Es una de esas plantas que enamoran, y las razones saltan a la vista. No solo es una de las trepadoras más hermosas y menos exigentes sino que, añadido, es perfecta si nos planteamos cómo hacer un jardín mediterráneo. Pero tan importante como saber cómo cultivarla es conocer en detalle cuándo podar la buganvilla. Una tarea que nos permitirá fomentar su floración pero, también, mejorar el bienestar general de nuestra planta.
Aunque la poda no es uno de los cuidados de la buganvilla que más tienen que preocuparnos, no podemos dejarla de lado. Con las condiciones ideales, esta trepadora puede tener un crecimiento espectacular en los meses de primavera y verano. Algo que, además de poder afear el aspecto general de la planta, puede ocasionarnos algún que otro percance. Y es que, como buena trepadora leñosa, una buganvilla que crece descontrolada puede ser incluso peligrosa para tejados, canalones y otras superficies sobre las que se enganche. Una razón de peso para mantenerla a raya.
Ya sea por la salud de la planta o por el mantenimiento de su entorno, descubramos cuándo podar a buganvilla y cómo hacerlo correctamente. Una auténtica clave para disfrutar de una planta que, con los cuidados adecuados, puede acompañarnos durante muchos años.
CÓMO PODAR LA BUGANVILLA
Antes que saber cuándo podar la buganvilla, empecemos por cómo debemos hacerlo. Algo tan importante como acertar con el momento adecuado.

La buganvilla es una planta que admite las podas severas. Es más: las brácteas, esas maravillosas hojas de colores que protegen su floración, se dan en las ramas nuevas. Por ello, una poda en condiciones estimulará la floración de una planta sumamente generosa que puede estar llena de color desde final de la primavera hasta entrado el otoño.
Así que veamos cuáles son los pasos para podar la buganvilla. Unos que podemos aplicar tanto si disfrutamos de ella directamente plantada en suelo como si la cultivamos en maceta.
1. Equípate para podar la buganvilla de forma correcta
¡Fundamental no ponerse manos a la obra sin prepararnos previamente! Buena parte de las buganvillas tienen espinas en sus tallos leñosos. Por ello y de la misma manera que hacemos cuando nos planteamos cuándo podar rosales y cómo hacerlo, es fundamental utilizar guantes de jardinería gruesos para evitar hacernos daño. Tampoco está de más, si nuestra planta tiene una buena envergadura, protegernos con gafas.

Al margen de esto, es igual de importante elegir correctamente las herramientas de poda. Incluso si nuestra planta tiene un tamaño importante, será suficiente con una tijera de jardinería. Eso sí: antes de comenzar a podar, es fundamental revisar que los filos están bien y que está desinfectada. Recordemos que podar es infligirle una herida a cualquier planta, por lo que es fundamental hacerle el menor daño posible y evitar que sea un foco de infección.
2. Evalúa tu planta observándola desde lejos
Es la mejor manera de saber qué debes podar, y qué forma quieres darle. También te ayudará a ver qué ramas pueden resultar peligrosas para las construcciones del entorno o, incluso, para otros arbustos o árboles que tenga alrededor.
3. Poda según la forma que deseas que tenga
Por defecto, la buganvilla es una planta que trepa. Si ese es nuestro deseo, bastará con retirar con las tijeras las ramas secas o debilitadas. También podemos retirar, desde el tronco, aquellas ramas que afeen el conjunto. Si además queremos aligerar el aspecto de la base para que tenga un tronco más limpio, tendremos que retirar también las ramas inferiores aunque estén sanas. Además de sanearla, después de la poda es un buen momento para colocar tutores que ayuden a nuestra planta a crecer en la dirección que queremos.
Por último, es importante recortar ligeramente las puntas de las ramas. De esta manera, estimularemos el crecimiento.
¿Una buganvilla con aspecto de árbol? ¡Se puede!
Pero no es la única manera de disfrutar de nuestra planta. También podemos jugar con la poda para darle aspecto arbustivo. Para ello tendremos que podarla a media altura para estimular el crecimiento de los tallos inferiores. Para hacerlo correctamente, cortaremos siempre un centímetro por encima de la yema de los tallos. También tendremos que eliminar los tallos inferiores que vayan naciendo, con vistas a dejar el tronco limpio.
Por último, es importante colocar un tutor central para ir guiando su desarrollo en vertical y podar ligeramente las puntas de las ramas.
CUÁNDO PODAR LA BUGANVILLA
Y llegamos a lo más importante: cuándo podar la bungavilla para que esta tarea juegue a su favor en lugar de hacerlo en su contra. A diferencia de otros arbustos, que agradecen una poda en verano, sanear a fondo nuestra buganvilla pasa por esperar al final del invierno. Si bien la poda de febrero es un clásico en la jardinería, en el caso de esta planta no es estrictamente así.

Cuándo podar la buganvilla pasa, obligatoriamente, por estar pendientes de la climatología. Lo ideal es llevar a cabo esta tarea cuando las noches de frío comiencen a ser menos intensas pero controlando, también, que la planta no haya iniciado su periodo de actividad. Si posponemos demasiado la tarea, corremos el riesgo de podarla haya comenzado a crear hojas y tallos nuevos. ¿Y cuál es el problema? Que no tendrá un desarrollo tan vigoroso como debería.
Además, tanto durante la primavera como en el transcurso del verano, no está de más realizar podas ligeras. Si continuamos recortando unos pocos centímetros los tallos durante estas dos estaciones, conseguiremos que nuestra planta crezca más y alargue su periodo de floración.
Y aquí llega la duda habitual: ¿en otoño, no se poda? Pues realmente no es lo más recomendable. Dado que es una planta que se mantiene activa y viva hasta el comienzo del frío, podarla de forma severa en esta época puede debilitarla. Perdería demasiada savia justo antes de la llegada del frío, un enemigo de cualquier planta. Lo único que sí podemos hacer en otoño es aplicarle una poda ligera, retirando aquello tallos verdes nuevos que afeen el conjunto.
Y, siguiendo estas sencillas pautas, no cabe duda: la buganvilla nos recompensará el esfuerzo llenándose de color y belleza. ¡Imposible renunciar a ese espectáculo!


