Cuidados de los cactus injertados: qué debes saber

Cuidados de los cactus injertados

Los cuidados de los cactus injertados son una de las dudas comunes de nuestros clientes y es perfectamente lógico. Coloridos y con formas diferentes, los cactus de colores injertados son esa planta que cualquier amante de los cactus y crasas quiere tener en casa ya sea para poner una nota de singularidad o, simplemente, porque se inician en cómo cuidar las planta suculentas. Unas divertidas plantas que, a pesar de su talla menuda, encantan a todo el mundo.

Sin embargo y más allá de su aspecto, lo cierto es que los cactus injertados son grandes desconocidos en los que hoy queremos ahondar un poco más. Una manera de conocer más en detalle qué los hace tan singulares y, sobre todo, cuáles son sus necesidades de cultivo. Dos aspectos que no solo nos ayudarán a comprender por qué estas plantas tan atractivas son tan especiales pero, sobre todo, qué precauciones debemos tener en lo que respecta a su cultivo para alargar su vida.

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Y es que no: por más que creamos que sabemos cómo cuidar un cactus, si queremos tener uno injertado y que nos acompañe durante mucho tiempo hay detalles que conviene conocer.

¿QUÉ ES UN CACTUS INJERTADO EXACTAMENTE?

Aunque a simple vista un cactus injertado nos parezca una única planta, en realidad está formada por dos distintas que han sido unidas. Una fusión que no es fruto de la casualidad sino de una estrategia por conjugar dos «mundos»: la rusticidad de uno de los cactus y el carácter decorativo del otro. Y no solo eso: la simbiosis de un cactus injertado es tal que el cactus de arriba depende del de abajo para poder crecer y mantenerse vivo.

La primera de las plantas, la considerada base, suele ser de color verde, resistente y con raíces fuertes. La segunda planta, el cactus de colores injertado, se sitúa en la parte superior y tiene colores o formas diferentes. Esta parte del cactus injertado es la más delicada y la que más debemos vigilar.

En cuanto a sus formas, el abanico es más que amplio. Crestas, formas onduladas o el clásico cactus injertado con «bola» de colores —llamado cactus luna— hacen de ellos candidatos perfectos cuando nos planteamos cómo decorar la casa con plantas por esas notas exóticas que ponen a cualquier espacio.

¿CUÁLES SON LOS CUIDADOS DE LOS CACTUS INJERTADOS?

Como decíamos al principio, los cuidados del cactus injertado difieren ligeramente con respecto a un cactus convencional. Una razón de peso para conocer a fondo sus necesidades.

1. La luz, uno de los cuidados de los cactus injertados que debemos mimar

Si en un cactus al uso la iluminación es importante para su bienestar, en el caso de un cactus injertado podemos decir que es vital. La luz afecta directamente a aspectos como el color del injerto, el crecimiento del cactus, la floración e, incluso, a la resistencia general de la planta ante plagas y enfermedades.

Luz que necesitan los cactus injertados

Para que un cactus injertado esté en perfecto estado, lo ideal es colocarlo en una estancia con mucha luz brillante e indirecta o, en su defecto, sol suave. No debemos exponerlo a sol directo, especialmente en verano y a través de una ventana, porque los injertos tienen mayor predisposición a quemarse. Algo que se reducirá en manchas claras o, incluso, zonas resecas.

2. El sustrato, un detalle crucial para el desarrollo de los cactus de colores injertados

Si ya de por sí los cactus necesitan un sustrato con una elevada capacidad de drenar, en el caso de los cactus injertados la exigencia es todavía mayor. Más allá de que su tolerancia al encharcamiento es incluso menor que en un cactus al uso, tampoco se llevan bien con suelos compactados. De hecho, en caso de detectar que está así lo ideal es trasplantarlo a un sustrato nuevo en primavera.

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Para velar por un correcto drenaje y además de utilizar un sustrato para cactus y crasas, conviene añadir una parte que mejore todavía más el drenaje. Algo que podemos conseguir con perlita o grava volcánica mezclada con el sustrato.

