Enfermedades de la orquídea: conócelas para curarlas

Enfermedades de las orquídeas: conócelas

Su belleza es, a priori, el principal motivo por el que estas plantas cuentan con una legión de seguidores. Pero no es la única razón. Añadido, las orquídeas son plantas con un punto caprichoso e, incluso, enigmático que no hace más que agrandar ese carácter de mito que las rodea. Sin embargo y lejos de esto, hay un hecho que debemos controlar de cerca. O, mejor dicho, conocer. Porque saber cuáles son las enfermedades de la orquídea es fundamental para su correcto desarrollo.

Al igual que la gran mayoría de plantas, las enfermedades de la orquídea tienen manifestaciones muy concretas en la planta. Unas que son tan específicas de esta especie vegetal que suelen despistar a quienes se inician en el cultivo de estas plantas de interior. Tengamos algo claro. Si, en cualquier otra planta es más que recomendable atajar cualquier manifestación de enfermedad, en el caso de las orquídeas todavía más. A pesar de todo, son plantas delicadas que pueden o tardar en recuperarse de cualquier dolencia o, incluso, morir.

Así que veamos cuáles son las enfermedades de la orquídea que debemos conocer. Y, lo que es más importante, cómo ponerles freno o sanarlas para poder seguir teniendo una planta fuerte y sana.

ENFERMEDADES DE LA ORQUÍDEA MÁS HABITUALES

Uno de los aspectos más singulares en lo que respecta a las enfermedades de la orquídea es que pueden estar derivadas de cómo la cultivamos. Los cuidados de las orquídeas implican un ambiente húmedo necesario para que estas maravillosas plantas salgan adelante. Sin embargo, es precisamente la humedad la causante de un buen número de las enfermedades que las aquejan. La clave está en el equilibrio. En lograr darle a nuestra planta lo que necesita pero, siempre, con cautela para evitar daños colaterales.

Y para ello, es importante anotarnos. A pesar de ser tropicales, las orquídeas no necesitan altas temperaturas. Es más: exponerlas a ellas sumado a esa humedad que necesitan es caldo de cultivo ideal de enfermedades de la orquídea. Un aspecto al que cabe sumarle la mala aireación de las raíces o, incluso, una mala praxis en el riego. Y es que hay pocas cosas tan importantes en el cultivo de esta bella planta como conocer el peligro del exceso de riego en orquídeas.

Pero más allá de saber en qué debemos ser cuidadosos, nada como conocer las enfermedades de la orquídea para ponerles freno lo antes posible. Y no solo por la salud de la planta sino, también, para evitar que vuelva a enfermar.

1. Raíces podridas, una de las enfermedades de la orquídea más comunes

Raíces podridas, una de las enfermedades de la orquídea más habitual
Raíces sanas e hidratadas de una orquídea

Empezamos por la que es, quizás, la principal causa de muerte de estas plantas. La pudrición de las raíces es una de las enfermedades de la orquídea más comunes que, además, es en buena parte responsabilidad nuestra. Suele aparecer cuando no regamos correctamente. Y no nos referimos únicamente a la cantidad de agua, a regarlas como una maceta convencional o, incluso, a dejarles un bajo plato con agua. Nos referimos, también, a un detalle importante: cuándo regar.

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Un sustrato que favorezca la aireación es clave para evitar las enfermedades de la orquídea. Conoce las características del nuestro

Las raíces podridas no dejan de ser raíces afectadas por hongos. Se manifiestan de una manera que, visualmente, es sencilla de identificar. Su principal característica es que adquieren una tonalidad marrón y pierden su consistencia. Si las detectamos en nuestra planta, es importante tomar medidas lo antes posible. Para evitar su propagación, tendremos que:

  • Eliminar las raíces podridas con una tijera previamente desinfectada y completamente estéril
  • Si el avance de los hongos es importante, aplicar un fungicida en las raíces
  • Trasplantar a un sustrato y maceta nuevos, y con una correcta aireación
  • Detener momentáneamente el riego hasta que las raíces pierdan humedad

2. Hongos, el eterno enemigo de las orquídeas

Hongos en las hojas, otra de las enfermedades de la orquídea más habituales
Manifestación de hongo sobre las hojas

¡Y es lógico! Como veíamos en el tema de las raíces, las orquídeas viven y prosperan en un ambiente de humedad controlada. Uno que es propenso, además, a los hongos. Aunque se manifiestan en las raíces en condiciones como las descritas antes, también pueden aparecer en las hojas de la orquídea.

Curiosamente, cuando aparecen son por los mismos motivos antes indicados: temperaturas altas, exceso de agua o mala aireación de las raíces. Cuando se manifiestan en las hojas o flores, lo hacen de distintas maneras sencillas de reconocer. Suelen aparecer mediante manchas negras de mayor o menor tamaño que salpican la hoja o bien dejan una marca compacta. En ocasiones, incluso, la hoja cambia de color comenzando a amarillear hasta adquirir un color marrón o, incluso, negro.

