Son uno de los animales más habituales en nuestras casas, y es perfectamente lógico. Más allá de que son sumamente simpáticos e incluso cariñosos, los cuidados del hámster no son complicados. Algo que facilita mucho poder disfrutar de ellos. Sin embargo y a pesar de que no son exigentes en sus necesidades, saber cómo limpiar la jaula de un hámster es crucial para su salud. Y sí, has leído crucial. Porque de una correcta higiene de su habitáculo dependerá no solo que se encuentre sano sino, incluso, que no peligre su vida. Y no estamos exagerando: un mantenimiento inadecuado es el causante de buena parte de las enfermedades comunes en el hámster.
En líneas generales, una de las características de los hámsters es que son animales limpios que destinan buena parte del tiempo a su higiene. Les gusta, les entretiene y les resulta placentero mantenerse aseados. Por limpios que sean, la limpieza de su habitáculo se escapa de sus patitas. Y para entender la importancia de esta tarea, basta con pensar que ese espacio tiene múltiples funciones. No solo es el lugar en el que nuestro animal está seguro si no está bajo nuestra supervisión. También es donde un hámster juega, duerme, come y hace sus necesidades.
Dada la versatilidad de funciones de cualquiera de las jaulas de roedor, es fundamental incluir entre nuestras tareas tanto el mantenimiento diario como la limpieza regular. Una forma de velar por el bienestar de nuestro pequeño mamífero.
- CUÁNDO LIMPIAR LA JAULA DE UN HÁMSTER
- 1. Mantenimiento diario, una labor sencilla
- 2. Aseo semanal, un paso más allá
- 3. Limpieza quincenal, el momento de la verdad
- CÓMO LIMPIAR LA JAULA DE UN HÁMSTER A FONDO
- 1. Colocar a nuestro animal fuera del habitáculo y en un lugar seguro
- 2. Sacar y limpiar todos los accesorios del espacio, fundamental para limpiar la jaula de un hámster a fondo
- 3. Retirar el lecho
- 4. Desinfectar a conciencia la jaula
CUÁNDO LIMPIAR LA JAULA DE UN HÁMSTER
Empecemos comprendiendo hasta qué punto la jaula de un hámster puede ser un foco de infección. Si vemos en detalle qué comen los hámsters podemos hacernos una primera idea. Son omnívoros que necesitan en su dieta diaria un aporte de verduras y frutas. Unas que, en muchas ocasiones, nuestro animal no comerá por completo y comenzarán a descomponerse dentro de la jaula; convirtiéndose así en un foco de microorganismos. A este aspecto hay que sumar que tanto el orín como los excrementos de nuestro pequeño mamífero aumentan exponencialmente la presencia de microbios y bacterias en el espacio.
Añadido, otro aspecto importante. Por más que sepamos cuál es el mejor lecho para hámsters y se lo ofrezcamos al nuestro, su presencia en la jaula no minimiza nuestras tareas de limpieza. Las facilita, sin duda. Pero cometeríamos un error si pensamos que solo por tener un buen lecho podemos postergar las tareas de higiene.

Teniendo todo esto en cuenta, tan importante como saber cómo limpiar la jaula de un hámster es saber con qué regularidad debemos hacerlo. Y, aunque no hay un calendario específico ya que la frecuencia depende mucho de cuánto ensucie nuestro animal, no está de más que pautemos esta labor.
1. Mantenimiento diario, una labor sencilla
Revisaremos el cuenco de comida fresca y retiraremos la que no haya ingerido antes de que puedan pudrirse. Conviene echar siempre un vistazo a su cama, ya que el hámster suele esconder alimentos en ella. Hecho esto, es momento de asear la zona que nuestro animal utilice como baño. Basta con retirar el lecho que haya ensuciado.
Si detectamos que tanto el comedero como el bebedero están sucios, conviene limpiarlos.
2. Aseo semanal, un paso más allá
A las tareas diarias, sumaremos una más: retirar el lecho higiénico.
3. Limpieza quincenal, el momento de la verdad
Es la auténtica puesta a punto del espacio de nuestro animal, y el momento en el que más a fondo tenemos que emplearnos.
CÓMO LIMPIAR LA JAULA DE UN HÁMSTER A FONDO
Establecida la pauta de higiene, es momento de ver cómo limpiar la jaula de un hámster a fondo. Y, para ello, es fundamental que partamos de una premisa. El hámster es un animal sumamente territorial y, además, una de sus principales características es que tiene un gran olfato. Esta suma de aspectos hacen que higienizar su habitáculo no sea algo que reciban con demasiado agrado, ya que el aroma del espacio habrá cambiado y, como consecuencia, es más que probable que nuestro animal sufra de primeras un cierto estrés.
Por este motivo, limpiar la jaula de un hámster a fondo es una labor que debe realizarse de forma quincenal. Pero eso sí: solo si, en el día a día, somos rigurosos en las tareas que hemos visto anteriormente. Recordemos que limpiar es, fundamentalmente, velar por su buena salud.
1. Colocar a nuestro animal fuera del habitáculo y en un lugar seguro
Aunque pueda parecernos muy obvio, es algo que solemos pasar por alto y que es fundamental. Es más: es un momento que debemos mimar para evitar que nuestro hámster se estrese más de la cuenta con el cambio de su habitáculo.

