Elegir correctamente entre los distintos sistemas de riego para jardín es fundamental para su correcto desarrollo. Un tema del que solemos acordarnos con la llegada de la primavera y que es clave en los meses de calor. Contar con sistemas de riego para jardín supone ganar tranquilidad en el cultivo de nuestra naturaleza. Una manera de garantizar que, con nosotros cerca o lejos, estará correctamente atendida.
Pero, más allá de regar correctamente, los sistemas de riego para jardín tienen otro objetivo. Uno vital para el Planeta pero, también, para nuestra casa. Y es que optimizar al máximo el gasto de agua es una de las ventajas de utilizar estos sistemas. Algo que no solo redunda en positivo en nuestro bolsillo. Además, hará de nuestro jardín uno mucho más respetuoso. Una opción a contemplar tanto si nos planteamos cómo hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento como si, simplemente, queremos que sea considerado con su entorno. Ojo, no confundamos ser eficaces con el riego con escatimar. Nadie está hablando de hacer pasar sed a nuestras plantas. Hablamos, en realidad, de que estén correctamente hidratadas sin malgastar el que es, sin duda, el bien más preciado de nuestro mundo.
Y llegamos a la pregunta del millón: entre todos los sistemas de riego para jardín ¿cuál es el más adecuado? Pues bien: no hay una respuesta universal. En realidad, hay muchos escenarios diferentes que hemos de tener en cuenta para elegir correctamente.
VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LOS DISTINTOS SISTEMAS DE RIEGO PARA JARDÍN
Antes de ver en detalle los distintos sistemas de riego para jardín, hay un detalle importante a contemplar. Por su morfología, un jardín puede requerir la combinación de distintos tipos de riego. Algo lógico si tenemos en cuenta que no es lo mismo regar el césped que macetas. Precisamente es esta versatilidad de un jardín la que obliga a plantearse distintos riegos para distintas zonas. Pero no solo por su forma o la disposición de plantas. El principal motivo para ello son las necesidades de hidratación de cada tipo de planta. Unas que es importante conocer en detalle para no excedernos o quedarnos cortos.
Tan importante como este detalle es, también, conocer nuestro jardín. De sus horas de sol o sus zonas de sombra no solo dependen las plantas de exterior que plantemos. También estará íntimamente ligado con las condiciones meteorológicas que le afecten.
Para tener una noción rápida de los distintos sistemas de riego, nada como conocer estas pinceladas de Fran.
Más allá de esta introducción, veamos los pros y contras de los distintos sistemas de riego para jardín. La mejor forma de elegir el más adecuado o de saber cómo combinarlos.
1. Regadera, uno de los sistemas de riego para jardín más tradicionales
Es uno de los iconos de la jardinería. Y es que no hay amante de las plantas que no tenga una o varias regaderas a mano siempre. Son perfectas para cuando tenemos plantas en lugares poco accesibles o, incluso, como elemento decorativo.
– Riego con manguera o regaderas: sin duda, el sistema más sencillo. No requiere instalación (únicamente una fuente de agua disponible cerca) pero cuenta con dos grandes inconvenientes: solo es útil cuando estamos en casa (algo que no nos permite despreocuparnos del riego de jardín) y, además, solo es válido para espacios de riego reducidos. Añadido, suele suponer una gran pérdida de agua.
2. Riego por goteo, uno de los sistemas de riego más eficaces
Es perfecto para cualquier tipo de jardín, sobre todo cuando tengamos plantas en maceta o macetero. Además, su eficiencia es alta (se calcula que del 90%) ya que el agua se dirige directamente a las raíces de las plantas. Un sistema que no solo garantiza un riego eficaz sino, además, evitar mojar las hojas (algo importante en los meses de calor, ya que puede suponer que se quemen). También es perfecto para arbustos y árboles. La instalación no es complicada: tan solo requiere de un sistema de mangueras con microtubos (que se colocarán en las zonas donde estén las plantas) conectadas a un programador. Existe una amplia variedad para poder configurar el sistema más adecuado según cada espacio.

4. Riego por difusión
Permite un riego similar al que realiza de manera natural la lluvia. No es apto para espacios verdes muy grandes (su cobertura oscila entre los 1,5 y los 5 metros). Este tipo de riego se suele realizar de manera soterrada, por lo que no es visible ni estropea el paisajismo de nuestro jardín. Aunque permite optimizar el agua (se calcula que supone un 30% de ahorro de agua), no es posible medir la presión del agua (solamente utilizará la que exista en la fuente de alimentación, no la potencia). Es perfecto para macizos de plantas y cuenta con un aspecto muy interesante: por la morfología de la instalación, se evita la evaporación de agua.
5. Riego por aspersión
Ideal para grandes espacios o superficies de césped. También imita el riego que produce la lluvia y es sin duda uno de los sistemas más eficientes (permite ahorrar un 75% de agua). La instalación es algo más compleja (ya que se realiza de manera soterrada) pero se puede automatizar a la perfección y, añadido, produce un aumento de la humedad relativa del jardín (algo perfecto para paliar las altas temperaturas y generar una sensación agradable, tanto para las plantas como para los demás seres vivos que disfruten del espacio). Otro de sus aspectos positivos es que permite aumentar la presión del agua (de hecho, es la misma presión la que dispara los aspersores) y, en función del tipo de instalación que elijamos, permitir regar una gran cantidad de terreno en poco tiempo.
– Riego de vacaciones: más que un sistema en sí mismo, este tipo de riego de jardín supone servirse de ciertos productos que nos ayudan a mantener las plantas hidratadas durante nuestra ausencia. Conos de riego, geles hidratantes o kits con programadores permitirán que nuestras plantas no pasen sed. El inconveniente: no solo son sistemas paliativos que tienen una vida corta (no sirven para largas estancias fuera de casa) sino que, además, solo serán útiles para un número reducido de plantas (ya estén en macetas o maceteros).
Si todavía tienes dudas y no sabes cuál es el riego más adecuado para tu jardín, ¡ven a vernos! Estaremos encantados de ayudarte a elegir el sistema de riego que más se adecue a tu espacio y, sobre todo, que más te haga disfrutar del verano con tranquilidad.
