Es la planta ideal para quienes quieran ponerle un punto tropical a cualquier espacio. A pesar de que la catalogamos como una de las plantas de interior verdes en nuestras latitudes, resulta sorprendente saber que es la planta tropical más cultivada del mundo. Algo lógico si tenemos en cuenta que a los sencillos cuidados de la platanera en climas calientes se le une otro atractivo más: su fruto. Pero no solo por el plátano esta planta es objeto de culto. Son muchos los lugares del mundo que no conciben su gastronomía sin sus hojas. Unas que ayudan a hervir y cocinar manjares, gracias a su increíble flexibilidad y fortaleza. De ahí que en países tropicales sea una de las plantas más apreciadas y valoradas.
Está claro que los cuidados de la platanera en climas cálidos distan mucho de lo que nosotros conocemos. Para empezar, porque en nuestro país el cultivo de esta planta se realiza fundamentalmente dentro de casa. Un espacio que limita ese crecimiento salvaje que conocemos de esta planta en su hábitat natural, donde puede llegar a alcanzar los 15 metros de altura. ¡Que nadie se asuste! De decidir tenerla dentro en casa, disfrutaremos de una planta que no superará los dos metros. Una altura nada desdeñable que, además, está acompañada de dos de los principales atractivos de esta planta. Por un lado, su porte elegante y tropical. Por otro, sus exuberantes hojas intensamente verdes.
Veamos en detalle cuáles son los cuidados de la platanera, partiendo de una premisa. No es una planta apta para amantes de la jardinería olvidadizos. Nada como saber sus necesidades para entender por qué decimos esto.
- 7 CUIDADOS DE LA PLATANERA EN INTERIOR
- 1. Riego abundante y constante, uno de los cuidados de la platanera fundamentales
- 2. Humedad ambiental alta y constante
- 3. ¡Sol y más sol!
- 4. Temperaturas cálidas, otro de los cuidados de la platanera clave
- 5. Abonado una vez al año
- 6. Plagas a raya
- 7. Trasplante, siempre en primavera u otoño
7 CUIDADOS DE LA PLATANERA EN INTERIOR
Antes de detallar los cuidados de la platanera, no está de más entender de dónde viene. Originaria de Indonesia, su hábitat natural marca directamente las necesidades de esta planta. Y es que, en estado silvestres, la platanera es una planta propia de zonas pantanosas y humedales. Algo que la sitúa en todas las selvas tropicales del mundo sin excepción. También llamada musa, esta planta herbácea cuenta con cerca de 50 especies diferentes dentro de su familia botánica. Y, si bien cada una tiene sus pequeñas singularidades, todas tienen algo en común: unas espectaculares hojas que pueden llegar a medir incluso cinco metros en las especies de mayor tamaño y cultivo exterior.
Ahora que ya la hemos conocido más, es momento de desgranar los cuidados de la platanera de interior.
1. Riego abundante y constante, uno de los cuidados de la platanera fundamentales
Habiendo comentado de dónde viene, imposible no empezar con él. Pero ese no es el único motivo para que estemos más que pendientes del riego. Las enormes hojas de esta planta hacen que pierda mucha hidratación a través de ellas. Por ambas razones, estamos ante una planta de alta demanda de agua. Una que, además, no tolera nada bien la sequía por corta que esta sea. Por este motivo, de entre todos los cuidados de la platanera, este debe ser al que demos prioridad absoluta. La pauta de riego de cada planta podremos conocerla de una manera sencilla: tocando el sustrato. La platanera demanda que esté constantemente húmedo, tanto en los meses de frío como, sobre todo, en los de calor.
Pero no confundamos la humedad con encharcar. A pesar de ser una gran amante del agua, no tolera el encharcamiento. Es sumamente pernicioso para sus raíces. Una razón de peso para que, una vez terminemos de regar, retiremos el bajo plato de la maceta.
2. Humedad ambiental alta y constante
Íntimamente ligado al anterior y a los orígenes de la planta. Lo ideal es que pulvericemos agua sobre sus hojas para ayudar a que se hidraten. Una práctica que tendremos que llevar a cabo tanto en invierno como en verano. En la estación de frío por la calefacción, y en la de verano por las temperaturas propias de la época. Es más: lo ideal es contar con un humidificador que aporte, de manera constante y regular, humedad al ambiente.
3. ¡Sol y más sol!
A diferencia de otras plantas, con la platanera no tendremos que tener la precaución de que reciba sol directo. Es más ¡lo necesita! Si tenemos que cultivarla en una ligera semisombra, también es posible.
4. Temperaturas cálidas, otro de los cuidados de la platanera clave
Otro cuidado lógico por sus raíces tropicales. La platanera necesita unas temperaturas que superen siempre los 21 grados. Es más: su temperatura óptima está entre los 22 y los 26 grados. Y, por supuesto, el frío es uno de sus grandes enemigos. Nunca podremos tenerla a menos de 15 grados.
5. Abonado una vez al año
Para que pueda tener un suelo nutrido que le permita crecer, lo ideal es abonar la platanera dos veces al año y de dos maneras diferentes. Por un lado, utilizando un abono orgánico como el humus de lombriz. Uno que nutrirá la tierra, permitiéndole a la planta contar con los recursos que necesita. Por otro y siempre antes del verano, con uno mineral. De esta manera, la planta aprovechará el final de la primavera para fortalecerse.

6. Plagas a raya
Fortalecerse es, precisamente, uno de los remedios perfectos para evitar que cualquier plaga pueda atacar a una planta. Algo fundamental en el caso de la platanera, ya que es oscuro objeto de deseo para las principales plagas de verano. Pulgón, cochinilla y araña roja suelen ver en esta planta un bocado delicioso. De ahí que sea fundamental observarla cuando comienza a hacer calor, y frenar cualquier ataque desde el primer momento.
7. Trasplante, siempre en primavera u otoño
Uno de los cuidados de la platanera que tendremos que contemplar, ya que hablamos de una planta de buen crecimiento. Si vemos que la maceta se le va quedando pequeña, es momento de cambiarla a un contenedor más grande. Para ello, es imprescindible que lo hagamos o bien en primavera o en otoño. Además, aprovecharemos esta tarea para proporcionarle a la planta un sustrato nuevo. Y no cualquiera: lo ideal es que sea una mezcla a partes iguales de mantillo, tierra de jardín y tierra de brezo.
Y ahora que has descubierto los cuidados de la platanera, confiesa… ¿no te has enamorado de ella? ¡Nosotros lo estamos!

