Perros de terapia: qué cualidades deben reunir y cuáles son las mejores razas

Perros de terapia: qué cualidades deben reunir y cuáles son las mejores razas

En apenas unos años, los perros de terapia se han convertido en aliados para el bienestar del ser humano, tanto físico como emocional. Si bien quienes conviven con un perro son perfectamente conscientes del increíble apoyo que los canes suponen, se ha demostrado que pueden ser una pieza clave en entornos de salud, educación o en el mundo de la psicología. Algo que ha supuesto un auténtico cambio de paradigma ya que, hasta hace muy poco, la única función de muchos de estos animales era ser el mejor compañero posible para personas invidentes o el de personas con discapacidades físicas.

Si bien podríamos pensar que se trata de una auténtica novedad, el empleo de perros de terapia data nada menos que del sigo XVIII. Sería entonces y en Inglaterra cuando se comenzó a comprobar en hospitales psiquiátricos que la presencia de pequeños canes favorecía la tranquilidad de los pacientes además de su socialización. Dos siglos después y en un entorno militar, el Gobierno de Estados Unidos los incorporaría en las terapias ocupacionales de los veteranos de guerra.

Perros de terapia emocional

La cosa no quedaría ahí. En los años 80 del pasado siglo, la presencia de perros en hospitales o escuelas norteamericanas sería frecuente gracias a los estudios que realizó en 1960 Boris Levinson, considerado «el padre de la terapia asistida con animales, y que demostraron lo que para muchos compañeros de estos animales es evidente: el impacto positivo de los canes en nuestra vida es un hecho.

PERRO DE TERAPIA: QUÉ SON, QUÉ TIPOS HAY Y CUÁLES SON SUS BENEFICIOS

Un perro de terapia es, por definición, un perro adiestrado específicamente por un profesional que, de forma complementaria a un terapeuta, ayuda a mejorar estados físicos, emocionales, sociales e, incluso, cognitivos de pacientes en recuperación o con patologías específicas. Se trata de animales equilibrados, de carácter tranquilo y que, habitualmente, forman parte de la lista de las razas de perros más inteligentes.

Habitualmente, los perros de terapia trabajan de la mano de psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas o educadores.

Tipos de perro de terapia

1. Perros de terapia emocional o de apoyo emocional

Tipos de perros de terapia

Los perros de terapia emocional son aquellos que brindan cariño, compañía e, incluso, seguridad a las personas con las que conviven. Es habitual que éstas sufran trastornos de ansiedad, depresión, estrés postraumático y otros problemas emocionales. Aunque no es imprescindible que reciban un entrenamiento específico, sí es importante que sean perros calmados, equilibrados y con capacidad de reaccionar con tranquilidad ante distintos estímulos. Realizan un acompañamiento individual y constante, de la misma manera que cualquier perro que forma parte de nuestra familia.

En muchas ocasiones son capaces de prever crisis emocionales de sus humanos e, incluso, intervenir para evitarlas.

2. Perro terapéutico, pieza clave de un proceso dirigido y estructurado

Para qué sirve un perro terapéutico

Las características del perro terapéutico son ligeramente distintas a las de un perro de terapia emocional. Estos canes están guiados por profesionales de la salud o la educación, y forman parte de las distintas sesiones de terapia de cada uno de ellos. No conviven con las personas a las que ayudan sino que lo hacen con el profesional que dirige la actividad en la que el animal se involucra. Su papel es fundamental para mejorar capacidades cognitivas, físicas, sociales o emocionales de los pacientes.

Más allá de que su carácter debe ser equilibrado y tranquilo, son seleccionados y reciben un entrenamiento específico que garantiza que pueden responder al trabajo que se les ha encomendado.

Diferencias entre un perro de terapia y un perro de asistencia

Es muy habitual confundir lo que es un perro de terapia con lo que es uno de asistencia. Las principales diferencias radican en que los perros de asistencia están seleccionados y entrenados para compensar las limitaciones físicas, cognitivas o sensoriales de un humano. Una forma de facilitar su autonomía y aportarle seguridad. Entre los perros de asistencia no solo están los perros guía, los más conocidos. También están los perros de señal, entrenados para personas sordas; los perros de alerta médica, capaces de detectar bajadas de azúcar en diabéticos o crisis epilépticas; o los perros que se utilizan para favorecer la socialización de personas del espectro autista.

Características de un perro de asistencia

Mientras los perros de asistencia viven exclusivamente con las personas a las que ayudan, los perros de terapia no siempre lo hacen. Además de esto otra diferencia importante es que, mientras los perros de asistencia pueden legalmente acceder a lugares públicos y medios de transporte, los perros de terapia no.