Si optamos por aprovechar el momento de limpieza para darle libertad vigilada por casa, perfecto. Pero si no podemos realizar la labor teniéndolo controlado, lo ideal es colocarlo en otra jaula o habitáculo en el que se sienta cómodo y seguro. Fundamental: que tenga algo de lecho, algo de comida y agua; y, sobre todo, que esté en un emplazamiento tranquilo de la casa.
También puede ser un buen momento para ofrecerle un «chapuzón» en arena específica para ellos. Algo que ya vimos cuando analizamos si los hámsters se pueden bañar de forma convencional o no. Y recuerda: no, no se deben poner a remojo.
2. Sacar y limpiar todos los accesorios del espacio, fundamental para limpiar la jaula de un hámster a fondo
Cuando decimos todo es absolutamente todo. Ruedas, rampas, caseta y cualquier otro accesorio que tenga nuestro pequeño mamífero. La idea es desinfectar a conciencia cualquier residuo que pueda haber en ellos, por lo que incluso tendremos que tirar de estropajo para eliminarlo si está adherido.

Para esta labor, lo ideal es sumergir todo lo que sea de plástico en agua. Hacemos esta puntualización porque, en muchos casos, los juguetes de nuestro hámster son de madera. En el caso de que estén fabricados en este material, meterlos a remojo no es buena idea: basta con limpiarlos, incidiendo en las zonas en las que se haya acumulado suciedad, con un cepillo o estropajo. Y fundamental: secarlos bien para evitar que pueda salirles moho.
¿Y cómo limpiamos todos estos accesorios? Fácil: con jabón o vinagre diluidos en agua. De optar por el jabón, importante que sea un champú para roedores y conejos o de uso veterinario específico para pequeño mamífero. Recordemos que el hámster se guía por el olor, por lo que es importante que los perfumes sean lo más neutros posibles para evitarle estrés.
3. Retirar el lecho
Una tarea en la que no hace falta ahondar, ya que limpiar la jaula de un hámster de manera rutinaria implica retirar el lecho. Sin embargo y en lo que respecta a la limpieza profunda, algunos expertos aconsejan dejar una parte del lecho higiénico ya usado. De esta manera permitiremos que nuestro hámster perciba un olor familiar cuando regrese a su espacio.
Si optamos por hacerlo, importante elegir siempre lecho que esté lo más limpio posible.
4. Desinfectar a conciencia la jaula
Y llegamos al último paso, que no por eso es menos importante. De hecho, bien podríamos decir que es el crucial porque de un correcto aseo del habitáculo en sí dependerá la higiene de todo lo que integra.

Tanto si se trata de una jaula de plástico como si es una de alambre, la favorita de estos animales por la posibilidad de poder escalar, el proceso es el mismo. Después de retirar la cubeta inferior, limpiaremos todos los rincones o barrotes de la jaula con un paño o cepillo usando siempre un producto específico. Utilizar un producto apto para hámsters no solo nos permitirá desinfectar: además, evitará sumarle olores al espacio ya que son de perfume neutro. En caso de que haya suciedad resistente, bastará con sumergir la zona en cuestión en agua caliente antes de aplicar el producto limpiador.
¡Y listo! Con estos sencillos pasos, estaremos garantizando que nuestro animal está en un espacio libre de esas amenazas invisibles que pueden comprometer, incluso, su salud.