Según el tipo de hongo, la propagación a través de la planta puede ser importante. Por eso, lo ideal es:

  • Tratar la planta con un fungicida específico para orquídeas. Incluso, no está de más comenzar a aplicarlo de forma preventiva a partir de la primavera para evitar su aparición
  • Revisar el drenaje de la maceta para confirmar que está evacuando correctamente el agua

3. Bacterias, otra de las enfermedades de la orquídea más sencillas de identificar

Otro de los incómodos visitantes de estas maravillosas plantas. Y, nuevamente, su aparición se debe a un solo motivo: un grado de humedad más elevado de la cuenta. Su principal característica es cómo se manifiesta sobre las hojas. Las manchas que crean las bacterias tienen un aspecto acuoso en estado inicial. Posteriormente, pueden ir amarilleando la hoja alrededor de este punto de partida tan fácil de identificar. Si nuestra orquídea tiene hojas que, directamente, nacen amarillas tendremos que extremar precauciones. Esto se debe a que se ha acumulado agua en el cuello de la planta, y que el avance bacteriano ha llegado también ya a la raíz.

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No vamos a tratar de quitarle importancia. Una infección bacteriana puede traer consigo la muerte de la planta. El avance suele ser rápido, hasta colonizar la planta completa. Y, curiosamente, los remedios químicos no suelen dar muy buen efecto. ¿Cómo frenar, entonces, un ataque bacteriano en nuestra planta? Increíble pero cierto: con canela. La canela es antibacteriana, antifúngica e, incluso, insecticida. Y, añadido, es completamente natural. Un punto importante en el caso de las orquídeas, que no toleran demasiado bien los químicos.

4. Virus, la peor de las enfermedades de la orquídea que podemos enfrentar

Virus, la enfermedad de la orquídea más difícil de combatir
Ejemplo de hoja infectada por un virus

Malas noticias. Si nuestra planta se ve aquejada por un virus, lo más probable es que no podamos hacer mucho por ella salvo intentarlo. Si bien es cierto que son complicados de identificar, hay una máxima que los define. Y es que sus manchas sobre las hojas suelen responder a un patrón que se repite.

La presencia de virus en una orquídea se debe a múltiples factores externos. Desde que haya sido un insecto o una plaga quien lo haya depositado sobre sus hojas, a que al manipularla se lo hayamos transmitido. A día de hoy, hay más de 30 virus identificados que afectan a las orquídeas sin que se sepa muy bien cómo atajarlos. Lo único que podemos hacer es:

  • Cortar las hojas afectadas en las que se presente el patrón de la enfermedad. Lo ideal es cauterizar el corte de la hoja con canela en polvo
  • Alejar nuestra planta del resto, para mantenerla lo más aislada posible
  • En caso de que el patrón del virus vuelva a manifestarse, no tendremos más remedio que sacrificar nuestra planta quemándola

CÓMO PREVENIR LAS ENFERMEDADES DE LA ORQUÍDEA

Cómo evitar problemas de cultivo en la orquídea

Como siempre que hablamos de enfermedades en las plantas, hay una máxima: más vale prevenir que curar. Algo que también se aplica a las enfermedades de la orquídea, y que merece la pena conocer. Y es que, como hemos visto, buena parte de los problemas derivados de su cultivo son siempre consecuencia de la mano que las cultiva. Por eso, nada como conocer algunos tips que nos permitirán evitar tener que atajar dolencias que pueden, incluso, comprometer su vida.

No hablamos de nada extraordinario. Porque, más allá de mitos, tener una orquídea sana no es nada complicado. Basta, simplemente, con conocer qué necesita y qué precauciones hay que tomar para su bienestar.

1. Aprende cómo y cuándo regar, vital para evitar las enfermedades de la orquídea

Las orquídeas no demandan agua como las demás. En líneas generales, la mayor parte de tipos de orquídeas precisan un riego por inmersión espaciado en el tiempo. En buena parte de ellas, el mejor indicador de cuándo volver a regar son sus raíces. Una raíz verde es una raíz bien hidratada que, por el momento, no precisa más agua.

¿Cómo saber cuándo es el momento ideal? En la mayoría de ellas, cuando las raíces adquieran una tonalidad plateada.

2. Trasplanta de forma rigurosa y correcta

Aunque las orquídeas son plantas que llevan regular los cambios, el trasplante es una de las tareas fundamentales para su bienestar. Tendremos que elegir correctamente el momento, y siempre al acabar su floración para no interrumpirla.

Pero tan importante como elegir un buen sustrato o el momento correcto es garantizar que el lugar de plantado está libre de cualquier elemento externo. Esto es fundamental si reciclamos macetas de orquídeas anteriores o, incluso, de plantas enfermas. Si no las desinfectamos a conciencia, podemos transmitir la enfermedad a plantas sanas.

Tips para prevenir dolencias en orquídeas

3. Abonar para fortalecer tu planta

Clave. Una planta bien nutrida presenta siempre una mayor resistencia a cualquier amenaza. Por eso, es importante conocer los distintos tipos de abono para orquídeas y saber cuándo es el momento ideal para administrarlo.

4. Guarda una higiene rigurosa al manipular tus plantas

No está de más manipular tus plantas con las manos limpias o, incluso, con guantes. Y no solo cuando se trate de plantas enfermas, que en ese caso es fundamental. Nos referimos, también, a hacerlo de manera regular para garantizar una limpieza absoluta.

Tan importante como esto es que cualquier herramienta de jardinería que utilicemos para manipularlas haya sido previamente desinfectada.

Y sí: las enfermedades de la orquídea se deben, en gran medida, a la mano humana. Así que nada como conocerlas para evitar que nos estropeen el disfrute de estas increíbles plantas