Cuidados de las orquídeas en invierno

Cómo cuidar una orquídea

Son una de las plantas más deseadas por los amantes de las flores. A pesar de ello, a menudo surge la pregunta de cuáles son los cuidados de las orquídeas en invierno. Una duda que se plantea, sobre todo cuando pensamos que la mayor parte de ellas (a pesar de estar aclimatadas ya fuera de sus hábitats originales) son de origen tropical. Algo que marca, en gran medida, sus cuidados pero también cuáles son las precauciones que debemos tomar con ellas durante los meses de frío.

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Lo curioso es que, a pesar de ser consideradas plantas frágiles, las orquídeas son mucho más resistentes de lo que nos imaginamos. De ahí, que los cuidados de las orquídeas en invierno sean específicos y estén basados en ayudar a que se mantengan en estos meses en los que baja la temperatura y que suponen, además, el adormecimiento de la planta.

Así, para disfrutar de ellas, nada como descubrir qué aspectos debemos mimar durante el invierno para disfrutar de su mayor regalo: la floración.

TEMPERATURA Y LUZ, CLAVES PARA LA ORQUÍDEA EN INVIERNO

Como es lógico, estos meses están marcados por un descenso de la temperatura. Algo que tendremos que vigilar de cerca ya que, aunque depende del tipo de orquídea, en líneas generales su bienestar se compromete por debajo de los 10 grados centígrados. Un buen motivo no solo para que las mantengamos en el interior de nuestro hogar sino, también, para que evitemos que estén expuestas a cualquier corriente de aire (especialmente si es fría, ya que podría estropear sus hojas).

Y, aunque las hojas nos puedan parecer una nimiedad, lo cierto es que durante el invierno son precisamente ellas las únicas representantes y guardianas de nuestra planta. En los meses de frío, la orquídea necesita guardar su energía para protegerse de él pero también para poder gastarla cuando las temperaturas comiencen a subir en lo que supone el mayor desgaste energético de la planta: florecer.

Cuidados de las orquídeas en invierno

Lo habitual es que durante estos meses no disfrutemos de sus flores. Aún así si nuestra planta tiene una vara floral que se mantiene viva, no la cortaremos hasta ver cómo evoluciona porque nos puede dar una sorpresa (en caso de encontrarse cómoda en un ambiente que recree sus necesidades, independientemente del frío exterior).

Y es que uno de los cuidados que pueden hacer que una orquídea se sienta cómoda es contar con una buena cantidad de luz durante el invierno. Uno de los bienes más escasos de esta estación pero absolutamente necesario para la salud de la orquídea. De ahí que tengamos que vigilar que la planta reciba la mayor cantidad de luz diaria, una buena razón incluso para cambiar nuestra orquídea de sitio buscando un espacio más iluminado (eso sí: que esté exento de fríos y corrientes).

EL RIEGO DE LA ORQUÍDEA, VITAL DURANTE EL INVIERNO

Como ya vimos hace poco en este otro post, el riego es uno de los cuidados más delicados en el cultivo de la orquídea. Y decimos delicado porque su exceso puede hacer que la planta comprometa su salud hasta el punto de morir. Si durante el resto del año es un aspecto vital, cobra una dimensión todavía mayor durante el invierno.

Tengamos en cuenta que la temperatura no ayuda a un correcto secado de las raíces de las orquídeas. Un motivo importante para que ese riego que controlamos de manera regular sea todavía más escaso en estos meses. Como siempre, nos guiaremos por la coloración de sus raíces para saber cuándo es el momento oportuno para regar; y, además, procuraremos regar siempre por las mañanas (para jugar con la temperatura del día en su regado) y retirando siempre cualquier exceso de agua (algo que nos ayudará a luchar contra los hongos, los mayores enemigos de la orquídea especialmente en los meses de frío).

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Por último, los meses de invierno pueden ser un buen momento para un trasplante ya que no estaremos entorpeciendo ni retrasando con este estrés el crecimiento de las flores. Gracias al trasplante, estaremos dándole a la orquídea un sustrato (recordemos que siempre será uno específico para orquídeas) nuevo y sin apelmazar que contribuirá, además, al correcto drenaje del riego.

Y, aunque nos pueda parecer que es un buen momento para aplicarle un abono específico ya sea revitalizante o de floración, lo cierto es que podemos reservarlo para cuando el invierno comience a llegar a su fin. Así y de cara a la primavera, estaremos ayudando a la orquídea a desperezarse del invierno y a volver a activar su ciclo vegetal.

Una manera de mimarla y prepararla para el momento más importante del año, ese en el que una orquídea luce sus flores y nos deleita con la increíble belleza de su compañía.

Y tú ¿qué hacer para cuidar tu orquídea en invierno? ¡Cuéntanoslo!

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