Cuidados de la dipladenia o mandevilla

Cuidados de la dipladenia o mandevilla

Es una de esas plantas bonitas que parecen vestir cualquier espacio de verano. Y es que es ahora, en estos meses de calor, cuando la mandevilla despliega sus preciosas flores en forma de trompeta. Una delicia para los sentidos, que suele llevar a la frustración a aquellos amantes de la jardinería que no la conocen en detalle. Decimos esto porque los cuidados de la dipladenia no son para nada complicados. Es más: bien podríamos decir que, en primavera y verano, es una planta de exigencias mínimas. Pero cuidado: es imprescindible conocer sus demandas para que viva de año en año.

Comprender los cuidados de la dipladenia o mandevilla pasa por conocer sus orígenes. A pesar de que también recibe el sobrenombre de jazmín de Chile, es originaria de Brasil. Algo que marca de manera determinante sus necesidades, sobre todo de calor. Pero no es lo único de ella que hemos de conocer. Hablamos de una planta de carácter trepador, por lo que es una de las plantas para fachadas de casa ideales. Por ello, hay que ser conscientes de que tiene un buen crecimiento que puede llegar a alcanzar los nueve metros de altura. Y no solo eso: además, sus tallos adquieren carácter leñoso a medida que crecen. Un buen motivo para planificar muy bien su ubicación.

Veamos en detalle los cuidados de la dipladenia para disfrutarla este verano pero, también, año tras año.

5 CUIDADOS DE LA DIPLADENIA CLAVES EN SU CULTIVO

Los cuidados de la dipladenia no son demasiado complicados. Es una planta con un mantenimiento poco exigente pero eso sí: estricta en sus necesidades. Unas pocas cosas que hemos de cumplir a rajatabla para tener el mejor premio posible: su increíble floración. Y es que, más allá de la belleza de sus flores, la mandevilla es sumamente generosa. Por eso, tan pronto las temperaturas comienzan a subir, comienza su floración. Un proceso que no se detendrá hasta que comience el otoño. Con un atractivo más: son flores duraderas. ¡No se puede pedir más!

Cuidados de la dipladenia en verano e invierno
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Veamos en detalle cómo cultivar esta preciosa planta. Unas tareas sencillas que compensan ¡y mucho! con su increíble belleza.

1. Ubicación, uno de los cuidados de la dipladenia más importantes

A pesar de que es una planta eminentemente de exterior, también podemos tenerla dentro de casa. Y, aunque nos pueda parecer que cualquier lugar es bueno, no es así. Para empezar, el cultivo en interior obliga a ubicarla en un espacio con mucha luz natural. Pero no solo eso: también tendremos que procurarle un espacio en el que esté libre de corrientes de aire. Y, por último, nada de colocarla cerca de puertas o ventanas.

Si la tenemos en exterior, hemos de prestar muchísima atención con el lugar de plantado. Si vivimos en un clima frío, la dipladenia crecerá a la perfección a pleno sol. Sin embargo si nuestro clima es cálido, lo ideal es colocarla en un emplazamiento en el que reciba mucha luz pero nunca directa.

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Mezclar turba con fibra de coco puede ser clave en los cuidados de la dipladenia: ayudará a drenar. Conoce sus características

 

Pero no es la única consideración que hemos de tener en la elección de la ubicación. Entre los cuidados de la dipladenia tenemos que contemplar dos aspectos importantes. Y es que no solo demanda un suelo rico en nutrientes. También es imprescindible que cuente con un buen drenaje que facilite la evacuación de agua. Algo que podemos procurarle mezclando el sustrato con fibra de coco o arena.

Por último, importante: hemos de darle un soporte sobre el que poder crecer. Llámese espaldera, muro o, incluso árbol: será clave para su correcto crecimiento.

2. Temperatura, fundamental para la vida de esta planta

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta entre los cuidados de la dipladenia. Por sus orígenes, hablamos de una planta friolera. Su rango ideal de temperaturas es entre los 15 y los 29 grados.

No es el calor el que debe preocuparnos. En realidad, lo más peligroso para la mandevilla es el frío. Por debajo de los siete grados, puede verse seriamente comprometida. Por eso, con la llegada de los meses fríos, tendremos que tratar de resguardarla al máximo. De tenerla plantada directamente en suelo, lo ideal es hacer un acolchado para proteger sus raíces. Tampoco está de más utilizar una manta térmica de protección para plantas.

3. Riego, fundamental para el crecimiento de la mandevilla

Durante los meses de calor, el riego es uno de los cuidados de la dipladenia que más debemos controlar. Para una correcta floración, demanda tener constantemente húmedo el sustrato. Algo que no podemos confundir con encharcar ya que, por buen drenaje que tenga, será negativo para la planta. También es importante no mojar ni sus hojas ni sus flores. Haciéndolo estaremos aumentando la posibilidad de que los hongos hagan su aparición.

Durante los meses de frío, tendremos que descender la pauta de riego. Basta con mantener el sustrato ligeramente húmedo. Pero eso sí: es importante pulverizar sus hojas para que no se deshidraten con las bajas temperaturas.

4. Abonado, importante en los cuidados de la dipladenia época de floración

Ayudar a nuestra planta a florecer en condiciones y mantenerse sana es una tarea que no podemos olvidar. No solo porque procurará la aparición constante de flores durante la época de floración. También porque permitirá que la planta esté fuerte en los meses más comprometidos. Esos en los que eliminar las plagas del jardín debe ser nuestra prioridad.

Abono líquido para plantas en flor
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Por eso, desde la aparición del primer botón de flor, es imprescindible la aplicación regular de abono. Lo ideal es que elijamos uno líquido, y que lo apliquemos cada 15 días hasta la llegada del otoño.

5. Poda y trasplante, dos labores que dejaremos para estaciones intermedias

Los cuidados de la dipladenia no se refieren, únicamente, a su momento de floración. Es cierto que es la época más exigente de la planta, sí. Pero hay algunas tareas importantes que, precisamente, hemos de realizar huyendo de la época de flor.

Empecemos por la primavera. Será en esta época del año cuando tengamos que podar nuestra planta. Y no: no hablamos de una gran poda. En realidad consiste, únicamente, en retirar las ramas secas y rotas. Una forma de sanear la planta tras el invierno, y prepararla para el calor. A medida que la planta vaya madurando y creciendo, podremos ser más agresivos con la poda.

Con la llegada del otoño, tendremos la oportunidad de trasplantarla. Si le damos la oportunidad a sus raíces de crecer, la planta evolucionará en vertical. Pero cuidado: la cosa no consiste en trasplantarla a una maceta mucho mayor. De hacerlo así, la planta consumirá muchos recursos en hacer crecer su entramado de raíces. Por eso, es mejor que la pasemos a una maceta algo mayor sin grandes excesos.

¡Anótate los cuidados de la dipladenia y disfruta de esta preciosa planta!