Cómo preparar el jardín para la primavera

Cómo preparar el jardín para la primavera

Si miramos a nuestro alrededor, es sencillo darse cuenta: la estación de las flores ya ha llegado. Una auténtica señal que sirve como recordatorio para comenzar a preparar el jardín para la primavera. Un hecho vital, ya que de las labores de jardinería que hagamos ahora dependerá cómo luzca nuestro pedacito de naturaleza en los meses de sol. Y es algo lógico. Aunque no nos demos cuenta, el invierno ha causado estragos en nuestro jardín. El frío, la lluvia y las bajas temperaturas han sido el cóctel perfecto para estropearlo, tanto de manera visible como invisible.

Pero no nos confundamos. Cuando hablamos de preparar el jardín para la primavera no estamos haciéndolo de grandes cosas. Realmente, nuestra principal misión es paliar los efectos propios del frío sobre nuestras plantas pero, también, sobre el suelo en el que crecen. Será solo gracias a estas tareas como nos garantizaremos que las plantas vuelvan a brotar pero, también, como podremos plantearnos plantar nuevas plantas.

Así que ¡manos a la obra! Disfrutar de nuestro jardín en pleno apogeo bien merece dedicarle un poquito de tiempo.

5 CLAVES PARA PREPARAR EL JARDÍN PARA LA PRIMAVERA

Cuando nos planteamos cómo preparar el jardín para la primavera, muchas veces no sabemos por dónde comenzar. Sin embargo, es sencillo: la prioridad es pasar revista al estado de nuestras plantas. Si hemos tomado las precauciones necesarias, la gran mayoría de nuestras plantas habrán sobrevivido a los rigores del invierno. Si este no es nuestro caso, el punto de partida debe ser eliminar las plantas muertas o heladas. Pero, en caso de tener alguna duda sobre si una planta está o no viva, no sobra darle un pequeño periodo de cuartelillo. Una manera de ver si, con la llegada de los días de sol, la vida supera incluso al invierno.

Dicho esto, veamos en detalle qué debemos hacer para preparar el jardín para la primavera. Una apuesta por saborear a tope esos meses de sol que tanto esperamos.

1. Eliminar las malas hierbas

Es el punto de partida a la hora de preparar el jardín para la primavera. Aprovechando los meses de frío, las malas hierbas tienden a proliferar enormemente. Algo a lo que se suma que, en ese mismo periodo, prestamos menos atención a nuestro jardín. Erradicar las malas hierbas debe ser el comienzo de nuestras labores de jardinería. Pero cuidado: hacerlo pasa por emplearnos a fondo. No solo será preciso eliminarlas: es fundamental arrancar sus raíces para evitar que vuelvan a salir.

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El empeño por eliminarlas por completo no se debe a motivos estéticos. Las malas hierbas o adventicias son ladronas de recursos de nuestras plantas. Y no solo eso: añadido, son un auténtico imán para las plagas. Dos motivos importantes para que, ya sea a mano o bien utilizando un herbicida, no haya ni rastro de ellas.

2. Mejorar el terreno, fundamental a la hora de preparar el jardín para la primavera

Aunque uno de los efectos más visibles del frío es la muerte de algunas plantas, la cosa va mucho más allá. Las bajas temperaturas tienden a apelmazar el terreno, complicando mucho que la vida rebrote. Añadido, las lluvias cuantiosas han arrastrado consigo buena parte de los nutrientes del sustrato. Y no solo eso: el terreno apelmazado es un auténtico enemigo de la raíz de nuestras plantas. No solo no favorece que absorban correctamente los nutrientes. Además, no permite evacuar el agua sobrante poniendo en peligro a nuestra planta.

Por eso y sin malas hierbas, es momento de tomarnos cierto tiempo. Para empezar, tendremos que eliminar todas aquellas hojas, ramas y flores muertas que encontremos. Tener un suelo más aseado nos facilitará poder trabajarlo como debemos.

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Lo siguiente que tendremos que hacer es comenzar a romper los terrones de terreno. Esos que se crean con el frío, y que impiden la entrada de oxígeno en la tierra. Para ello, lo ideal es cavar entre 20 y 30 centímetros de nuestro suelo. De esta manera, tendremos la opción de airearlo correctamente. Y no solo eso: también nos dará la oportunidad de añadir sustrato nuevo y aplicar tanto un abono orgánico como un abono mineral. La idea es mezclar el primero con la tierra, y aplicar el segundo sobre la superficie una vez concluida la tarea.

Y, aunque hablamos de preparar el jardín para primavera, esta misma tarea podemos llevarla también a cabo con nuestras macetas. Al fin y al cabo, sufren las mismas consecuencias del frío del invierno.

3. Pasar revista al riego, una forma de anticiparnos al verano

¡Ay el frío! A él no solo le debemos el estado de nuestro jardín. También, en un momento dado, la situación en la que esté nuestro sistema de riego. Para evitar que nos pille el toro cuando suban las temperaturas, es el momento perfecto para ver si funciona plenamente. El frío y las heladas han podido romper alguna de sus mangueras. E, incluso, bloquear la salida del agua en los aspersores o goteros.

4. Sanear el césped, otro aspecto fundamental para preparar el jardín para la primavera

Es momento de desempolvar el cortacésped, y comenzar a mimar un poco nuestro manto de hierba. Si bien durante los meses de frío hemos dejado crecer libremente nuestro césped, esta antesala de la primavera nos obliga a volver a domarlo. Para ello, lo ideal es que comencemos a segar con cierta regularidad. Una labor que debe estar acompañada de ir retomando, poco a poco, una pauta de riego acorde con el aumento de temperaturas.

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Pero no son estas las únicas tareas que demandará nuestro césped. Otro aspecto fundamental es que eliminemos las malas hierbas que pueda tener y, también, que suplamos las zonas en las que falte hierba. Algo íntimamente ligado a esas plantas adventicias pero, también, a la acumulación de humedad durante los meses de invierno.

5. Plantar vivaces, bulbosas o anuales

Y, llegados a este punto de preparar el jardín para la primavera, es momento de disfrutar. De disfrutar de verdad. Y es que plantar nuevas plantas es siempre sinónimo de alegría. Si optamos por plantas de exterior, podremos ver su peso en nuestro jardín en el mismo momento del plantado. No sucede lo mismo con los bulbos, que se tomarán su tiempo para despuntar sobre la tierra. Algo que no les resta belleza y que, sin duda, no es apto para impacientes.

Combinar unas y otras es una maravillosa manera de crear un atractivo equilibrio entre lo inmediato y el corto plazo. Una forma, en realidad, de hacer de nuestro espacio uno vivo y cambiante. La mejor propuesta para sacarle todavía más provecho.

Y sí: preparar el jardín para la primavera nos llevará un poquito de tiempo. Pero está claro: el esfuerzo habrá merecido la pena.