Beneficios de los perros de terapia

Más allá de que cualquier perro mejora la calidad de vida de los humanos que son su familia, los perros de terapia ofrecen importantes beneficios para las personas con las que trabajan.

  • Ayudan a reducir el estrés y la ansiedad: está demostrado que interactuar con un perro, jugar con él o acariciarlo mejora la presión arterial y contribuye a bajar los niveles de cortisol
  • Mejoran el estado anímico: acariciar a un perro produce endorfinas, las hormonas de la felicidad
  • Estimulan físicamente a las personas: el hecho de tener que salir a pasear, jugar o acariciar conlleva una mejor movilidad además de coordinación
  • Mejoran la comunicación: favoreciendo la interacción

CUALIDADES DE LOS PERROS DE TERAPIA

Por las labores que deben desempeñar y lo cruciales que son, un perro de terapia debe reunir determinadas cualidades que lo convierten en idóneo para la tarea.

1. Su temperamento, equilibrado

Una cualidad lógica e indispensable. Solo un perro con un comportamiento estable, que no se ponga nervioso ante estímulos externos y resistente puede desempeñar esta función tan importante.

Cualidades de los perros de terapia

2. La sociabilidad, clave en un perro de terapia

Fundamental en un perro de terapia emocional pero todavía más importante en un perro terapéutico. Cuando hablamos de sociabilidad no nos referimos, únicamente, a que le guste el ser humano y no extrañe las caricias, la compañía o la interacción de nadie. También debe ser sociable con otros perros, evitando en todo momento el conflicto con ellos.

3. La obediencia, fundamental

Si el adiestramiento del perro es clave cuando son mascotas, cobra todavía más importancia cuando son perros que desempeñan estas tareas. Un perro de terapia debe responder a órdenes sencillas y comportarse de forma calmada ante ruidos, ambientes cambiantes o muchedumbres.

4. Su capacidad de adaptación a las circunstancias, otro pilar de su carácter

Los perros de terapia emocional y los perros terapéuticos están expuestos a ambientes cambiantes. Desde la habitación de un hospital a la sala común de una residencia de mayores, pasando por un aula infantil. Un motivo por el que es imprescindible que sepan adaptarse a los distintos entornos sin alterarse.

Beneficios de los perros terapéuticos

CUÁLES SON LAS RAZAS MÁS UTILIZADAS

Aunque hay que hacer una diferencia importante entre cuáles son las mejores razas de perros de terapia emocional y cuáles las de perros terapéuticos, conviene saber algo. Existen dos razas que forman parte tanto de una lista como de la otra por sus increíbles cualidades. Nos referimos al Labrador retriever y al Golden retriever: dos razas de perro emparentadas que comparten inteligencia, equilibrio emocional, nobleza, dulzura, sociabilidad, apego y una capacidad de empatía absolutamente desbordante.

La única diferencia entre ellos es que, por una cuestión de carácter, el Labrador necesita más disciplina que el Golden por una cuestión de vitalidad.

Razas más recomendadas para cada tipo de perro de terapia

Perros de terapia emocional

1. Galgo, una raza afectuosa y tranquila

Galgo, perro de terapia emocional

Es una de las razas habituales para perros de terapia emocional pero con algunos matices que dependerán, fundamentalmente, del carácter del perro. El galgo es un perro sereno, silencioso, amante de la calma, cariñoso y sumamente sensible. A diferencia de otras razas, necesitan un ejercicio moderado por lo que un paseo y algunas carreras son más que suficientes para él.

Sin embargo y según el animal, muchos galgos son tímidos en los primeros contactos y pueden ser asustadizos en caso de ruidos o ambientes con muchos estímulos. Suelen vencer estos aspectos con un buen entrenamiento.

2. Caniche, una raza perfecta también para personas alérgicas

Caniche, uno de los mejores perros de terapia

Además de ser perros con una inteligencia excepcional, los caniches son tranquilos, pacientes y cariñosos. Sumamente sensibles emocionalmente, tienen una empatía natural que les permite identificar las emociones humanas. Además de ser perros sociables y que disfrutan de la interacción humana, no solo son fáciles de adiestrar sino que disfrutan aprendiendo conductas como respuesta a estímulos determinados. Algo que los convierte en perfectos para gestionar una crisis emocional.

Por último, su pelo es hipoalergénico. Un detalle que hace de ellos los perros de terapia emocional ideales para alérgicos.

3. Bichón frisé, alegría e inteligencia en formato pequeño

Caniche, perro de terapia emocional

Podría estar, perfectamente, en la lista de los mejores perros para personas que viven solas. Encarnación con cuatro patas de la alegría, el Bichón frisé es al mismo tiempo un perro de temperamento estable. Sumamente cariñoso, disfruta de la interacción humana y devuelve los mimos con todo su cariño. Es un candidato perfecto para personas mayores no solo porque transmite calma sino, también, por su tamaño reducido que oscila entre los 3 y los 6 kilos.

