Es una de las preguntas comunes que nos hacen en nuestros centros: ¿qué son las plantas ácidas o acidófilas? Un calificativo que describe a un grupo de plantas con características de cultivo similares y peculiares; que, lejos de desoír, tendremos que conocer de buena mano para poder disfrutar de ellas con éxito. Y bien merece la pena ya que, dentro de esta familia botánica, encontramos plantas tan especiales como la Azalea, el Rodondendro, la Hortensia o la Camelia.
Sus necesidades específicas no son más que el reflejo de una realidad: la mayor parte de las plantas ácidas de las que disfrutamos en nuestros jardines no son oriundas de nuestro clima, sino que proceden en su gran mayoría de Asia. Un continente en el que tanto las condiciones del suelo como las climatológicas son sustancialmente distintas, y que marcan en gran medida la vida de este tipo de plantas.
Así, descubramos qué son las plantas ácidas y cuáles son sus singularidades tanto para poder cuidarlas como para plantearnos si el lugar en el que vivimos reúne las condiciones de cultivo que ellas requieren.
CARACTERÍSTICAS DE LAS PLANTAS ÁCIDAS
La diferencia fundamental que presentan las plantas ácidas con respecto a otras radica en su demanda de acidez del suelo en el que estén plantadas. Así, para poder llevar a buen puerto este tipo de plantas tendremos que contemplar que las acidófilas demandan un pH de entre 4,5 y 6,5 para poder nutrirse de él correctamente (es más: su desarrollo en líneas generales es mejor cuando el suelo está entre el 6 y 7 de acidez, aunque esto depende también de cada especie vegetal).
Es importante saber que este factor es determinante para su buena salud y floración. Tanto que, en caso de que una planta ácida esté plantada en un suelo neutro o básico (a nivel de pH) no podrá prosperar: sus raíces no conseguirán extraer del suelo lo que necesitan para lucir y florecer, y nos lo harán saber amarilleando sus hojas (o, lo que es lo mismo, entrando en lo que se llama clorosis).

Esta coloración de las hojas de las plantas ácidas no es más que una señal de que las raíces no están absorbiendo correctamente el hierro y magnesio del suelo en el que están plantadas. Un auténtico indicio de que es momento de cambiar el sustrato (si nuestra planta está en una maceta, es tan sencillo como trasplantarla con un sustrato de plantas ácidas y añadirle un abono específico para ellas) o, incluso, de cambiarla de ubicación (en caso de que esté plantada en el suelo, tendremos que descubrir si es alcalino, neutro o ácido).
Sin embargo y más allá del sustrato, otro factor que puede provocar esta clorosis es un exceso de cal. Un elemento que en los climas asiáticos no está presente en el agua pero sí en los mediterráneos, por lo que lo ideal es que reguemos nuestras plantas ácidas con agua destilada o de lluvia para evitar el exceso de cal.
CUIDADOS DE LAS PLANTAS ÁCIDAS
Como decíamos antes, la procedencia de las plantas ácidas marca en gran medida sus necesidades de cultivo. Es importante tener en cuenta que los climas asiáticos se caracterizan por contar con estaciones bien diferenciadas y mucho menos extremas que las nuestras (el verano es cálido sin llegar a ser caluroso, el invierno está marcado por temperaturas poco extremas con heladas suaves). A esto hay que sumar que el grado de humedad es constante durante todo el año, algo importante para las plantas ácidas.
Precisamente por estos motivos, es importante saber que las plantas ácidas son poco amantes del sol directo (creciendo mucho mejor en zonas de sombra o semisombra). Tan poco amantes que, en caso de estar recibiendo más sol de la cuenta, sus hojas nuevamente nos darán una pista: se quemarán.

De la misma manera y por las características de su clima de origen, necesitan un buen grado de humedad tanto en la propia planta (por lo que nos demandarán un riego abundante y constante, incluso diario pero siempre evitando el encharcamiento de las raíces) como en el ambiente en el que esté (por lo que no crecerá correctamente en un clima seco o en interior, donde tendremos que pulverizar agua sobre sus hojas para evitar la deshidratación).
Por último, es importante contemplar que las plantas ácidas no toleran excesivamente bien las bajas temperaturas del invierno (nos referimos, sobre todo, a las heladas). Una razón de peso para cultivarlas en macetas, con vistas a poder ponerlas a cubierto durante los meses en los que bajan las temperaturas por debajo de cero de manera significativa.
Lejos de ser complicados, estos consejos de cultivo y cuidados de plantas ácidas son sencillos de llevar a cabo; y, sobre todo, ¡merecen la pena! Porque pocas familias vegetales hay tan espectaculares en cuanto a floración como las acidófilas.
Así que ¡anímate a mimarlas y disfrutar de ellas con toda su belleza y salud!
Visita los sustratos disponibles para plantas ácidas> Sustratos
