Es uno de los arbustos más agradecidos y hermosos que existen. No solo es decorativo: además, el Hypericum y sus cuidados hacen que sea sumamente sencillo disfrutar de él en nuestro jardín o terraza. Y es que, aunque el suelo es el mejor lugar de plantado, también admite el cultivo en una maceta de buenas dimensiones. Pero eso sí: hay que saber que, en este tipo de contenedores, el crecimiento de nuestro arbusto será significativamente más pequeño que si puede tender sus raíces en profundidad.
De carácter rústico, uno de los principales atractivos del Hypericum o Hierba de San Juan no es únicamente la disposición de sus hojas de color verde intenso. Lo que hace de esta planta una imprescindible es precisamente su floración. De color amarillo y con una marcada corona de estambres, resalta de manera significativa en sus característicos tallos finos y leñosos de abundante follaje. Y no solo es hermosa, hasta el punto de que también recibe el sobrenombre de Rosa de San Juan. También es generosa ya que, desdejunio hasta incluso comienzos de octubre, es posible disfrutarla de manera continua.
Así que conozcamos a fondo al Hypericum y sus cuidados. Un candidato perfecto si nos planteamos cómo hacer un jardín mediterráneo o si buscamos plantas resistentes que nos demanden poco.
- CUÁLES SON LOS CUIDADOS DEL HYPERICUM
- 1. La ubicación, el punto de partida en los cuidados del Hypericum
- 2. El tipo de suelo, fundamental para su correcto desarrollo
- 3. El riego, un cuidado exigente de forma puntual en verano
- 4. La temperatura, otro detalle a vigilar
- 5. El abonado, una tarea fundamental para la floración
- 6. La poda, uno de los cuidados del Hypericum más importantes
- 7. Las enfermedades fúngicas, el último de los cuidados del Hypericum que debemos conocer
CUÁLES SON LOS CUIDADOS DEL HYPERICUM
Antes de entrar en detalle sobre los cuidados del Hypericum, conviene saber que bajo este nombre botánico hay cerca de 400 variedades diferentes. Un abanico sumamente amplio que da muestra de la increíble versatilidad de este arbusto. Precisamente por ello, podemos encontrar Hipérico de crecimiento vertical y que pueden medir entre 50 centímetros y dos metros; pero, también, otras variedades que se desarrollan de forma rastrera y que pueden ser perfectos si nos preguntamos por las mejores plantas para rocalla.

Así que veamos qué necesitan estos preciosos arbustos con flor para desplegar toda su belleza natural ya sean plantados de forma agrupada o, simplemente, en individual.
1. La ubicación, el punto de partida en los cuidados del Hypericum
Aunque es una planta poco exigente, no nos engañemos: para poder disfrutar de esa singular floración tan abundante, el Hypericum necesita recibir una buena dosis de luz. Y no: salvo en climas muy cálidos en verano, tampoco tiene ningún inconveniente con estar plantado a pleno sol.
Si tenemos dudas sobre cuál es la intensidad adecuada para nuestro arbusto, la solución es sencilla: nada como buscarle una ubicación de semi sombra. También admite la sombra aunque, de tenerlo en este tipo de ubicación, florecerá de forma menos vigorosa.
2. El tipo de suelo, fundamental para su correcto desarrollo
En la naturaleza, el Hypericum crece sin inconveniente alguno y de forma silvestre en zonas boscosas. Algo que nos da una idea de sus escasas exigencias en lo que respecta a las características del suelo: tolera desde suelos alcalinos a arcillosos.

Sin embargo y a pesar de su versatilidad, hay un detalle importante en lo que respecta al plantado del Hypericum. Sea como sea el tipo de sustrato, sí es fundamental enriquecer el suelo con una enmienda orgánica y crearle un drenaje eficiente que evacúe el agua sobrante del riego.
3. El riego, un cuidado exigente de forma puntual en verano
Como decíamos al principio, en líneas generales es una planta poco demandante en lo que respecta al riego. Si bien durante el grueso del año los riegos deben ser escasos, moderados y solo con el sustrato seco; durante los meses de verano es fundamental que sean más regulares.
El calor coincide con su época de floración; y es, precisamente, en este momento del año cuando tendremos que tratar de mantener el sustrato esté siempre mínimamente húmedo. Pero ojo con pasarnos de la raya: es una planta que no tolera de ninguna manera el encharcamiento.
4. La temperatura, otro detalle a vigilar
El calor no es uno de los cuidados del Hypericum del que tengamos que preocuparnos. Sin embargo, sí hemos de tener cautela con el frío: aunque aguanta las heladas, no le sientan excesivamente bien cuando son persistentes.
5. El abonado, una tarea fundamental para la floración
Fundamental si queremos que nuestro arbusto florezca de forma vigorosa y abundante. El abonado del Hypericum debe hacerse en dos momentos concretos del año pero, también, con dos objetivos bien distintos.

En otoño, es fundamental que fertilicemos con un abono orgánico que se libere de forma progresiva. Para ello compost, mantillo o humus de lombriz son perfectos. Sin embargo, el tipo de fertilizante cambia de forma sustancial en lo que respecta a las dosis de primavera: en esta época del año, lo ideal es un abono mineral.
6. La poda, uno de los cuidados del Hypericum más importantes
Podar correctamente una planta es fundamental para su correcto desarrollo y, en el caso del Hypericum, es también crucial para su bienestar.
Solo podando en otoño, incluso de forma severa, conseguiremos que nuestro arbusto tenga la fortaleza que necesita para afrontar los meses de frío pero, también, para rebrotar en primavera.
7. Las enfermedades fúngicas, el último de los cuidados del Hypericum que debemos conocer
El último de los cuidados del Hypericum que debemos conocer. Si bien es cierto que presenta resistencia ante buena parte de las plagas, no sucede lo mismo en lo que respecta a los hongos. Un exceso de riego o un mal drenaje son el caldo de cultivo perfecto para que se den este tipo de dolencias, que pueden acabar rápidamente con nuestra planta.
Poco exigente, resistente y hermoso: ¿qué más se le puede pedir a un arbusto?
