La orquídea de febrero: Coelogyne Cristata

La fascinación por la orquídea no es una moda sino, más bien, una manera perfecta de descubrir un mundo botánico lleno de matices, variedades y coloridos. Precisamente por eso, te proponemos disfrutar de febrero con la orquídea del mes: la Coelogyne Cristata, una de las orquídeas poco comunes de encontrar en el «circuito» de orquídeas comerciales. O, lo que es lo mismo, no es de las habituales para disfrutar de manera doméstica. Procedente de Himalaya, Borneo, India e incluso las islas Fiji; la Coelogyne Cristata es una delicia dentro del mundo de las orquídeas que podemos disfrutar con una importante premisa dentro de los cuidados habituales de las orquídeas: que no sufran una sobredosis de sol.

Porque, dado su origen, la Coelogyne Cristata es amante de ambientes templados e incluso fríos. Tanto que puede soportar en perfecto estado temperaturas que oscilan entre los cero grados y los 30, aunque la idea sería entre 14 y 25 grados durante el verano y de 2 a 14 en invierno. Además, su origen marca otro de los aspectos fundamentales de su personalidad: además de necesitar estar en un lugar iluminado, lo más importante para ellas es la humedad. Una humedad que debe oscilar entre el 60 y el 80% para que se mantengan como son y ayudarlas durante los meses de floración (de marzo a octubre). Para ello, nada como mantener su sustrato (corteza de pino, al igual que otras muchas orquídeas, por su capacidad de mantener la humedad) en condiciones óptimas de agua pero sin encharcarla (algo por lo que, lo ideal, es colocar una capa de piedras en la base para ayudar al drenaje). Durante los meses cálidos, también podemos pulverizar sus hojas (nunca ni los brotes jóvenes ni las flores).

Un tiesto colgante es un lugar perfecto para disfrutar de ella en plena floración
Un tiesto colgante es un lugar perfecto para disfrutar de ella en plena floración

Tengamos algo en cuenta: la Coelogyne Cristata necesita mucha agua durante su periodo de floración pero es una orquídea que necesita también su tiempo de reposo anual. Un reposo que dura desde octubre hasta marzo (o, lo que es lo mismo, el otoño y el invierno) y durante el cual bajaremos el nivel de agua o, si la tenemos en un ambiente húmedo, dejar de regarla (observándola siempre por si necesita agua a pesar de la humedad ambiental). Este gesto, junto con un descenso en los aportes de abono y fertilizantes, permitirá darle a la Coelogyne Cristata un descanso para que, llegado el momento de la floración, tenga fuerzas para regalarnos sus singulares flores.

Porque está claro que el objetivo de su cultivo son precisamente las flores. Su signo de identidad más particular y lo que la convierte en una orquídea deseada: completamente blancas, únicamente una parte de ellas tiene color. Lo mejor es que las flores se crean rápidamente y se abren con facilidad acompañando al verde perenne de sus hojas. En plena floración, esta orquídea tiene forma de péndulo. Un motivo más que suficiente para colocarla en macetas colgantes que permitan decorar un espacio únicamente con su presencia. Pero ojo: si queremos trasplantarla para que luzca más, tendremos que esperar hasta el mes de abril. Una espera necesaria (y conveniente) que permitirá no solo que la planta arraigue y no se resienta con el cambio sino, además, que su ciclo de floración se mantenga intacto sin sobresaltos para deleitarnos con sus flores.

Si te ha cautivado la Coelogyne Cristata, solo podrás encontrarla en Verdecora durante el mes de febrero,  por 24,99€.
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Imágenes | Verdecora, Verónica 76