Lejos de ser un mero accesorio, las macetas para bonsái son fundamentales para quienes disfrutan del cultivo de estas plantas. Y el punto de partida es completamente lógico: es el contenedor en el que los bonsáis tienden sus raíces y encuentran los nutrientes que necesitan para mantenerse sanos. Por eso y de la misma manera que investigamos entre los distintos tipos de macetas cuáles son las adecuadas para cada tipo de planta, tendremos que mimarlo todavía más en este caso. Quizás saber que la palabra bonsái significa «árbol que vive en maceta» nos ayude a entender todavía más la dimensión que este aparente accesorio cobra para estos árboles de reducidas dimensiones.
La practicidad no es el único motivo para saber elegir macetas para bonsái. Hay otro aspecto más que no podemos pasar por alto: la estética del conjunto. En el mundo de los bonsáis, se considera que la maceta es el marco que redondea la puesta en escena de la planta. Algo que no es secundario, sino que debemos considerar casi como parte de los propios cuidados del bonsái. El equilibrio entre la forma de nuestro árbol y el espacio en el que esté plantado es clave para conseguir el efecto ornamental que perseguimos.
Pero no nos despistemos: tan importante como hacer que sea decorativo es elegir la adecuada para que nuestro árbol crezca cómo necesita.
- CARACTERÍSTICAS DE LAS MACETAS PARA BONSÁI
- 1. Las macetas para bonsái tienen formas diferentes a las convencionales
- 2. Suelen estar separadas del suelo
- 3. Sus agujeros de drenaje son mayores
- 4. No solo son rectangulares
- CÓMO ELEGIR MACETAS PARA BONSÁI
- 1. Las dimensiones, ligadas a la edad de nuestro árbol
- 2. El aspecto y el acabado, dos factores a considerar
CARACTERÍSTICAS DE LAS MACETAS PARA BONSÁI
De entre los distintos tipos de macetas, las macetas para bonsáis son junto con las macetas de orquídeas de las más reconocibles. Tienen una forma específica y unas características comunes que, a diferencia de lo que podría pensarse, no responden únicamente a una cuestión de diseño.
Más allá de la poda o del alambrado, hay otro motivo para que un árbol cultivado como bonsái no alcance las dimensiones que tiene por definición. Y esto es, precisamente, el espacio que tiene para crecer. Para forzar a las plantas a tener este desarrollo tan singular, se reduce sustancialmente el espacio en el que nuestro árbol puede tender su sistema radicular de raíces. Y no solo eso: salvo en algunas excepciones, otra de sus características es que carecen de gran profundidad.

Al margen de esto, hay otros detalles que las definen y que debemos conocer en detalle antes de elegir macetas para bonsái. Y no: no son aspectos decorativos, sino más bien puramente prácticos para poder cultivar nuestra planta dándole lo que necesita.
1. Las macetas para bonsái tienen formas diferentes a las convencionales
Es, probablemente, el rasgo distintivo por excelencia. Las macetas para bonsái son más anchas que las clásicas macetas pero, además, también son más planas. Un aspecto que no es estético sino puramente funcional: el agua se retiene mejor.
Además suelen ser poco profundas salvo algunas excepciones. En bonsáis cascada o, por ejemplo, si indagamos en los cuidados del ficus ginseng descubriremos que es necesario una maceta más alta y, por tanto, con más profundidad.
2. Suelen estar separadas del suelo
Y no por una cuestión ornamental. Este detalle tiene dos objetivos bien definidos. Por un lado, favorece la ventilación del sustrato. Por otro, evita que las raíces crezcan más allá de su contenedor.
3. Sus agujeros de drenaje son mayores
Las raíces de los árboles precisan de una buena oxigenación. Algo para lo que, además de utilizar un sustrato específico para bonsáis, es necesario contar con un buen drenaje. Es más: es uno de los aspectos que más debemos cuidar cuando trasplantamos un bonsái a una nueva maceta. De él dependerá, en gran medida, la supervivencia de nuestro árbol.

