Cómo introducir un gato nuevo en casa

Cómo introducir un gato nuevo en casa

Quienes tienen un gato se plantean, en muchas ocasiones, ampliar su familia animal. Una forma de que nuestro felino se encuentre acompañado y tenga una convivencia con un igual. Sin embargo, es importante saber cómo introducir un gato nuevo en casa para que esta relación llegue a buen puerto. Una tarea que no solo requiere paciencia sino, además, ir un paso más allá en el conocimiento del carácter felino. Uno que marca sus propios tiempos de una manera muy singular.

Los gatos son animales sumamente territoriales. Una característica de su personalidad que procura que el gato que ya vive en nuestra casa considere que ese espacio es solo suyo. Una posesión que, de primeras, no les gusta compartir con nadie más. Y es que, por esta razón, cuando decidimos tener un gato es recomendable plantearnos directamente el tener dos. Una situación que permitirá, desde un principio, que ambos animales sean los amos y señores de nuestra casa.

Pero si no es nuestro caso y ya compartimos nuestra vida con un felino, ¡que no cunda el pánico! Es posible ampliar nuestra familia gatuna si seguimos una serie de pautas básicas para introducir un gato nuevo en casa. Unas normas que nos permitirán, en más o menos tiempo, poder disfrutar de una convivencia animal tranquila.

 

UN ESPACIO SEGURO: PUNTO DE PARTIDA PARA INTRODUCIR UN GATO NUEVO EN CASA

Antes de entrar a conocer los pasos que tenemos que cumplir para introducir un gato nuevo en casa, es fundamental conocer el carácter del gato más a fondo. Hay que comprender que el gato es un animal inseguro por naturaleza. Un rasgo de su personalidad que provoca que cualquier cambio les genere inestabilidad. Hay que contemplar que parte de este desequilibrio emocional puede ser, simplemente, un cambio de ambiente. Llevarle a nuestra casa, estar acompañado de una gente que no conoce. Todo suma.

No podemos luchar contra ello dado que es ir en contra de su propia naturaleza. Sin embargo, sí podemos ayudarle a paliar esos síntomas de estrés que podemos detectar al llevarlo a nuestra casa. Que se muestre reticente a salir del transportín, que no se deje tocar, que bufe o se encrespe; o que se esconda son algunas de esas señales que tendremos que interpretar para saber darle espacio.

Introducir un gato nuevo en casa

 

Por más ganas que tengamos de que reconozca todo el espacio y se acurruque en nuestro regazo, él necesita más tiempo. Lo ideal es que, en los primeros días, dispongamos una habitación a puerta cerrada para él. De esta manera, podrá ir acostumbrándose a los olores de nuestra casa y venciendo sus miedos. Es importante que la habitación que elijamos no sea la favorita del gato que ya vive con nosotros. El hecho de encontrar un «impostor» en sus dominios puede provocarle rechazo incluso sin haberlo conocido.

 

El intercambio de olores, fundamental para introducir un gato nuevo en casa

Hay que entender que, al introducir un gato nuevo en casa, este tiene que comenzar a impregnar el espacio de sus propias feromonas. Unas sustancias presentes en las mejillas de los gatos que les aportan bienestar y tranquilidad. Un gato que llega de nuevas a un espacio carece por completo de estas referencias naturales, por lo que es importante que pueda hacer suyo el espacio para sentirse más seguro. Para darle más seguridad e invitarle a que descubra la habitación y la personalice con su olor, podemos valernos de feromonas sintéticas. Unas que también nos ayudarán con el gato que ya vive con nosotros. Ese que escucha y huele a un nuevo habitante en la casa, a pesar de no poder verlo.

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Además de esto y para ayudar a que nuestro nuevo gato se acomode y esté preparado para salir al resto de la casa, es clave ayudarle a familiarizarse con los aromas. Por un lado, al nuestro. Algo que podemos resolver de manera sencilla, dejándole en su espacio alguna de nuestras prendas. Así podrá ir convirtiendo ese nuevo aroma en uno conocido.

