Cuidados del lilo o lila

Cuidados del lilo, un árbol de preciosa flor

Sus flores son uno de los regalos propios de la primavera. Y, aunque quizás no te hayas dado cuenta de su presencia, es más que habitual encontrar estos arbustos en toda nuestra geografía. Algo normal si tenemos en cuenta que los cuidados del lilo o lila son tan, tan sencillos que bien podemos decir que es una planta que se cuida sola. Es más: aunque no está catalogada como rústica, es cierto que su nivel de resistencia es tal que podemos contemplarla dentro de esa categoría. Poco trabajo si tenemos en cuenta que su floración y perfume son un regalo para los sentidos.

Antes de entrar en detalle sobre los cuidados del lilo, es importante saber algo. Hablamos de un arbusto que puede convertirse en árbol, y que es de carácter caduco. Un aspecto importante a considerar para diseñar nuestro jardín o terraza. Pero no es el único: el lilo florece únicamente durante la primavera, aunque es cierto que sus hojas perduran hasta el otoño. Por esta razón, no está de más asociar su plantación con bulbos de otoño y bulbos de primavera. Una manera genial de crear un foco de flores incluso cuando nuestras lilas se hayan marchitado.

Pues bien: aunque hablamos de una familia con casi 30 especies, los cuidados del lilo son comunes a todas sus variedades. Unos sencillos y asumibles que, no por eso, hemos de dejar de cumplir.

RIEGO Y FRÍO, DOS DE LOS CUIDADOS DEL LILO MÁS IMPORTANTES

Más allá de conocer los cuidados del lilo, hay que conocer su funcionalidad en jardinería. Estamos ante un tipo de arbusto que, bien cultivado, puede alcanzar los siete metros de altura. Algo a considerar seriamente en el momento del plantado, ya que es importante prever que no pueda suponer un problema cuando crezca. Por esta razón y por su porte, el lilo está considerado parte de la selección de arbustos ornamentales. Por ese motivo, se suele plantar para crear cierres pero, también, se cultiva en macizos aislados. Esto no significa que no podamos cultivarlo en maceta: simplemente, su crecimiento no será tan espectacular.

Plantado en suelo o en maceta, los cuidados del lilo son los mismos. Y todos ellos buscan un único objetivo: que nos regale su increíble floración en forma de racimos. ¡Veámoslos en detalle!

1. Elegir bien el lugar de plantado, clave para el lilo

Por su rusticidad, el lilo es un arbusto que admite prácticamente cualquier tipo de suelo. Puede crecer en uno arenoso e, incluso, arcilloso. Pero no nos equivoquemos: lo ideal es que el terreno en el que plantemos sea neutro o calcáreo. Más allá de la composición del suelo, hay algo que sí es imprescindible: el drenaje. El lilo no tolera el encharcamiento y, añadido, es una planta con una alta demanda de agua. Por eso conviene ayudarle a evacuar el agua sobrante de riego.

Humus de lombriz Verdecora
Aunque no forme parte de la lista de cuidados del lilo, es fundamental enriquecer el suelo antes de plantarlo. Descubre aquí sus características

 

Además de tener en cuenta estos aspectos, un detalle más a añadir en la plantación de este arbusto. Aunque no es uno de los cuidados del lilo rigurosamente, es prioridad plantarlo a finales del invierno. Un momento perfecto para procurar que enraíce correctamente. Además, es importante enriquecer el suelo con materia orgánica antes del momento de la plantación.

2. La luz, un aspecto a considerar para la floración

Si nos ceñimos a los cuidados del lilo, lo ideal sería colocarlo en un lugar con mucha luz. Es gracias a ella como consigue florecer en condiciones, por lo que merece la pena buscarle una ubicación con mucha luminosidad. Curiosamente y a pesar de esta necesidad, el lilo también puede crecer en un entorno de sombra. ¿Cuál es el inconveniente de una ubicación así? Que no podrá florecer ni tendrá un crecimiento tan espectacular.

3. El frío, tan necesario como el calor

Sus necesidades de sol no son lo único que permite hacer florecer esta planta. En contraposición con esta demanda de calor, el lilo necesita estar expuesto a frío. Y no tengamos miedo: puede aguantar incluso 15 grados bajo cero.

Lilo en flor
Dado que los cuidados del lilo son tan sencillos, es muy habitual su presencia en jardines. Compra online esta planta y disfruta de su belleza

4. El riego, uno de los cuidados del lilo más importantes

Y llegamos a uno de los cuidados del lilo que hay que cumplir a rajatabla. Y es que sus necesidades de riego son altas por lo que, a pensar de la sencillez de su cultivo, no es una planta apta para olvidadizos. Sobre todo en época de floración y calor, es vital mantener sus raíces correctamente hidratadas. Esto también es importante en los ejemplares jóvenes y recién plantados. Será gracias al agua como podrán crecer correctamente.

Fundamental: evitar que el suelo se seque entre riego y riego.

5. La poda, ligera y solo en invierno

La poda no es uno de los cuidados del lilo que tenga que preocuparnos. En caso de querer dar forma al arbusto, tendremos que hacerlo en los meses de invierno. E, insistimos, solo en invierno. Es fundamental podar durante el reposo vegetativo de la planta, ya que hacerlo fuera de él puede estropear la planta.

En los meses de primavera y verano, bastará con podar los racimos de flores marchitos. Pero cuidado: sin alterar la rama. Tan solo desprendiendo el racimo.

6. Abonado en primavera, uno de los cuidados del lilo fundamentales para la floración

La aplicación de un abono mineral en la época de floración ayudará a que esta sea más profusa. Pero ojo: solo utilizaremos abonos en este momento del año. Hacerlo fuera de la floración puede provocar que, el año siguiente, la planta no dé sus características flores.

Abono, uno de los cuidados del lilo fundamentales
Uno de los pocos cuidados del lilo es la aplicación de una dosis de abono en primavera. Conoce aquí las características de este

 

En otoño, no está de más aplicarle un abono orgánico a nuestro lilo. Una buena dosis de compost será suficiente para nutrirlo y prepararlo para la llegada del invierno.

7. Cuidado con las plagas

Y llegamos al último de los cuidados del lilo. Pero no por haberlo dejado para el final es menos importante. En realidad, hay que tener muy claro que es una planta a la que pueden atacar diversas enfermedades e insectos. Unos que hay que detectar de manera precoz y frenar para evitar su expansión.

Por ser una planta amante del agua, el oidio y la virosis son dos de las enfermedades habituales en el lilo. Y no solo eso: su presencia es sinónimo o bien de un exceso de riego o bien de una falta de drenaje. Con la llegada del calor, también hay que estar pendientes de eliminar las plagas del jardín. Y es que el lilo suele ser un auténtico imán para la cochinilla pero, también, para las orugas de determinadas mariposas.

Y ahora que conoces los cuidados del lilo, ¿qué más necesitas para disfrutarlo?