Dadas las dimensiones de los agujeros de drenaje, es fundamental cubrirlos con una rejilla antes de añadir el sustrato. Favorecerá la expulsión del agua sobrante de riego y evitará la pérdida de suelo de cultivo. También es recomendable crear una fina capa de arcilla expandida para favorecer el drenaje del exceso de riego.
4. No solo son rectangulares
Aunque son las más habituales, también se pueden encontrar en formatos ovalados e incluso redondos. Y, en este aspecto, la elección no es cuestión de utilidad sino sobre de estética. Es más: en el universo del bonsái, se recomienda el uso de unas u otras formas según los distintos tipos de bonsái.
Y la cosa tiene miga ya que, tal y como puedes ver en este tutorial de nuestro canal de YouTube Verdecora, hay más de 20 estilos diferentes.
CÓMO ELEGIR MACETAS PARA BONSÁI
Vistas estas peculiaridades sobre las macetas para bonsái, es momento de saber cómo elegirlas correctamente. Y, lejos de existir una pauta general, hay algo que no podemos perder de vista. Esta elección no se hace de la misma manera en árboles jóvenes, que están en plena formación, que en árboles adultos.
Y dejando a un lado los condicionantes relacionados de forma pura y dura con su cultivo, sí: ahora es momento de pensar, también, en el aspecto estético.
1. Las dimensiones, ligadas a la edad de nuestro árbol
Aunque existe todavía discordia sobre este aspecto, en líneas generales no se emplea el mismo tipo de macetas en árboles jóvenes que en árboles adultos.
Para los bonsáis incipientes que todavía están en formación, se suelen emplear macetas de mayores dimensiones y algo más profundas. Esto facilita el desarrollo de las raíces y, de forma inherente, el del propio árbol. Esto facilita, también, su cultivo ya que permite corregir de forma casi natural los excesos de riego: uno de los problemas habituales cuando nos iniciamos en el cultivo del bonsái.
Para bonsáis con ciertos años, se puede jugar con macetas más pequeñas ya que cuentan con un sistema de raíces establecido. En este caso, lo ideal es seguir a rajatabla las proporciones que se establecen en esta técnica milenaria. ¿Cuáles son? Que el ancho de la maceta suponga dos tercios de la altura del árbol, y que el alto no supere dos veces el grosor del tronco en su base.
¿El motivo? El equilibrio estético entre árbol y contenedor.
2. El aspecto y el acabado, dos factores a considerar
Recordemos lo que decíamos al principio: el bonsái es el lienzo y la maceta su marco. Por eso, en lo que respecta al aspecto de la maceta y su acabado, hay ciertas pautas que debemos conocer. Unas que forman parte de la filosofía de cultivo del bonsái, y que buscan crear esa armonía que comentamos contemplando como punto de partida el aspecto de la planta.
Y, llegados aquí, tengamos algo en cuenta: no es lo mismo elegir macetas para bonsái de carácter caduco que de hoja perenne. En el caso de los segundos, su aspecto cambiará con el paso de las estaciones y es algo que debemos tener en cuenta para elegir el estilo de maceta.
Te damos algunas pinceladas:
- Para bonsáis de pino y coníferas, se recomiendas macetas de terracota sin esmaltar. La idea es que los colores de las macetas resalten los tonos propios de los troncos
- En bonsáis con floración y fruto, lo ideal es macetas esmaltadas. ¡Y se puede jugar con el color! Debe ayudar a poner en valor la belleza del árbol, y no tienen por qué ir en la misma gama de tonos que las flores.
- Para bonsáis elegantes y de aspecto dulce, macetas redondeadas. Para bonsáis robustos, angulosas
- Para bonsáis en cascada, además de ser más profundas las macetas suelen ser cuadradas o hexagonales
Pero, al margen de todo esto, algo fundamental: el carácter decorativo de las macetas de bonsái nunca debe primar sobre la salud de nuestra planta.
Recuerda que, ligado a su cultivo, también está cultivar la paciencia. Así que calma: solo es cuestión de tiempo que tu bonsái esté en el momento perfecto para trasplantarla a la que tú deseas.


