Estamos más que familiarizados con el término pero, como sucede con otras tipologías como las plantas vivaces, no acabamos de comprender exactamente qué implica la categoría de las plantas epífitas. Una tipología que, a priori, sorprende y mucho por su principal singularidad: hablamos de plantas que no necesitan sustrato para poder vivir. Algo que rompe, en gran medida, la idea generalizada de lo que son las plantas.
Aunque nos parezca que las plantas epífitas son las menos, nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que, a lo largo y ancho de nuestro planeta, hay cerca de 25.000 plantas que responden a esta categoría en estado natural. Y puntualizamos esto porque, aunque muchas de ellas forman parte de la variedad de plantas que podemos cultivar en casa, en la gran mayoría de ocasiones lo hacemos en maceta y con sustrato a pesar de que en la naturaleza no crezcan así.
Por todo ello, veamos qué son exactamente las plantas epífitas. Y, lo que es más importante, algunos ejemplos de esta sorprendente categoría botánica con la que convivimos incluso sin saberlo.
- QUÉ SON, EXACTAMENTE, LAS PLANTAS EPÍFITAS
- ¿Las plantas epífitas son parásitas?
- EJEMPLOS DE PLANTAS EPÍFITAS
- 1. Orquídeas, las plantas epífitas más populares
- 2. Tillandsias, las plantas aéreas por excelencia
- 3. Echeveria, la reina de las suculentas
- 4. Bromelia, otra de las plantas epífitas más comunes en los hogares
- CUIDADOS GENERALES DE LAS PLANTAS EPÍFITAS
QUÉ SON, EXACTAMENTE, LAS PLANTAS EPÍFITAS
Empecemos por su propia definición. El término epífito, procedente del griego, significa «planta que vive sobre otra planta». Para ser más específicos, en el caso de las plantas epífitas habría que añadir que usan esa otra planta, roca o vegetal como apoyo para crecer. Unos soportes sobre los que esta categoría de plantas tienden sus raíces, para poder sujetarse a ellos y crecer, en su mayoría, de forma colgante.
A diferencia de las demás, en el caso de las plantas epífitas las raíces no tienen otra función que la sujeción al soporte sobre el que se asientan. No son, por tanto, responsables de alimentar ni nutrir a la planta. Algo que procura que a este tipo de plantas se las denomine plantas aéreas, y que popularmente se comente que «se alimentan del aire». Y bien podríamos decir que así es: es, fundamentalmente, del ambiente de dónde todas ellas adquieren lo que necesitan para crecer.
¿Y cómo lo hacen? A través de sus hojas. Gracias a la evolución vegetal, las plantas epífitas han desarrollado en ellas tricomas: unos finos apéndices, con apariencia de pelillos, a través de los cuales son capaces de absorber agua y nutrientes del aire.
¿Las plantas epífitas son parásitas?
Podría ser lo primero que pensáramos, pero realmente no lo son. Aunque se adhieren a otras plantas, fundamentalmente árboles; lo cierto es que, en principio, no comprometen la vida de la planta sobre la que se asientan. No se nutren de esta planta sino que, en todo caso, se valen muchas veces de la humedad que desprende la corteza o de las atmósferas húmedas que generan las sombras de sus ramas.
Sin embargo, hay que tener algo en cuenta. Aunque las plantas epífitas no sean parásitas, pueden causar daños en las plantas sobre las que se apoyan. Esto sucede cuando la epífita crece de forma importante, convirtiéndose en un ladrón de nutrientes o provocando la rotura de una rama por el peso.
EJEMPLOS DE PLANTAS EPÍFITAS
Comprendido lo que las hace diferentes, es momento de ver algunas de las plantas epífitas que conviven con nosotros. Unas que, salvo excepciones, no cultivamos de manera aérea sino que hemos aclimatado a vivir en una maceta. Esta diferencia con respecto a su estado natural tiene una explicación. La mayor parte de las plantas epífitas son originarias de ambientes tropicales o desérticos. Unas condiciones que distan ¡y mucho! de nuestro clima, y que han obligado a su cultivo como parte de las plantas de interior.
Veamos algunas de las plantas epífitas que solemos tener en casa:
1. Orquídeas, las plantas epífitas más populares

No hay más que echar un vistazo a los cuidados de las orquídeas para darnos cuenta, irremediablemente, de que son plantas epífitas en un detalle: el tipo de sustrato que utilizamos para su cultivo. En líneas generales, la mayor parte de estas plantas solo demandan un suelo inerte de corteza de pino más por una cuestión de sujeción que de necesidad como tal. Es más: algunas, como la orquídea Vanda, crecen suspendidas sin necesidad siquiera de maceta.
En la naturaleza, las orquídeas no cuentan con suelo sino que crecen colgadas de los árboles de selvas tropicales.
2. Tillandsias, las plantas aéreas por excelencia

Una de las plantas epífitas que sí cultivamos de forma fiel a cómo vive en la naturaleza. Pasarle revista a los cuidados del clavel del aire supone descubrir que podemos olvidarnos por completo de sustrato y de maceta; y concentrarnos en saber cómo hacer un soporte para tillandsias que las permita crecer pero, también, decorar de forma natural cualquier espacio.
Eso sí: tanto si las cultivamos dentro como fuera de casa, no sobra aplicables un abono hidratante para tillandsias. Las ayudará a crecer, a estar nutridas y a florecer.
3. Echeveria, la reina de las suculentas

No es la única suculenta que, además, se engloba entre las plantas epífitas. El número de cactus y crasas que responden a esta tipología es altísimo pero, sin duda, ésta es la mejor representante. Aunque si revisamos los cuidados de la Echeveria veremos que se recomienda un sustrato para cactus, lo cierto es que también es posible verla crecer sobre rocas o piedras desafiando a la gravedad.
4. Bromelia, otra de las plantas epífitas más comunes en los hogares

Poco exigentes, coloridas y sumamente atractivas: son una de esas plantas de interior irresistibles. No solo son ideales para poner un toque tropical sino que, añadido, basta con conocer los cuidados de las Bromelias para saber que disfrutaremos de ellas sin dedicarles apenas tiempo.
Eso sí: por una cuestión de aclimatación, el modo de cultivo es en maceta.
CUIDADOS GENERALES DE LAS PLANTAS EPÍFITAS
Aunque podamos pensar que son plantas complicadas de cultivar, no es así. En realidad, sacar adelante nuestras plantas epífitas pasa únicamente por conocer sus peculiaridades y cultivarlas en función de ellas.
Por ello y aunque cada una tiene sus propias exigencias, hay algunas pautas generales de cuidados comunes a todas ellas:
- Dados sus orígenes naturales, están acostumbradas a estar en espacios con mucha luminosidad. No suelen tolerar el sol directo, y pueden vivir según el tipo de planta en sombra parcial
- En la naturaleza, sus raíces están al aire: un detalle que nos da una pista importante sobre el riego. El exceso de humedad y los encharcamientos son nocivos para sus raíces
- Requieren temperaturas cálidas porque, a pesar de estar aclimatadas, son plantas tropicales. No toleran el frío del invierno ni las corrientes de aire
- Demandan un buen grado de humedad ambiental, especialmente en el caso de las plantas que se cultivan con raíces al aire
- Agradecen la aplicación de fertilizante en época de crecimiento según cada tipo de planta
Nada como conocer las plantas epífitas para perderles el miedo pero, sobre todo, para disfrutar de ellas en tu casa.

