El invierno es una auténtica prueba de resistencia para nuestras plantas. El frío, las heladas nocturnas, la nieve y la combinación con la humedad hacen de esta estación una realmente compleja para la supervivencia de nuestras plantas de exterior pero, también, para nuestras nociones de jardinería. Y es que, si hay una labor que despierta muchas dudas en esta estación, es cómo regar las plantas para que no se hielen.
Es tal la preocupación que implica regar con heladas o con mucho frío que son muchas las personas que optan por no regar cuando deberían. Y, aunque pueda parecernos buena idea, no es exactamente así. Más que evitar regar lo que necesitamos es saber aspectos como cuál es la respuesta del sustrato cuando regamos con frío, qué necesita cada planta según su ubicación e, incluso, en qué momento del día debemos regar.
Por todas las dudas que supone regar las plantas para que no se hielen, comprendamos paso a paso qué debemos observar antes de hacerlo y regar de forma estratégica para que esta labor no pase factura a nuestras plantas.
POR QUÉ DEBEMOS REGAR INCLUSO CON HELADAS
Es habitual pensar que regar en meses de invierno es peligroso y que suspender el riego ayuda cuando buscamos saber cómo proteger las plantas de las heladas. Aunque podamos pensar que el agua en días de frío es agresivo para nuestras plantas, lo cierto es que el agua cumple funciones térmicas de las que podemos valernos para cuidar de ellas. Un suelo ligeramente húmedo retiene mejor el calor que uno completamente seco. Algo especialmente importante por la noche, cuando más baja la temperatura: la tierra seca se enfría más rápido que la que no lo está.
No es la única ventaja de regar con heladas o en meses de frío. Un sustrato ligeramente húmedo actúa como protector de las raíces finas, manteniéndolas a salvo del frío; además de evitar uno de los cuadros de estrés en las plantas más habituales: el estrés hídrico.
El exceso de agua, el auténtico peligro de regar con heladas
Lo que realmente nos tiene que preocupar de regar las plantas que no se hielen es un exceso de agua. Y es una cuestión meramente física. Cuando un sustrato está demasiado empapado y llega una helada fuerte, el agua de más se expande y se congela. Algo que puede romper los tejidos radiculares además de compactar el suelo, bloqueando la capacidad de absorción de oxígeno de este.
Factores de riesgo, todos ellos, que aumentan las probabilidades de pudrición de las raíces.
CÓMO REGAR LAS PLANTAS PARA QUE NO SE HIELEN
1. Cuándo regar en invierno, el punto de partida
Si hay algo crucial en lo que respecta a regar las plantas para que no se hielen es hacerlo en el momento adecuado del día. Si bien en meses de verano regamos a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar la evaporación del agua, en los meses de frío lo ideal es hacerlo a media mañana. La versión corta del motivo es fácil: en este momento, las temperaturas superiores a las del resto del día.
Pero el horario tiene todavía más implicaciones. Por un lado, regar a mediodía permite que el agua se temple con la temperatura ambiente. Además ese ligero aumento ayuda a evaporar la humedad superficial del sustrato como consecuencia de la noche. Pero es que hay todavía otro motivo más para regar las plantas para que no se hielen a esta hora: las hojas tienen tiempo de secarse antes de la caída de la noche al tiempo que el sustrato se estabiliza.
¿Cuándo no debemos regar las plantas para que no se hielen? Ni al atardecer ni al anochecer, pero tampoco a primera hora cuando el suelo todavía está helado o justo antes de una helada que ya está prevista.
2. Cómo regar las plantas para que no se hielen
Para empezar, es importante saber que en invierno se riega por necesidad y no por rutina. Algo que nos ayuda a no sentir esa presión propia de cumplir pautas de riego y adecuar esta labor a la climatología.
Si tenemos que regar cuando hay previsión de heladas, es importante hacerlo con cierta planificación. ¿Qué es lo ideal? Hidratar ligeramente para que el sustrato conserve el calor del día y proteja del descenso nocturno de temperaturas. Es más: antes de regar, conviene comprobar la humedad del sustrato.

Si la helada es ligera, de hasta -2 grados, podemos regar suavemente a mediodía evitando en todo momento mojar las hojas. Si la helada se prevé intensa, evita regar el día anterior especialmente por la tarde y, si el sustrato está especialmente húmedo, utiliza protecciones físicas para resguardar tus plantas.
3. Cómo regar según dónde estén las plantas
No perdamos de vista que el lugar de plantado también es determinante a la hora de regar las plantas para que no se hielen. Una planta plantada en suelo no reacciona igual ante las bajas temperaturas que una plantada en maceta.
Regar plantas de exterior plantadas en suelo
En el caso de las plantas de exterior plantadas en suelo, es importante espaciar los riegos y regar únicamente cuando el sustrato profundo esté seco. Para ellas, lo ideal es aplicar un riego en profundidad más que uno superficial pero de forma puntual y siempre evitando los encharcamientos.
Regar con heladas plantas en maceta y en exterior
Las plantas en maceta y en exterior son las más vulnerables, ya que su cepellón se enfría antes y hay menos sustrato para proteger las raíces. En este caso y además de elevar las macetas del suelo, comprobaremos el estado del sustrato antes y regaremos únicamente de forma puntual.
4. Cómo proteger a nuestras plantas para regar con heladas sin miedo
Más allá de usar protecciones físicas como invernaderos pequeños para proteger tus macetas en casa o tus plantas de exterior, hay dos aliados de los que nos tenemos que valer para que, al regar las plantas, no se hielen.
El drenaje, clave para meses de invierno
Podríamos decir que es una medida anti heladas en toda regla. Un drenaje eficaz evitará las acumulaciones de agua indeseadas y que ésta pueda formar bolsas susceptibles de congelarse.

Por eso y más allá de garantizar que las macetas de nuestras plantas tiene los agujeros suficientes, es recomendable añadir una proporción de perlita al sustrato y garantizar que, al comienzo del invierno, el sustrato de nuestras plantas no está compactado.
El acolchado, otro de nuestros mejores amigos
Una práctica casi ancestral en jardinería y agricultura por un buen motivo. El acolchado o mulching es perfecto para regar las plantas para que no se hielen. Y es que esta capa de carácter orgánico sobre la superficie de la tierra protege las raíces, impide la pérdida de calor del suelo al tiempo que mantiene estable la humedad.

El hecho de hacer un acolchado sobre la superficie permite, además, espaciar más los riegos y hacerlos más seguros.
¿Cuántas de estas prácticas para regar las plantas para que no se hielen aplicas a tus plantas?



