Cuidar plantas: cómo dejar de ser mataplantas

Cómo dejar de ser un mataplantas

Para muchas personas, cuidar plantas supone un auténtico reto. Se autodenominan mataplantas e, incluso, creen pertenecer a un grupo de seres humanos que no han sido bendecidos con el don de disfrutar de ellas. Sin embargo, rompamos una lanza: no se nace siendo mataplantas, y conseguir cultivarlas no implica eso que suena casi a brujería y que solemos entonar de «tener mano» con ellas. Por suerte, tener plantas sanas es algo mucho más mundano.

Así que y si eres de los que han dicho que se te mueren hasta los cactus, no te preocupes. Para empezar, no son tan sencillos de cultivar ya que tienen demandas específicas que no solemos conocer. Pero además y al margen de esto, dejar de pertenecer a este club selecto tiene fácil solución: basta con conocer algunas premisas básicas que te permitirán reconciliarte con las plantas y, lo más importante, disfrutar de ellas.

¡Desterremos los miedos y la sensación de que tener incluso varieadad de plantas es cosa de unos pocos elegidos!

CÓMO INICIARSE CON ÉXITO EN CUIDAR PLANTAS

Aunque podamos pensar que el mundo de las plantas encierra más secretos que una pirámide maya, la realidad es bien distinta. En realidad, cuidar plantas correctamente pasa solo por cumplir con sus necesidades al pie de la letra; y observar cómo reaccionan ante nuestros cuidados para poner solución en caso de que sea necesario. La mejor garantía para que crezcan con bienestar y, sobre todo, para evitar frustrarnos y renunciar a una vida sin ellas.

Consejos para cuidar plantas

Sin embargo y a pesar de que esto puede parecer de cajón, hay otros aspectos que debemos considerar cuando nos proponemos cuidar plantas después de encadenar algún que otro fracaso en su cultivo. Pequeños trucos que nos permitirán reconciliarnos con el mundo verde, y aprender a sacudirnos ese maleficio que acompaña a cualquier mataplantas que se precie.

1. Empezar con plantas fáciles, fundamental

Por más que nos enamore una determinada planta de cuidados complicados y esto pueda parecernos un reto, no es la mejor manera de empezar a cuidar plantas. Lo más probable es que sus cuidados se nos hagan cuesta arriba y, para cuando detectemos que nuestra planta no está bien, sea demasiado tarde.

Evitarlo pasa por ponernos metas menos ambiciosas, y empezar siempre de menos a más. Así si optamos por plantas fáciles de cuidar podremos ir familiarizándonos con su cultivo. Una forma de ir perdiéndole el miedo a la jardinería pero, sobre todo, de ir entrenándonos para abrir la puerta a plantas más complicadas.

2. Elegir las plantas según las condiciones del espacio

Aunque seamos personas optimistas y convencidas de que todo es posible, no: no es buena idea elegir plantas con necesidades a las que no podemos responder. ¿A qué nos referimos? A optar por, por ejemplo, por especies con una alta demanda de luminosidad si nuestra casa o el lugar al que estén destinadas tiene más oscuridad que luz. Aunque haya plantas sumamente versátiles capaces de adaptarse a entornos que no son lo que necesitan, no son la mayoría.

Por ello y siempre antes de decantarnos por una planta u otra, será fundamental conocer a fondo sus exigencias. Por más que parezca una tontería, tenemos la mitad del éxito de su cultivo asegurado. No dudes en preguntar cuando caiga en tus manos o, incluso, consultar nuestro blog para encontrar la respuesta que necesitas.

El riego, clave para no ser un mataplantas

3. Cuidar el riego, tanto en defecto como en exceso

Cómo recuperar una planta con exceso de agua es una de las preguntas más frecuentes, tanto entre quienes se inician en el mundo de cuidar plantas como para quienes se enfrentan al cultivo de una variedad desconocida. Regar de más o de menos es, en el 90% de los casos, responsable de que nuestra planta se arruine.

Por esta razón, tendremos que desterrar dos de las frases favoritas de cualquier mataplantas que se precie: el «un poquito más» junto con el «llevo semanas sin regar». Porque sí: dependerá mucho de la planta, y quizás no le pase nada, si optamos en el primer caso por amantes de la humedad o, en el segundo, por plantas resistentes a la sequía. Pero tanto el exceso como el defecto suelen pasar factura.

Para evitarnos estos episodios, vale más hacer menos riegos y siempre en profundidad para que el agua penetre hasta las raíces. Y no: lo del plato con agua debajo no vale para todas. Es más: en algunos casos, es lo que estropea una planta. Así que, nuevamente, antes de llevarlo a cabo nada como investigar si le sienta bien o puede ser perjudicial.

4. Dedicar algo de tiempo, tan importante como saber cuidar plantas correctamente

Y sí. Aunque no sean un ser que nos mira, nos ladra o nos habla; las plantas también necesitan de nuestro tiempo. Una forma de controlar de forma regular si están en buen estado, si presentan algún problema o, incluso, si alguna plaga ha hecho acto de presencia.

Basta con un mínimo diario para revisar el estado de las hojas o flores, para comprobar si el sustrato está húmedo o seco; o, incluso, para revisar si las raíces sobresalen o no por los agujeros de drenaje. Estas mínimas atenciones regulares nos permitirán velar por el bienestar de nuestra planta.

Cómo cuidar plantas con éxito

5. No improvisar, clave para su bienestar

¿A qué nos referimos exactamente? Aunque nos levantemos una mañana con ganas de trasplantar nuestra planta, decidamos que hace un día estupendo para que esté fuera o creamos que una poda le vendría bien… ¡calma!

Antes de realizar cualquier tarea que pueda alterar su salud, vale más tomarse cierto tiempo para comprobar si es recomendable o no. Basta con revisar los cuidados de nuestra planta y contemplar el momento vegetativo en el que se encuentra para saber si es el idóneo o si, por el contrario, tenemos que esperar.

Y ahora que conoces estos trucos para cuidar plantas ¡cámbiate de bando! Descubrirás un mundo fascinante en el que no solo mantendrás con vida a la tuyas sino que, además, verás que no es tan difícil disfrutarlas.