insectos que haya en el ambiente. Por eso y para evitar que se estropee, lo ideal es servirle cantidades pequeñas para que lo que coma esté siempre en perfecto estado.
3. Ofrecerle fruta, otra forma de hidratarle y aportarle fibra
Aunque a algunos perros no es un bocado que les llame la atención, para otros la fruta puede ser un auténtico manjar. Una maravillosa fuente de fibra pero, también una ayudita para fomentar la tan necesaria hidratación. Melón, sandía, pera y plátano pueden ser bocados deliciosos para ellos con un aporte de agua y minerales sumamente interesantes.
Pero cuidado con las frutas. Para empezar, porque antes de administrarlas es importante saber si no forman parte de la lista de alimentos prohibidos para perros. Por ejemplo, si optamos por darle manzana, tendremos que eliminar siempre el corazón de la misma con las semillas. Y si hay una fruta terminantemente prohibida esa es la uva. Por más que les gusten, son sumamente tóxicas.
4. Helados para perros, una forma de evitar decir mi perro no come en verano
¡Ojo que, por loca que pueda parecer la sugerencia, es para ser tenida en cuenta! Los perros agradecen los alimentos fríos, y más todavía en los meses de calor. Así que ¿por qué no ofrecerles algo que les refresque y, de paso, les alimente?
Para ello, nada como tener claras algunas recetas fáciles de helados para perros. Con frutas, con yogurt, con premios para perros… e, incluso, con comida húmeda. Todo vale para ofrecerle a nuestros peludos un alimento diferente y apetitoso.
Y con estos consejos, no habrá perro que se resista a comer por más calor que haga. ¡Pruébalos y cuéntanos!


