Con la llegada de la primavera es muy habitual incrementar los paseos con nuestro peludo. Algo sumamente positivo para su bienestar físico y emocional que, sin embargo, debe hacerse extremando las precauciones. Y es que esta época del año es, también, en la que se activa una de las principales amenazas para ellos. Hablamos de la procesionaria: un potencial peligro para la salud de nuestros perros.
Aunque podríamos pensar que solo tenemos que preocuparnos si vamos a un bosque o salimos al campo, no es exactamente así. La procesionaria está mucho más presente en nuestro entorno de lo que parece. Es habitual encontrarla en parques naturales, jardines públicos e, incluso, zonas urbanas con árboles ornamentales. Un hecho que debe hacernos extremar la precaución, tanto en lo que respecta a conocerla como en lo que compete a cómo proteger a nuestro perro de ella.
Y es que no podemos perder de vista algo fundamental. El contacto de la procesionaria con los perros puede llegar a ser, incluso, mortal. Un buen motivo para pasear con cautela y, de paso, evitarnos un buen disgusto.
- ¿QUÉ ES LA PROCESIONARIA DEL PINO?
- ¿Por qué es tan peligrosa la procesionaria para los perros?
- ¿CUÁL ES EL EFECTO DE LA ORUGA PROCESIONARIA EN PERROS?
- MI PERRO HA ENTRADO EN CONTACTO CON LA ORUGA PROCESIONARIA: ¿QUÉ HAGO?
- ¿CÓMO PROTEGER A LOS PERROS DE LA ORUGA PROCESIONARIA?
- 1. Evita zonas potencialmente peligrosas
- 2. Lleva a tu perro con correa, importante para evitar el efecto de la oruga procesionaria en perros
- 3. Revisa el entorno antes de soltarlo
- 4. Controla el olfateo, algo crucial
- 5. Lávale las patas tras cada paseo
¿QUÉ ES LA PROCESIONARIA DEL PINO?
Para comprender por qué la relación entre procesionaria y perros es tan peligrosa hay que conocer un poco más a este insecto. La denominada procesionaria del pino es una oruga que se desplaza formando hileras. Un detalle de su comportamiento que da origen a su nombre popular y que facilita poder identificarlas.
Es habitual verlas desde final del invierno y hasta el mes de junio, especialmente en zonas de pinos aunque también es habitual verlas en otras coníferas. Durante los meses de frío, las orugas de la procesionaria pasan el invierno en nidos blancos de apariencia algodona que tejen en las ramas de los árboles. Con la llegada de la primavera, inician el descenso ya que necesitan enterrarse antes de convertirse en mariposas.
¿Por qué es tan peligrosa la procesionaria para los perros?
El motivo por el que la procesionaria es tan peligrosa para los perros radica en que su cuerpo está recubierto de pelos urticantes que se caracterizan por tener una enzima tóxica. Es precisamente esta enzima la que, al entrar en contacto tanto con la piel como con las mucosas de los perros, provoca necrosis y la destrucción de los tejidos. Algo que ya nos da una indicación de por qué es tan peligrosa para ellos.
Además conviene saber otro detalle. Y es que, además de por contacto, hay otra forma en la que los perros pueden estar expuestos a la procesionaria. Esta oruga tiene la capacidad de liberar esos pelos urticantes si es aplastada. Otro buen motivo para mantenernos, humanos y perros, alejados de ella.
¿CUÁL ES EL EFECTO DE LA ORUGA PROCESIONARIA EN PERROS?
Conocer el efecto de la procesionaria en perros no es necesario, únicamente, para comprender la magnitud que supone un encuentro con ellas. También es importante porque, en muchas ocasiones, es posible que nuestro perro desarrolle síntomas sin que hayamos visto o constatado que ha estado en contacto con oruga procesionaria. Y es que, en muchas ocasiones, su presencia puede pasar desapercibida.
Por eso, es importante conocer qué efecto tiene la oruga procesionaria en nuestros perros y, de detectar cualquiera de estos síntomas, acudir sin dilación al veterinario:
- Hinchazón en la boca y lengua: es habitual que la lengua doble su tamaño en muy poco tiempo. Además y si la ingiere, la lengua puede necrosarse y provocar una pérdida parcial de ella
- Babeo excesivo
- Dificultad para tragar
- Nerviosismo: suele ir unido a otras manifestaciones físicas como inflamación o rascado persistente
- Irritación: propia del contacto con los pelos
- Úlceras en la piel
- Inflamación en los ojos: muy habitual cuando se pisan orugas procesionarias, si los pelillos van a parar a los ojos de nuestro perro
- Problemas para respirar y dificultad para hacerlo: puede darse por inhalación de los pelos
- Malestar general
- Shock anafiláctico: en los casos más graves y en perros alérgicos a este insecto
Conviene además saber que, de no acudir de forma inmediata al veterinario, la reacción alérgica de la procesionaria en perros puede provocar incluso la muerte.
