Cuidados de la Dalia, la flor más deseada del verano

Cuidados de la Dalia

Son una de las plantas de exterior con flor imprescindibles en los meses de calor. No solo es exuberante y sumamente hermosa: añadido, los cuidados de la Dalia hacen de ella una planta sencilla de disfrutar. Una belleza que, con pocas atenciones, comienza a florecer a mediados de primavera y pondrá color en nuestro exterior hasta incluso entrado el otoño. Y no de cualquier manera sino con flores sumamente llamativas y en un amplio abanico de colores. ¡Imposible no rendirse a sus encantos y espectacularidad!

La fascinación por la Dalia es, sin lugar a dudas, parte de nuestra herencia histórica. Originaria de México, país en el que es la flor oficial; llegó del llamado Nuevo Mundo para conquistar Europa. Y decimos conquistar porque, todavía hoy, es una de las flores estrella de nuestro viejo continente. Una candidata excepcional para decorar jardines, terrazas o incluso balcones que lo pone sumamente fácil, tanto si la plantamos directamente en suelo como si optamos por tenerla en macetas.

Así que veamos en profundidad cuáles son los cuidados de la Dalia. Unos fáciles de asumir para cualquier nivel de jardinería pero muy específicos. Solo dándole a nuestra planta lo que demanda nos regalará su tesoro natural más preciado.

7 CUIDADOS DE LA DALIA QUE DEBES CONOCER

Aunque la familia de las Dalias aglutina un número de especies de vértigo, hay una premisa que marca a todas ellas de forma absoluta. Las flores de esta familia, independientemente de la variedad, se caracterizan por ser de buen tamaño, con colores intensos y sumamente generosas en el número de pétalos. Y es que, aunque la planta como tal sin flor tiene carácter ornamental, gana enteros absolutos cuando se da. Eso sí: por sencilla que sea de cultivar y antes de entonar la famosa frase de mi planta no florece, es fundamental cumplir con lo que demanda.

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Al igual que sucede con otras plantas tropicales que cultivamos en nuestras latitudes, los orígenes de la Dalia marcan sus condiciones de cultivo. Un detalle a considerar ya que facilita disfrutar de ella tanto fuera de casa como, si vivimos en un clima marcado por el frío, siendo parte de nuestras plantas de interior.

1. La luz, la mayor exigencia en los cuidados de la Dalia

Como buenas plantas originarias en su gran mayoría de México, la Dalia necesita mucha luminosidad. Un requisito imprescindible no solo por su buena salud sino, sobre todo, para conseguir sus tan ansiadas flores. Pero cuidado con esto: de exponerlas a sol demasiado fuerte, es probable que sus hojas se quemen o, incluso, que no sea capaz de florecer. Por ello es clave buscarles el emplazamiento más adecuado para evitar que esto suceda.

Si las cultivamos dentro de casa, su lugar ideal es cerca de una ventana a menos que reciba sol en las horas centrales del día. Si las cultivamos en exterior, tendremos que considerar las características de nuestro clima para encontrar su lugar ideal. Si es muy cálido, la mejor ubicación será en semisombra; mientras que si es templado, podrán estar a pleno sol.

2. El espacio de plantado, clave para su desarrollo

Independientemente de si tenemos nuestras plantas dentro o fuera de casa, hay algunos aspectos que debemos cumplir en lo que respecta a su plantación. No solo es recomendable hacerlo en primavera sino que, además, tendremos que contemplar detalles fundamentales para su correcto crecimiento.

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El primero de ellos es mimar el lugar de plantación. Tanto si la plantamos en el jardín como si lo hacemos en maceta, la Dalia precisa un suelo rico en materia orgánica y con un buen drenaje. Es una planta de bulbo y, como tal, no tolera de ninguna manera el encharcamiento. Además de esto, es fundamental que el suelo esté suelto y tenga buena aireación.

Tan importante como esto es considerar dos aspectos más. Por un lado y si la plantamos directamente en suelo, es importante protegerla del viento. Por otro y si lo hacemos en macetas, es fundamental hacerlo en contenedores de buen tamaño. Como sucede cuando ahondamos en cómo plantar Peonías correctamente, la Dalia necesita profundidad para poder crecer pero, sobre todo, para florecer.

3. El riego, uno de los cuidados de la Dalia más delicados

Y decimos delicados porque, como acabamos de ver, el exceso de agua no les sienta nada bien. Por eso hemos de regar de forma moderada para evitar encharcarlas. En los meses de calor que son, precisamente, los de floración mantendremos la pauta moderada pero sí incrementaremos el número de riegos en los días que aumenten las temperaturas.

Tan importante como acertar con la cantidad de agua que demandan es regar correctamente. Y es que es importante no mojar ni las hojas ni las flores para evitar la aparición de enfermedades.

4. La temperatura, otro detalle a vigilar de cerca

Como planta de origen tropical, su tolerancia al frío es relativa y depende de la variedad de Dalia que escojamos. Aunque algunas pueden soportar temperaturas de -5 grados, conviene conocer a fondo las características de la nuestra para evitarnos disgustos.

5. El abonado, una tarea fundamental para su buena salud

Uno de los cuidados de la Dalia que no podemos dejar de lado si queremos verla en todo su esplendor. Como decíamos antes, es una planta con una alta demanda de nutrientes. Unos fundamentales para su bienestar general y para poder crear sus llamativas flores.

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Ayudarla a ello pasa por aplicar una dosis de abono para plantas en flor una vez al mes en meses de floración. Pero no es el único momento del año en el que tendremos que acordarnos de esta tarea: durante el invierno, también es recomendable aplicar una dosis de humus de lombriz para enriquecer el suelo de cultivo. Una forma de que, cuando nuestra Dalia salga de su reposo, encuentre en el suelo los nutrientes que demanda.

6. La poda, una labor que promoverá la floración

En este caso, no tendremos que revisar cómo podar las plantas correctamente ya que la poda de la Dalia es diferente y superficial. En realidad, lo que buscamos con esta tarea es ayudar a que nuestra planta cree nuevas flores por lo que tan solo tendremos que podar las más viejas. Una forma de ayudar a nuestra Dalia a no destinar recursos para las flores que ya se están marchitando.

7. Las plagas, un cuidado menor

Y llegamos al último de los cuidados de la Dalia que debemos considerar aunque es cierto que no nos quitará el sueño. Una Dalia sana suele presentar resistencia natural a los insectos aunque puede ser objetivo de limacos, como el caracol o las babosas. De no estar plenamente sana, es más que probable que pulgones, ácaros y trips acaben siendo unos molestos visitantes que conviene atajar tan pronto lo detectemos.

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Pero dejando a un lado esto, sí es importante saber que una Dalia mal cuidada puede presentar algunos de los signos de enfermedades en las plantas como manifestación de, fundamentalmente, la presencia de hongos y bacterias. Los primeros podemos evitarlos regando correctamente, sin mojar hojas y flores. Los segundos llegan, en muchas ocasiones, como consecuencia de la presencia de insectos chupadores como el pulgón.

¡Y listo! Con estos sencillos cuidados, tu Dalia se convertirá en la protagonista absoluta de tu jardín o de tu casa. Un espectáculo natural que no podrás dejar de mirar.