El árbol cornejo es uno de los más desconocidos y, al mismo tiempo, más presentes en jardines y espacios verdes públicos. Aunque podríamos pensar que lo que hace de él un árbol ornamental es su floración, estaríamos equivocados. Una de las increíbles ventajas del Cornus es que su belleza va acorde con la estación: la espectacular floración primaveral da paso a su bello follaje del verano y el otoño para, en invierno, llenar sus ramas de colores rojizos, amarillos o anaranjados.
Originario principalmente de Europa, Asia y América del Norte; el género Cornus incluye más de 50 especies de árboles y arbustos. Mientras algunos se comportan como pequeños árboles ornamentales, pudiendo medir entre 4 y 8 metros de alto y entre 3 y 6 de ancho de copa; en otros casos, el cornejo es arbusto, con una altura de metro y medio de alto y de 3 máximo de copa. Algo que nos da una idea de la versatilidad de la planta del cornejo, que se caracteriza por tener un crecimiento moderado que forma matas densas.

Por su espectacularidad y la sencillez de sus cuidados, veamos en detalle qué necesitas para disfrutarlo.
- VALOR ORNAMENTAL DE LA PLANTA DEL CORNEJO SEGÚN LA ESTACIÓN
- 1.La primavera, el momento de las flores
- 2. El verano, el momento del follaje
- 3. El otoño, el primer capítulo del color
- 4. El invierno, otro momento en el que la planta del cornejo es súper atractiva
- POR QUÉ TENER UNA PLANTA DE CORNEJO EN TU EXTERIOR
- CUIDADOS DEL CORNEJO EN ÁRBOL O ARBUSTO
- 1. La ubicación, el punto de partida
- 2. La temperatura, ojo con el calor
- 3. El suelo, algo que debemos mimar
- 4. El riego, regular especialmente en los primeros años y en primavera
- 5. El abonado, puntual
- 6. La poda, una tarea que debemos adecuar al efecto que busquemos
- 7. Las plagas y enfermedades, algo excepcional pero a vigilar de cerca
VALOR ORNAMENTAL DE LA PLANTA DEL CORNEJO SEGÚN LA ESTACIÓN
Comprender la increíble capacidad ornamental del cornejo árbol o arbusto pasa por conocer cómo es en cada una de las distintas estaciones. Una forma de visualizar su estética pero, sobre todo, de poder planificar cuál es el mejor lugar del exterior para tenerlo y jugar con él en el paisajismo de jardines.
1.La primavera, el momento de las flores
La gran mayoría de variedades de la planta del cornejo tienen una llamativa floración en primavera. Lo que creemos que son flores son, en realidad, brácteas en distintos tonos que protegen la floración, de pequeño tamaño y situada en el centro. Los tonos más habituales son el blanco, el crema, el rosa y el rojo suave.
La floración del cornejo es generosa, por lo que lo habitual es que estas brácteas lo cubran por completo.
2. El verano, el momento del follaje
Con la llegada del verano, el principal atractivo del cornejo en árbol o arbusto es su follaje. Frondoso y con unas hojas que oscilan entre el verde intenso y las hojas variegadas, en algunas especies también aparecen frutos decorativos que atraen a las aves.
Su principal atractivo a nivel ornamental es que ofrece frescura al contexto de jardín.
3. El otoño, el primer capítulo del color
Con la llegada del otoño, la planta del Cornejo se tiñe de tonos rojizos, anaranjados e, incluso, púrpuras. Unos tonos perfectos para poner color y calor al exterior en esta estación de transición.
4. El invierno, otro momento en el que la planta del cornejo es súper atractiva
Con la llegada del frío, el cornejo pierde sus hojas pero eso no significa que pierda belleza. Para compensarlo, sus ramas adquieren coloraciones que van desde el rojo al amarillo, pasando por tonos anaranjados. Algo que, como en el caso del otoño, pone una nota de alegría a cualquier exterior incluso sin presencia de follaje.
POR QUÉ TENER UNA PLANTA DE CORNEJO EN TU EXTERIOR
Al margen de su valor ornamental y sus diferentes aspectos según la estación, el cornejo árbol o arbusto presenta interesantes ventajas en su cultivo. Además de su carácter rústico, es una opción perfecta si nos planteamos cómo hacer un jardín sostenible de bajo mantenimiento.
- El cornejo árbol o arbusto es resistente al frío e, incluso, a las heladas
- Se adapta a distintas exposiciones solares, desde sol suave a semisombra
- Es resistente a las plagas y enfermedades con los cuidados adecuados
- No necesita mucha poda
Por todo ello, el cornejo es una de las plantas que tenemos considera o si buscamos plantas de exterior fáciles de cuidar para el jardín.
CUIDADOS DEL CORNEJO EN ÁRBOL O ARBUSTO
1. La ubicación, el punto de partida
Como decíamos, el cornejo en árbol o arbusto es versátil en lo que respecta a la ubicación. Sin embargo, no podemos perder de vista que para que un Cornejo crezca sano y despliegue su espectáculo floral sí necesita condiciones específicas.
Lo ideal para la planta del cornejo es estar en una ubicación con sol suave o semisombra. En climas muy cálidos, es importante ubicarlos en un emplazamiento donde estén protegidos del sol intenso.
Tan importante como esto es plantarlo en un lugar en el que tenga espacio suficiente para crecer, tanto en lo que respecta a su altura como al volumen de su copa.
2. La temperatura, ojo con el calor
Como ya habíamos adelantado, el cornejo es resistente al frío y, en el caso de algunas especies, también a las heladas intensas. No sucede lo mismo con las altas temperaturas: la planta del cornejo sufre en climas extremadamente secos o con veranos muy calurosos.
Por eso, en árbol o en arbusto, su desarrollo siempre es mejor en zonas con una cierta humedad ambiental.
3. El suelo, algo que debemos mimar
Para desarrollarse correctamente, necesita suelos frescos, ricos en materia orgánica y con un buen drenaje. Además es interesante que sean ligeramente ácidos o, en su defecto, neutros.