Pero además de hacerle partícipe de este olor, tenemos que comenzar a presentar mutuamente a nuestros gatos en ese aspecto. Algo que podemos hacer cuando veamos que nuestro nuevo gato está más tranquilo en su espacio. Para ello repetiremos el gesto de la prenda de ropa o toalla, pero pasándosela previamente por las mejillas a cada uno de los gatos. También podemos cepillar a ambos gatos con el mismo peine. Básicamente, este gesto nos permitirá que ambos vayan conociendo el olor del otro. Un primer paso perfecto para que, el día que los presentemos formalmente, no sean del todo desconocidos.

 

CÓMO PRESENTAR A NUESTROS GATOS

Una vez pasado el periodo de aclimatación, ha llegado el momento real de introducir un gato nuevo en casa. O, lo que es lo mismo, hacer que ambos animales se conozcan. Sin embargo, esto no puede hacerse a las bravas sino que, al igual que la llegada del gato nuevo en casa, tiene que seguir unos pasos. Paciencia, como dijimos al principio.

Se suele hablar mucho de esa presunta mala relación entre perros y gatos. Sin embargo, introducir un gato nuevo en casa se asemeja mucho en esencia a esa falta de afinidad aparente entre canes y felinos. Una cuestión que tiene que ver, como decíamos, con la territorialidad y la inseguridad de estos animales. Por esta razón, lo ideal es que cuando el gato nuevo esté relajado en su nuevo espacio lo saquemos al resto de la casa. Algo que tenemos que hacer dentro de un transportín para garantizar que ese primer encuentro sea satisfactorio.

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Lo ideal es que para ese primero contacto lo coloquemos en un lugar elevado, como puede ser una silla. De esta manera, el gato que ya vive con nosotros lo respetará y lo tratará como un igual. Además, el gato nuevo se sentirá más seguro que si colocamos el transportín en el suelo. Una clave para hacer que se acerquen es colocar premios o esa comida húmeda que tanto le gusta a una distancia respetable del transportín. Una que iremos acortando con el paso de los días. Este gesto favorece que se puedan oler y mirar pero, también, que emocionalmente nuestro gato conciba como positiva la llegada de uno nuevo.

 

El encuentro real entre ambos gatos al introducir un gato nuevo en casa

Este proceso no estará exento de bufidos y gruñidos por ambas partes. Algo que se irá reduciendo si, durante cuatro o cinco días, repetimos esta misma operación con mucha calma y sosiego.

Transcurrido ese periodo, lo ideal es que nuestro gato nuevo salga del transportín para conocer a nuestro otro gato. Lo ideal es que este contacto sea con él en brazos. Una forma de que ejerzamos de mediadores entre uno y otro en el proceso de conocerle. Para el gato nuevo, el hecho de estar en nuestro regazo le dará seguridad. Para nuestro gato de siempre, este gesto le hará entender que el nuevo animal forma parte de la familia. Así, utilizando siempre una voz calmada y dándoles mimos a ambos dos sin defender o regañar a uno de ellos por su comportamiento, los gatos comprenderán que pueden sentirse seguros.

Cómo tener un gato nuevo en casa

 

Pasados cuatro o cinco días en los que dediquemos tiempo a esos encuentros conjuntos, es momento de ver cómo interactúan juntos. Antes de eso, es importante que cada uno tenga a nivel individual lo que necesita: un comedero y bebedero de gatos para cada uno e, incluso, una bandeja higiénica separada de la otra. Al tener cada uno cubiertas sus necesidades, no tendrán que entrar en competencia de territorio ni de comida.

Y, a partir de aquí, tan solo queda comenzar a darles de comer a la vez. A compartir tiempo con ambos en el mismo sofá. A prestarles la misma atención al uno que al otro para que introducir un gato nuevo en casa no pueda ser motivo de celos ni disputas entre ellos.

Una tarea que conlleva trabajo y que, una vez concluida, no solo es una satisfacción personal. Además, es una maravillosa manera de ver cómo nuestra familia animal aumenta en paz y armonía ¡por más gatos que sean!