¡Simplemente deliciosos! Pero no solo eso, los frutos rojos son ricos en antioxidantes naturales y muy fáciles de cultivar. Tres claves por las que sembrar frutas del bosque es cada vez más habitual, tanto en huerto como en un paisaje plenamente urbano. Porque si de algo presume esta familia de plantas silvestres es de no tener grandes necesidades de espacio ni una alta demanda de atención por nuestra parte para dar, rigurosamente, su fruto una vez al año.
Si te apasionan estos pequeños y riquísimos regalos naturales que nos dan estas plantas, puedes utilizar su fruta tanto para hacer deliciosas recetas de mermelada casera como para usarlos como acompañamiento de platos o ensaladas.
Esta extensa familia de frutos silvestres encuentra adeptos en todo el mundo, y su amplia variedad facilita la oportunidad de encontrar aquella fruta del bosque que más nos guste según nuestras preferencias; frambuesas y grosellas para los amantes del dulce; moras, arándanos y fresas salvajes para quienes se decanten por paladares más ácidos.
QUÉ NECESITAS PARA CULTIVAR FRUTAS DEL BOSQUE EN CASA
Como decíamos antes, si las propiedades y sabores de las frutas del bosque no son suficiente razón para convencernos de su cultivo, quizás sí lo sea saber que son muy poco exigentes. Y es que para gozar de sus frutos no es necesario tener jardín, sino que podemos tenerlas plantadas en sencillos huertos cajonera o en maceteros de buen tamaño (dos opciones perfectas y amoldables a casi cualquier espacio).

Pero más que el espacio en sí, que ya hemos visto que no necesita ser forzosamente extenso, lo que sí es vital es darle a cada planta lo que requiere para crecer. En este punto resulta imprescindible contemplar las necesidades específicas de suelo, luz y riego de los distintos tipos de frutas del bosque. Si bien todas pertenecen a una misma familia, la mayoría comparten la necesidad de sol, de estar abrigadas del viento y de necesitar un sustrato húmedo, es cierto que cada una tiene sus particularidades. Unas características que, además, no solo marcan el bienestar de la planta sino sobre todo su capacidad de dar fruto.
– Frambuesas: resisten las bajas temperaturas (el frío del invierno procura su floración primaveral) y también el calor. Su ubicación ideal es en semisombra y en un lugar con un sustrato suelto con buen drenaje. Es importante resguardarlas del viento y de la lluvia excesiva. Desde el momento de su plantación, esta planta tardará dos años en dar frutos.
– Arándanos: de crecimiento lento, se trata de un arbusto que precisará un suelo ácido para poder desarrollarse. Resistente y amante del frío, no tolera bien el calor (el lugar ideal para plantarlos es en semisombra). Dado que parte de sus raíces están al aire, es importante cubrirlas durante los meses fríos con corteza de pino o bien fibra de coco. Un aporte de perlita facilitará, además, mantener la acidez del sustrato.
– Moras: demandan pleno sol, suelo húmedo y riegos frecuentes sobre todo en la época de dar fruto (a final de la primavera o mediados del verano).
– Grosellas: amantes de la semisombra, necesitarán sol para dar fruto pero en poca cantidad (un par de horas diarias son bastantes) y de baja intensidad. Precisan abundante riego y un sustrato húmedo.
– Fresón: ideal para espacios de cultivos en semisol, es resistente al frío pero no a las heladas. A diferencia de las anteriores frutas del bosque, no toleran estar en sustrato húmedo (pudre sus raíces). Si quieres aprender más sobre cómo cultivar fresas, visita este otro post.

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CONSEJOS PARA CULTIVAR FRUTAS DEL BOSQUE EN CASA
Más allá de sus características específicas, sembrar frutas del bosque pasa por algo importante: llevar a cabo correctamente su plantación y mantenimiento. Dos aspectos que no son específicos de un tipo de mata, sino que más bien son comunes a todas las representantes de esta familia botánica de plantas silvestres.
Antes de cultivar (labor que puede realizarse a partir de septiembre y hasta el mes de abril, incluido), es importante preparar correctamente la tierra aireándola y removiéndola a conciencia. Después, lo ideal es elegir el lugar de plantado de cada especie y realizar un hoyo de cierta profundidad en el que colocaremos sustrato, abono (rico en potasio) y arena (esta nos ayudará a facilitar el drenaje) antes de introducir la planta; la cual habremos tenido con las raíces sumergidas en agua durante un rato para que se hidraten bien.

Para que cada vegetal pueda crecer correctamente lo ideal es que dejemos una distancia de al menos 50 centímetros entre cada una de ellas. Una razón de peso para que elijamos a conciencia tanto el lugar de plantación (si es directamente en jardín) como el contenedor más adecuado.
Por último, dos consejos que nos ayudarán a saborear más sus frutos: por un lado, podemos ayudar a las plantas a sobrellevar el invierno acolchando la base de la planta desde el otoño y por otro, importante bajar la pauta de riego una vez hayan terminado de dar sus frutos.
Y, con estos consejos para cultivar frutas del bosque en casa, solo queda una cosa: disfrutar de su sabor. Una deliciosa seducción natural a la que no podremos resistirnos.
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