Aunque se suele creer que es una planta exigente, los cuidados del rosal en flor (o, lo que es lo mismo, durante el verano) distan mucho de este prejuicio. Y decimos durante el verano porque es precisamente ahora cuando comienzan a regalarnos a esas llamadas «reinas del jardín»: una floración singular y espectacular que es mucho más duradera de lo que se cree, siempre y cuando la planta tenga todo lo que necesita (tanto para florecer como para mantener las flores).
Si bien en primavera ya habrás comenzado a ver las primeras rosas, es desde ahora hasta el otoño cuando los rosales (del tipo que sean) se llenan de flores. Sin duda es un buen motivo para que les prestemos la atención que se merecen, con cuidados sencillos que nos permitan alargar la floración hasta comienzos de octubre.
Es importante saber que, de estar pensando en plantar rosales a estas alturas del año en suelo, tendremos que descartar la idea (aunque podemos disfrutarlos en macetas). Como buena planta leñosa, el rosal necesita las oscilaciones de temperatura propias del otoño para poder arraigar por lo que lo ideal es que pospongamos su plantación definitiva hasta la llegada de la próxima estación.
CUATRO CUIDADOS DEL ROSAL EN VERANO
A pesar de ser el momento del año de máximo apogeo en cuanto a floración, curiosamente en los meses de verano será cuando menos cuidados nos demande el rosal. Sin embargo y a pesar de la sencillez de estas labores, es importante cumplirlas a rajatabla ya que de ellas depende que la planta (y sus flores) afronten los meses de más calor del año correctamente.
1. Podar las rosas marchitas
Aunque puede parecer algo secundario, el hecho de retirar las rosas una vez marchitas no solo ayudará a la planta a contar con más energía sino, sobre todo, será un apoyo fantástico para estimular la floración. Lejos de hacer una poda invasiva, bastará con cortar desde el tallo a unos tres centímetros de la flor.
De esta forma, estaremos eliminando una parte muerta de la planta (a la que el rosal sigue enviándole salvia a pesar de todo) y favoreciendo que se generen nuevas flores.
2. Aplicar riego abundante y en profundidad
Si bien los meses de calor son los de protagonismo del rosal, lo cierto es que es una de las plantas que más se resiente con las altas temperaturas. Por este motivo, es importante que cuente con un riego regular, abundante y en profundidad (o lo que es lo mismo, dejando que el agua empape sin prisa sus raíces hasta hidratarla por completo).
A pesar de esta necesidad de agua, es importante elegir correctamente el momento del riego concentrándolo en las primeras horas del día o en las últimas de la tarde (evitando siempre y de manera sistemática las centrales, de más calor).
3. Añadir abono específico para rosales
Aunque lo ideal para los rosales es suministrar este abono durante los meses de primavera, también podemos hacerlo (con menor intensidad) en los de verano. Aportar nutrientes a la planta facilitará que cuente con la energía que necesita para el desgaste de la floración.

Para ello, lo ideal es elegir un abono específico para estas plantas leñosas y suministrarlo con la misma pauta horaria del riego (así, evitaremos que el sol pueda quemar el rosal utilizando el químico del abono como ayudante).
4. Controlar las plagas
Dejamos para el final la que es, sin duda, la tarea más importante por las repercusiones que puede tener sobre la planta. Y es que el rosal durante el verano es un auténtico imán de algunas de las plagas más habituales del verano, aunque son el pulgón y la mosca blanca dos de sus mayores enemigos. En rosales que han sido abonados en primavera, el ataque de estos insectos nos dará cierto margen de reacción (la planta estará nutrida y fuerte para afrontar el ataque) aunque no conviene confiarse e, igualmente, tendremos que poner solución lo antes posible.

Para erradicar su presencia y así preservar la salud de nuestro rosal, elegiremos un producto específico para el insecto en cuestión que aplicaremos, preferentemente, en las horas de menos incidencia solar, pero sin demorarnos mucho, ya que la voracidad de estos visitantes del verano puede arruinar no solo nuestras flores sino incluso la propia planta.
Cuatro labores sencillas que nos demandarán poco tiempo y que, sin embargo, nos garantizarán disfrutar de la belleza del rosal durante los meses de sol. Si quieres saber un poco más sobre ellos, sus tipos y sus cuidados, nada como ver este vídeo de nuestro compañero Tomás de Verdecora Alcalá de Henares.
¡Merece la pena el pequeño esfuerzo para disfrutar de una de las flores más bonitas del jardín!
Encuentra todo lo que puedas necesitar para tu rosal aquí en nuestra tienda online.
