Uno de los principales atractivos de tener un ecosistema acuático en el jardín es, precisamente, su flora. Una sumamente singular que, más allá de su atractivo, juega un papel decisivo. Por eso, conocer los tipos de plantas para estanques no responde solo a una cuestión estética. Es, además, la mejor forma de mejorar el bienestar de ese hábitat que hemos creado. Uno que necesita imperiosamente el equilibrio para vivir.
Las plantas para estanques son, para muchas personas, el principal motivo para tener estos espacios acuáticos en el jardín. Algo que, por sorprendente que pueda parecernos, tiene toda la lógica del mundo. Hablamos de unas plantas que demandan un hábitat muy específico para crecer, desarrollarse y florecer. Un entorno que, en la mayoría de los tipos de plantas para estanques, solo puede encontrarse en uno de ellos.
Tanto si eres amante del estanque como si te llaman la atención sus plantas, hoy queremos que las descubras más a fondo. La mejor guía, si te planteas tener tu propio estanque, de elegir entra la variedad de plantas que hay.
BENEFICIOS DE TENER PLANTAS PARA ESTANQUES
Cuando nos fijamos en las plantas para estanques, solemos hacerlo por su espectacularidad. Algunas llaman la atención por el increíble atractivo de su floración. Otras, sin embargo, lo hacen por esa casi hipnótica danza que supone verlas suspendidas sobre el agua. Pero, dejando a un lado estas connotaciones estéticas, es vital conocer por qué las plantas para estanques son cruciales para la supervivencia de nuestro pequeño embalse.
Cuando nos planteamos cómo mantener el agua limpia del estanque, no cabe duda que tendremos que contar con ellas. Las plantas para estanques cumplen el cometido de mantener el equilibrio del agua. Su presencia evita la proliferación de algas que podrían desestabilizar los parámetros del agua. Y no es algo menor: un crecimiento incontrolado de algas puede poner en riesgo la vida de los peces que habiten en el estanque.
Además de esta función, las plantas para estanques cumplen otro papel igual de importante. Y es que actúan como protectoras de los peces que habitan en él. No solo sirven de refugio para esta fauna sino que, en el caso de las plantas flotantes, tienen otro cometido importantísimo. Y es que actúan como un termorregulador. Su presencia permite paliar el calor del exterior. Un detalle importante el de mantener el agua a la temperatura necesaria para que nuestros peces vivan sin verse alterados por las inclemencias del tiempo.
TIPOS DE PLANTAS PARA ESTANQUES
Comprendida su importancia, es momento de descubrir los tipos de plantas para estanques. Unos que se establecen, fundamentalmente, según su ubicación o sus necesidades de crecimiento. Y, aunque estén catalogadas por separado, lo cierto es que lo ideal es que las distintas clases convivan en un mismo ecosistema.
Así y si nos estamos planteando cómo hacer un estanque para el jardín, nada como conocer las distintas opciones de plantas para estanques que tenemos. Una manera de embellecer nuestro pequeño ecosistema pero, también, de hacer que esté lleno de vida y salud.
1. Plantas de ribera, las compañeras del exterior
También llamadas plantas palustres o pantanosas. Ocupan, como su nombre indica, los márgenes del estanque. Aunque no necesitan estar sumergidas en agua, sí es habitual que muchas de ellas crezcan ligeramente hundidas en ella. En líneas generales, son plantas con una elevada demanda de riego.

Como todas las plantas para estanques, las de ribera tienen una doble función. Por un lado, protegen del viento tanto a peces como a plantas flotantes. Por otro, cuentan con un importante componente estético ya que marcan los límites entre la tierra firme y el estanque. Para conseguir una armonía, es recomendable combinar plantas de altura con otras que permitan tapizar los bordes. Combinando ambos tipos de plantas, lograremos además llevar a cabo una transición natural entre el estanque y el resto del jardín.
Las plantas de ribera más habituales son el lirio amarillo, algunos tipos de iris, la cala o el juncus effusus.
2. Plantas flotantes, las plantas para estanques más visibles
Son, probablemente, en las que más nos fijamos a simple vista cuando contemplamos un estanque. Su principal característica es que crecen tendiendo sus raíces por debajo del agua de manera superficial. Además de controlar la proliferación de algas, también sirven para proteger a los peces o anfibios que habitan en el agua.
Una de sus virtudes es que no tendremos que investigar cómo plantar plantas de estanque. Las plantas flotantes solo necesitan ser colocadas sobre el agua, pero mucho cuidado con esto. Algunas plantas, como la lechuga de agua o el Jacinto de agua, tienen un crecimiento rápido y generoso. Un detalle que puede ser peligroso para el resto de habitantes, flora y fauna, del estanque.
3. Plantas de aguas profundas, las más llamativas
Son lo que, al decir plantas para estanques, viene a nuestra cabeza. Hablamos de nenúfares y lotos entre otras maravillas acuáticas. Una colección de plantas flotantes extremadamente hermosas que necesitan profundidades de entre 50 centímetros y un metro para poder crecer en condiciones.
Sus funciones son las mismas que las de las plantas flotantes que veíamos antes. Pero, a pesar de las apariencias, hay algo que las distingue. Las plantas para estanques de aguas profundas sí necesitan ser plantadas en cestas de estanque.

La razón es sencilla: este tipo de plantas para estanques sí demandan tener las raíces en tierra. Por eso, lo ideal es proveerlas de un sustrato específico para que puedan enraizar correctamente. Pero hay otro detalle más, y es que las plantas de aguas profundas necesitan ir ganando esa profundidad paulatinamente. O, dicho de otro modo, necesitan que vayamos hundiéndolas más a medida que van creciendo y están aclimatadas.
4. Plantas oxigenadoras, las plantas para estanques más discretas
No son en las que más nos fijamos y, sin embargo, tienen una misión absolutamente crucial. Las plantas para estanques oxigenadoras son las encargadas, como indica su nombre, de aportar oxígeno al agua. Un elemento fundamental para que los habitantes del estanque puedan vivir y gozar de buena salud. Gracias a esta tarea, permiten además mantener en equilibrio el pH del agua.
Si bien en un acuario son sumamente visibles, en el estanque pueden pasar prácticamente inadvertidas. Salvo alguna excepción, como en el ranúnculo acuático, carecen de inflorescencia. Pero es curioso saber que son tan discretas como resistentes. La gran mayoría de ellas están adaptadas para aguantar temperaturas de entre 30 y 0 grados sin mayor problema. No nos confiemos con esto: aunque sean resistentes, no está de más conocer cuáles son las labores de mantenimiento del estanque en invierno. Unas que pasan, en muchas ocasiones, por poner a salvo nuestras plantas para estanques del frío.
Y, ahora que conoces los distintos tipos de plantas para estanques, no cabe duda de que valorarás todavía más su presencia.
Una que, además de embellecer, es sinónimo de vida.