Tampoco podemos obviar que se trata de un perro sumamente inteligente que disfruta del adiestramiento y de aprendizaje de rutinas. Al igual que el caniche, su pelo también es hipoalergénico.

4. Cavalier King Charles Spaniel, otro de los reyes de los perros de terapia

Cavalier King Charles Spaniel

Se le considera, junto con el Labrador y el Golden, uno de los mejores perros de terapia emocional. Paciente, tranquilo y cariñoso forja unos vínculos fuertes con las personas con las que vive. Su tamaño, entre los 5 y los 8 kilos, hacen de él un perro manejable y que se integra a la perfección en las rutinas de cualquier persona. Es sociable, con una increíble capacidad de adaptación a distintos ambientes y enorme sensibilidad para con las emociones humanas.

No es exigente en sus demandas de ejercicio para perros por lo que puede ser ideal para personas con movilidad reducida. Por último, es inteligente y fácil de adiestrar.

Perros terapéuticos para intervenciones asistidas

1. Border Collie, la raza de perros terapéuticos más destacada

Border collie, perro terapéutico

Por sorprendente que resulte, el Border Collie ostenta el puesto número 1 en lo que respeta a los perros terapéuticos para intervenciones asistidas. Algo que se basa en su increíble inteligencia, que le permite aprender órdenes y rutinas de forma sencilla además de otorgarle la capacidad de ejecutar tareas. Es obediente, trabajador y, dada su energía, pueden ser un gran estimulante para pacientes que necesiten tener una pauta de actividad física. Un motivo que hace de él un candidato perfecto para terapias con adolescentes.

Además de esto, son sociables, cariñosos, empáticos y sumamente equilibrados en entornos con muchos estímulos. Conviene saber que, para que un Border Collie cumpla su función como perro terapéutico, es crucial un entrenamiento sólido y guiado por profesionales.

2. San Bernardo, la nobleza de un gigante

San Bernardo

A pesar de su imponente presencia, el San Bernardo es un perro increíblemente sensible, tranquilo y extremadamente paciente. Calmado, cercano y súper cariñoso su aspecto bonachón es capaz de transmitir sosiego y alegría al tiempo que fomenta la socialización. De carácter protector, transmite seguridad a as personas y estimula el contacto físico, ya que nadie se puede resistir a tocarlo o abrazarlo.

Para ser un buen perro terapéutico, necesita un entrenamiento profesional ya que no podemos olvidar que es un perro de una extraordinaria potencia física.

3. Boyero de Berna

Boyero de Berna

Otro «grandote» que enamora. Tranquilo, paciente y equilibrado; el Boyero de Berna es cariñoso y empático además de sumamente sociable tanto con personas como con otros animales. Su fisionomía hace que sea un perro que transmita tanto seguridad como ternura, por lo que favorece el contacto físico y la calma emocional. Si a eso le sumamos que es un perro sumamente paciente y que, además de inteligente, disfruta del adiestramiento comprenderemos por qué, sí o sí, está en nuestra lista.

Al igual que el San Bernardo, requiere un entrenamiento profesional y sólido.

4. Pastor alemán, una de las razas más versátiles

Pastor alemán, perro terapéutico

Inteligente, amante del adiestramiento, disciplinado, capaz de aprender rutinas y ejecutar comportamientos… son muchas las cualidades de estos maravillosos perros para postularse como perros terapéuticos en cualquier entorno. Y es que, además de disciplinados y equilibrados, su gran capacidad de adaptación a distintos entornos sin perder la calma los postulan como el perro perfecto para distintas terapias que busquen tanto la estimulación física como la cognitiva o la social.

Aunque es poco conocido, el Pastor Alemán es un perro increíblemente sensible y capaz de identificar las emociones humanas. Para poder ser un buen perro terapéutico, es imprescindible adiestramiento sólido y que sepamos cómo socializar a un cachorro correctamente, ya que esta labor desde trabajarse de forma temprana.

¿Y qué pasa con los mestizos?

Aunque podríamos pensar que los perros de terapia son solo de raza, nada más lejos de la realidad. Los perros mestizos también pueden ser excelentes compañeros. Y es que la cosa no va de pedigree sino, más bien, de que un perro tenga buen temperamento, capacidad de socialización y de aprendizaje.

No cabe duda: cada vez habrá más perros de terapia y estaremos más acostumbrados a verlos. Un recordatorio de hasta qué punto compartir nuestra vida con un can puede cambiarla.