Hay muchas variedades de gatos. A lo largo de cientos de años han convivido con el hombre, que ha ido logrando razas cada vez más llamativas. Tal vez la más impresionante sea el gato esfinge (también conocido como Sphynx), ya que se trata de una raza que aparentemente no tiene pelo. ¿Quieres saber más sobre este curioso animal?
Aunque parece que estos gatos no tienen pelo en realidad sí lo tienen, lo único que pasa es que lo tienen muy fino y corto. Debido a ello necesitan bañarse con mayor regularidad que los gatos con pelo, ya que a diferencia de estos no tienen un pelaje que absorba su grasa corporal.
Respecto al tamaño, el gato esfinge es mediano: no llega al tamaño de las razas grandes pero tampoco es pequeño. Del mismo modo, es un gato activo, pero tampoco es de las razas que más necesitan jugar y moverse. A diferencia de otros tipos de gatos, el gato esfinge es una raza MUY apegada a su dueño, asemejándose en muchas ocasiones al comportamiento de un perro en lugar de al de un felino.
¿Cuál es el origen de esta raza? Lo encontramos en el Antiguo Egipto, ya que en muchos jeroglíficos pueden contemplarse gatos muy similares al que puedes ver en la foto que acompaña a este texto. Ya en la actualidad, hace medio siglo, los criadores lograron sentar las pautas de esta raza en Canadá. Dieron con la mutación genética (ausencia de pelo) y la potenciaron. Por eso se trata de una raza bastante “joven” en comparación con otros tipos de gatos.
Si eres de los que siempre han recelado de los gatos porque no te gusta su carácter te recomendamos, de verdad, que conozcas al gato esfinge. Tal vez sean los gatos más cariñosos y, aunque requieren ciertos cuidados especiales por carecer de pelo, seguro que te sorprenden con su actitud y forma de ser.