Por todo ello y antes de plantarlo, no está de más enriquecer el suelo con un sustrato rico en materia orgánica o humus de lombriz. Una estructura que ayudará a mantener esa humedad que necesita.
4. El riego, regular especialmente en los primeros años y en primavera
Especialmente durante los primeros años, el cornejo necesita un suelo siempre ligeramente húmedo. Algo que nos obliga a regar de forma regular y siempre acorde a la estación del año.
Durante la primavera y el verano, el objetivo será siempre evitar que el sustrato se seque por completo. Por eso realizaremos entre uno y dos riegos semanales en primavera; y, durante el verano, entre dos y tres según cómo sea el clima en el que vivimos. Además es recomendable aplicar un mulching o acolchado con corteza de pino sobre el sustrato: ayuda a conservar la humedad.
Con la llegada del otoño, descenderemos la pauta de riego hasta hacerla ocasional.
5. El abonado, puntual
La planta del cornejo no es exigente en lo que respecta a nutrientes pero es cierto que agradece un abonado anual. Una forma de ayudarlo a tener un crecimiento saludable pero, también de favorecer una floración más abundante.

Para conseguirlo, lo idóneo es fertilizar ya sea a principios de primavera o en otoño utilizando siempre un abono orgánico.
6. La poda, una tarea que debemos adecuar al efecto que busquemos
La poda del cornejo depende mucho de la especie pero, también, del efecto ornamental que queramos conseguir.
En el cornejo que crecen como árbol, lo ideal es una poda de formación que se centre únicamente en retirar ramas secas o dañadas y las que están cruzadas. Una tarea que dejaremos para finales del invierno y que busca, fundamentalmente, mejorar la estructura de la copa.
En el caso del cornejo arbusto, también realizaremos una poda de formación salvo en casos concretos. Esos son si tenemos variedades como el Cornus alba o el Cornus sanguinea cuya característica es que las ramas jóvenes tienen colores más intensos al llegar el invierno. Si ese es el efecto que buscamos, tendremos que eliminar entre un tercio y una cuarta parte de las ramas más antiguas cada año.
7. Las plagas y enfermedades, algo excepcional pero a vigilar de cerca
En líneas generales y con los cuidados adecuados, la planta del cornejo es resistente a las plagas aunque eso no lo exime de que los pulgones puedan poner sus ojos en él, instalándose sobre todo en los brotes jóvenes.

Pero más incluso que las plagas debemos prestar atención a las enfermedades. Y es que el cornejo puede verse afectado por oídio —un hongo muy habitual en ambientes húmedos que se manifiesta con un polvo blanco sobre las hojas— y clorosis —la aparición de hojas amarillentas como síntoma de un suelo demasiado calizo—. Mientras en el primer caso podemos evitarlo mejorando la ventilación de la planta y evitando excesos de humedad, en el segundo la clave está en ofrecerle al cornejo un suelo ligeramente ácido.
¿Cómo solventar estas enfermedades? En el caso del hongo, con un fungicida de cobre ecológico. En el de la clorosis, con quelatos de hierro y una mejora del sustrato.
Y ahora que conoces a fondo las pocas exigencias del cornejo y su valor ornamental ¿te vas a resistir a tenerlo en tu exterior?





