Parece increíble pensar que de este mes, de febrero, depende en gran medida uno de los momentos que más esperamos del año: la primavera. Pero es así: este (casi) último mes del invierno es vital para nuestros jardines y plantas porque es precisamente ahora cuando toca ayudar a la Naturaleza de nuestra casa a coger fuerza para lucir cuando el sol vuelva a ser protagonista del día a día. ¿Y cómo? Realizando esa poda en febrero que ayudará les ayudará a crecer a pesar del frío.
Porque eso sí: tengamos algo en cuenta para esta poda fundamental del final del invierno. Febrero todavía es un mes en el que las bajas temperaturas, las heladas e incluso las nevadas están presentes. Un motivo más que suficiente para que, cuando nos planteemos podar, tengamos muy en cuenta cuáles son las previsiones meteorológicas para ese día y procurar realizar la poda al mediodía para que nuestras plantas y árboles jueguen a favor del tiempo, y, en caso de que exista previsión de lluvia, tener a mano pasta de podar para sellar las «heridas» infligidas a las ramas.
Esta poda de febrero es una poda de limpieza. No solo nos permitirá sanear nuestras plantas y árboles retirando las ramas secas o dañadas, sino que también será el momento de retirar aquéllas que se hayan deformado cuando se trata de los arbustos (los de floración en verano y otoño, como las hortensias) y de plantas trepadoras. Es fundamental además recordar que este mes es nuestra última oportunidad para podar tanto los rosales como los frutales (atendiendo a las necesidades de cada uno de ellos ya que una mala poda en un frutal puede acarrear no tener cosecha).
Es precisamente en ellos (tanto en unos como en otros) donde hemos de ser cuidadosos: además de eliminar las ramas viejas y las débiles, también es momento de podar las dañadas por el frío del invierno evitando dejarlas demasiado cortas y, sobre todo, teniendo en cuenta (muy en cuenta) el tiempo. Y sí, hay que hacer hincapié en este aspecto porque una poda prematura (con respecto al frío) puede ser negativa tanto para obtener rosas después como para tener fruta en nuestro jardín. Por eso, es importante ser cuidadoso con nuestra poda para evitar destruir o cortar por equivocación las yemas que estén brotando.
Y, por último, algo importante: ¿cómo podar? Parece mentira, pero este aspecto es el más importante especialmente en los rosales. Más allá de que es necesario que nuestras tijeras de podar estén bien afiladas, tenemos que controlar que cada corte sea limpio e inclinado (de esta manera, estaremos evitando infecciones de hongos y otros patógenos en nuestros árboles).