MI PERRO HA ENTRADO EN CONTACTO CON LA ORUGA PROCESIONARIA: ¿QUÉ HAGO?
Si identificamos que nuestro perro ha entrado en contacto con la procesionaria, ya sea porque ha estado expuesta a ella o porque detectamos alguno de los síntomas, es importante saber qué debemos hacerlo. No es mucho pero podemos contemplarlo como parte de los primeros auxilios para perros y es especialmente importante si nuestro perro ha ingerido una oruga procesionaria, el escenario más peligroso de todos.
Con las manos protegidas, lavaremos la boca y la lengua de nuestro perro con agua templada para intentar eliminar los pelos urticantes. Es importante evitar frotar ya que, de hacerlo, estaríamos empeorando la irritación. Tras este primer cuidado, fundamental acudir o llamar a nuestro veterinario. Le ayudará tener toda la información que podamos aportar sobre cómo ha sido el contacto.
¿CÓMO PROTEGER A LOS PERROS DE LA ORUGA PROCESIONARIA?
Dado el efecto de la procesionaria en perros, resulta fundamental evitar el contacto con ella. Una forma de proteger a nuestro perro de un potencial peligro que pasa, en gran medida, por la observación y la prevención.
Tan importante como esto es trabajar el adiestramiento del perro. Más allá de que sea crucial para su seguridad y bienestar en el día a día, nos ayudará mucho en caso de encontrarnos con procesionaria. Si nuestro perro responde a la orden de «no» podremos atajar el problema que supone que entre en contacto con ella.
1. Evita zonas potencialmente peligrosas
Como decíamos, el abanico de lugares en el que podemos encontrar la oruga procesionaria en amplio y no se circunscribe, únicamente, a bosques. Por eso y si tenemos controlado que en una determinada zona puede haber oruga procesionaria, será mejor evitarla.
Aunque estos considerados insectos en su fase inicial recorren grandes distancias, revisar las ramas de los árboles cercanos a dónde estemos puede servirnos de guía. Si identificamos un nido de oruga, será mejor buscar otra zona para nuestro paseo.
Por último e igual de importante es observar a conciencia en suelo a medida que paseamos. Por su coloración, es habitual que la oruga procesionaria pase desapercibida a simple vista. Sin embargo, si nos fijamos en el suelo podremos detectarla a tiempo.
2. Lleva a tu perro con correa, importante para evitar el efecto de la oruga procesionaria en perros
Fundamental. La correa nos permitirá controlar a nuestro perro y evitar, así, que pueda exponerse a estos insectos. Tan importante como llevarle atado es que camine a nuestro lado por lo que, si solemos utilizar correas extensibles, conviene llevarlas recogidas.
3. Revisa el entorno antes de soltarlo
Importante para garantizar su seguridad. Si decidimos dejarle a su libre albedrío será tras haber inspeccionado la zona en cuestión y garantizar que no hay presencia de procesionaria visible en el suelo.
4. Controla el olfateo, algo crucial
Un detalle importante y que no podemos pasar por alto. Incluso si hemos revisado el terreno y no hay presencia de oruga procesionaria, tampoco es conveniente dejarle olfatear si tenemos la sospecha de que es una zona propensa a la presencia de este insecto. Para poder seguir su ciclo natural y transformarse en mariposas, las orugas se entierran por lo que es posible que los pelillos tóxicos estén en superficie.
Incluso si no las vemos, pueden estar a ras de suelo.
5. Lávale las patas tras cada paseo
Recomendable si hemos estado en una zona en la que podamos tener sospechas de que hay procesionaria. Incluso si no la hemos visto, no está de más lavar con agua templada las patas de nuestros perros. De esta manera, si alguno de esos pelillos tan peligrosos se ha quedado en el pelaje o entre las almohadillas no solo estaremos eliminando la posibilidad de que se claven en su piel provocando una reacción alérgica importante. También estaremos evitando que, si se lame, nos encontremos con un problema de salud todavía mayor.
¿Conocías la peligrosidad de la procesionaria para los perros?






