Monstera: la costilla más verde de Adán

Singular y con nombres de lo más variado: la Monstera es, sin duda alguna, una de las plantas verdes de interior más espectaculares que existen. Quizás porque su carácter tropical se respira en su aspecto o, tal vez, porque su característico color (que bien recuerda a otras “primas” de su misma familia botánica, como la Areca o dos de las plantas verdes más similares que hay) esta planta supone alegría natural para cualquier espacio.

Y sí, esta planta… porque la Monstera tiene un amplio abanico de nombres la mar de variopintos: aunque Costilla de Adán es su nombre más común, también se la denomina Filodendro, Mano de Tigre o incluso Hoja Rota en algunos países de América del Sur. Porque esa es precisamente la procedencia natural de la Monstera: de México a Argentina, esta singular costilla es una planta de exterior que crece tanto de la mano del hombre como de manera salvaje y siempre como trepadora.

Sin embargo, a pesar de no ser una planta de interior puede crecer a la perfección sin necesidad de estar al aire libre. Al igual que otras plantas de la familia de las Aráceas, para que sus hojas con forma de corazón agujereadas vivan y crezcan necesitan pocos cuidados siempre partiendo de un aspecto fundamental: la temperatura. La Monstera, por su origen, no puede estar nunca en un ambiente frío y lo más recomendable es que esté en un ambiente que no baje de 15º (por debajo de 10º no crece y, en caso de despistarnos y dejarla un día fuera de casa, una helada puede dañarla incluso de manera irreversible).

Una buena luz pero nunca directa será imprescindible para que la Monstera nos regale el verde característico de sus hojas
Una buena luz pero nunca directa será imprescindible para que la Monstera nos regale el verde característico de sus hojas

Para poder crecer y exhibir ese verde tan característico de sus hojas, la Monstera tendrá que estar ubicada en un sitio con mucha luz pero nunca directa. El sol puede quemar sus hojas (algo que detectaremos rápidamente por la aparición de manchas oscuras en sus hojas) por lo que, a pesar de necesitarlo, siempre tenemos que controlar cómo lo recibe. Y, aunque no requiere demasiada humedad ambiental, sí es recomendable utilizar con ella el mismo protocolo que con otras plantas de su misma familia: colocar un plato aislado de la base del tiesto con agua para mantener un grado de humedad óptimo. En los meses más cálidos, además de vigilar que el sustrato no esté nunca seco (humedad, sin pasarnos… de lo contrario, comenzará a amarillear las hojas inferiores como señal de exceso de agua) podemos pulverizar sus hojas para refrescarlas.

Imágenes | Juan Ramón Martos, Hajime Nakano