La orquídea de abril: Maxillaria

Un nuevo mes con una nueva orquídea protagonista. En esta ocasión, abril, es la orquídea Maxillaria la elegida por Verdecora. Una orquídea muy, muy singular por un motivo que la diferencia de todas las demás: su delicado perfume a coco. Es precisamente por este motivo por el que la Maxillaria Tenuifolia recibe el nombre de Coconut Pie Orchid (orquídea de tarta de coco). Es quizás su olor dulzón el que nos recuerda su procedencia tropical. Unos orígenes que influyen mucho en sus cuidados y que es importante conocer para disfrutarla llena de flores.

Porque es importante saber que, si bien sus cuidados son sencillos, al igual que sucede con otras orquídeas son imprescindibles para poder disfrutar de su floración.

Oriunda de México y Costa Rica, la Maxillaria Tenuifolia es una de las orquídeas que ama la altura: en estado salvaje, solamente podemos encontrarla a partir de 1.500 metros sobre el nivel del mar. Esta variedad pertenece a una familia botánica con más de 570 especies diferentes repartidas por toda la geografía tropical de América. Su curioso nombre hace alusión a la barbilla en latín, por la movilidad de su labelo y la versatilidad de sus flores (que tienen entre 3,5 y 5 centímetros de diámetro).

Además de lo característico de sus flores, la mayor seña de identidad de la Maxillaria es su olor a coco. Imagen: Abelard 1005
Además de lo característico de sus flores, la mayor seña de identidad de la Maxillaria es su olor a coco.
Imagen: Abelard 1005

Como sucede con otras orquídeas, sus orígenes marcan en gran medida sus cuidados: dado que la Maxillaria es una orquídea acostumbrada a crecer entre densos árboles, necesita mucha luminosidad pero nunca luz directa. Es amante del calor por lo que para que crezca (bien cuidada, puede alcanzar un tamaño bastante considerable) y florezca (su floración se produce entre marzo y abril, y sus flores son de larga duración) ha de estar en una temperatura de entre 14 y 25 grados. Por su carácter tropical, no es una orquídea que se lleve bien con el frío: nunca puede estar por debajo de los 10 grados.

La humedad es otro aspecto importante de esta orquídea: aunque la humedad constante es una de sus necesidades, hemos de tener en cuenta que la temperatura del ambiente también influye en ella. Cuanta mayor sea la temperatura, más riego necesitará. También es importante contar con que tendremos que abonarla de manera regular en primavera: lo más recomendable es hacerlo dos veces al mes en este periodo (es cuando la orquídea está creciendo) y siempre con un abono específico para orquídeas.

Y, con estos cuidados, tendremos la recompensa: sus flores. Llamativas y exóticas, sus tonos oscilan entre el anaranjado y rojo con características manchas marrones y siempre con las puntas de las flores en tonos amarillos. Para poder disfrutar de su perfume, lo ideal es la Maxillaria esté en un ambiente a más de 20 grados. Y, en caso de que cuidándola no florezca, tendremos que pensar en cambiarla de sitio: lo más probable es que necesite mucha más luz (nunca directa para que no queme ni sus hojas ni sus botones).

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