Seguramente entre las labores de jardinería propias del verano encontrarás una referencia a podar arbustos y árboles frutales. Una tarea que hemos de llevar a cabo en estos meses, pero teniendo en cuenta algo muy importante: la poda veraniega no es una poda severa sino, fundamentalmente, una poda para dar forma. Un aspecto que queremos subrayar de primeras ya que, de excedernos en el momento de podar arbustos o árboles en esta época del año, podemos arruinarnos.
Hay que tener en cuenta que es en verano cuando muchos de esos arbustos y árboles frutales están en pleno crecimiento vegetativo, por lo que podar puede estropear su crecimiento. Añadido, la poda nunca se ha de realizar en días de mucho calor (ya que la herida que infrinjamos a la planta no podrá cicatrizar correctamente) por lo que, de vivir en una zona muy cálida, tendremos que esperar a septiembre.
Así ¿cómo podar arbustos y árboles frutales en verano? De dos maneras sencillas: por un lado, teniendo claro que la poda de estos meses es únicamente para mantener la forma de la planta; por otra, conociendo las particularidades de cada estilo de arbusto y frutal antes de plantearnos aplicarles tijera.
Veamos cómo podar algunos de los arbustos y árboles más habituales en los jardines.
PODA DE ÁRBOLES EN VERANO
Por una parte, contemplaremos cómo podar los árboles ornamentales. Aunque ya estarán formados desde que los plantamos (es habitual encontrarlos ya preparados en este aspecto), si su crecimiento ha sido importante y molestan podremos cortarlos ligeramente (eliminando solo aquellas partes de las ramas que puedan suponer un peligro y dejando la poda más importante, de ramas más fuertes, para el otoño).
Si lo que tenemos en nuestro jardín son árboles frutales, tendremos que desestimar por completo cualquier tarea de poda.
PODA DE ARBUSTOS Y TREPADORAS
Aquí hemos de establecer una diferencia. Por un lado, los arbustos ornamentales pueden necesitar una pequeña poda de mantenimiento de su forma. Sin embargo, hemos de ser cuidadosos si se trata de arbustos de floración primaveral: será ahora cuando en sus ramas se alojen las yemas que florecerán el próximo año, por lo que si las cortamos estaremos eliminando la floración de la siguiente primavera. De ahí que, más que realizar un corte profundo, nos dediquemos únicamente a hacer una poda de mantenimiento que elimine aquellos trozos de ramas nuevas que rompan la forma del arbusto. En el caso de los arbustos ornamentales que florecen en verano, tendremos que esperar al invierno para podarlos.

En el caso de las trepadoras es ahora el momento de encontrar numerosos tallos que rompen la armonía general de la planta (algo que se da sobre todo en especies como la Glicina, la Hiedra o el Jazmín). Si nuestra trepadora ya tiene la forma que deseamos, lo ideal será podarlos para evitar que la planta trepadora que tengamos cobre más volumen. En caso de que queramos aprovechar su crecimiento, lo ideal es que más que podar guiemos esos nuevos tallos hacia la zona que queramos. Si hemos de realizar una poda más importante, tendremos que esperar a febrero (cuando las heladas nocturnas comiencen a ser más suaves).
Si nuestra planta trepadora es un Rosal, es importante contemplar sus cuidados específicos. O, lo que es lo mismo, olvidarnos de una poda real para limitarla a retirar solo las flores marchitas (con vistas a que la planta tenga fuerza para continuar con su floración el resto del verano). Por si tienes cualquier duda, aquí puedes ver algunos de nuestros consejos para cuidar el rosal en flor:
Si en nuestro jardín hay Rodondendro o Madroño, directamente nos olvidaremos de podar (ni en verano ni en ningún otro momento del año, sobre todo cuando son todavía jóvenes; salvo para retirar ramas viejas o enfermas).
Además de tener en cuenta estas particularidades para podar arbustos y árboles, es importante que antes de realizar esta labor no solo estemos seguros de tener todo lo necesario para podar (visita aquí nuestra selección de herramientas de poda) y, además, le pasemos revista para comprobar que tienen los filos afilados y limpios (podemos asearlos simplemente con alcohol).
Dos factores importantes para que el corte sea rotundo y limpio, y evitamos infligirle cualquier daño a la planta (retorciendo la rama para eliminarla o rasgándola, por poner dos ejemplos).