3. La maceta, otro aspecto determinante para los cactus de colores injertados

A pesar de que nos pueda parecer una buena idea, los cactus injertados no se desenvuelven bien en una maceta grande por un motivo: tienen tendencia a acumular humedad. Por eso, lo ideal será optar siempre por una de un tamaño acorde al de la planta, con un excelente drenaje y, de entre los distintos tipos de macetas, de terracota. Un material que ayudará a transpirar y evitar las acumulaciones de humedad innecesarias.

Macetas para cactus injertados

4. La temperatura y la ventilación, importantes

Es importante tener siempre presente que un cactus injertado es mucho más delicado que cualquier otro. Algo que también incide en un detalle importante: necesitan más calor. Para estar en bienestar, estos cactus demandan un rango de entre 18 y 28 grados. Por debajo de 12 grados y si el sustrato está húmedo, nuestro cactus corre peligro.

Además de esto es importante que la estancia en la que se encuentren cuente con ventilación suave, que no haya humedad ambiental y que evitemos exponerlos a corrientes de aire.

5. El riego, el cuidado de los cactus injertados más delicado

Si los cactus necesitan poco riego, en el caso de los cactus injertados hablamos de pautas incluso menores. Solo regaremos cuando el sustrato esté completamente seco y siempre evitando mojar la planta, especialmente en lo que respeta al injerto. De acumularse humedad ahí, podría separarse de la planta base o, incluso, sufrir un ataque de hongos.

Para tener una pequeña pauta de cuándo regar un cactus de colores injertado, durante el otoño bastará con hacerlo una vez al mes. Un tiempo que se alarga todavía más en invierno, cuando lo ideal es regar cada cuatro o seis semanas. Solo en meses de primavera y verano aumentaremos la pauta: si hace calor, cada 10 días; si no es intensa la temperatura, cada 20.

6. El abonado, en su justa medida y en momentos concretos

Los cactus injertados no necesitan grandes dosis de abono. De hecho, el exceso puede provocar que la planta base se sobreestimule empujando el injerto. Por eso

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En caso de que nuestro cactus injertado necesite abonado, lo ideal es hacerlo una vez al mes o, incluso, cada mes y medio en meses de primavera y verano. Fundamental utilizar un abono específico para cactus y crasas; y suspender la fertilización con la llegada del otoño.

7. El trasplante, una tarea delicada

Saber cuándo trasplantar una planta es fundamental ya que la labor del trasplante es mucho más delicada de lo que parece a simple vista. En el caso concreto de los cactus injertados, tendremos que hacerlo cuando detectemos que el sustrato está compactado, veamos que la maceta no drena correctamente o, incluso, si el cactus ha crecido y está inestable.

Trasplantar un cactus injertado no difiere, en resumen, de cómo sería trasplantar un cactus al uso. Más allá de retirar el sustrato de las raíces, es importante que aprovechemos esta tarea para eliminar las raíces que estén negras o dañadas mediante poda. Eso sí: una vez finalicemos la labor, lo ideal es esperar una semana antes de volver a regar. Es el tiempo que las raíces de nuestro cactus necesitan para poder cicatrizar.

Formas de los cactus injertados

PROBLEMAS DE CULTIVO DE LOS CACTUS INJERTADOS

1. El injerto ha perdido color

Algo muy típico y que nos suelen trasladar muchos de los clientes que acuden a los centros Verdecora. Cuando esto sucede, nuestro cactus injertado nos está pidiendo más luz. Bastará con cambiarlo de sitio, evitando siempre que reciba luz de forma directa.

2. El cactus se ha arrugado o está blando

En ambos casos, los síntomas están asociados con el riego. Si nuestro cactus se arruga es por falta de agua, si está blando está sufriendo un exceso de ella. Conviene revisar también el estado del sustrato para ver si está compactado y no está permitiendo evacuar el agua o hidratar correctamente las raíces.

Problemas de cultivo de los cactus injertados

3. Hay manchas marrones en el cactus o quemaduras

Nuestras planta ha estado expuesta a sol directo. Solo tendremos que cambiarla de sitio para solucionarlo

4. El injerto se separa de la base

Un síntoma de exceso de humedad o de haber sufrido un golpe. La mala noticia es que el injerto no puede sobrevivir por sí mismo mientras que la planta base sí.

Y ahora que conoces más a fondo los cuidados de los cactus injertados ¿te animas a incluirlos entre tus plantas?