Cuidados de la stephanotis

Cuidados del jazmín de Madagascar

Es una de las enredaderas más hermosas que existen, y una gran compañera de cualquier interior. Además de su belleza, los cuidados de la stephanotis son tan asumibles que resulta imposible no querer disfrutar de ella. No solo hablamos de una planta sumamente hermosa, gracias a sus flores de color blanco y ligeramente perfumadas. Añadido y con los cuidados adecuados, puede transformarse en un auténtico espectáculo. Cultivado en interior, la stephanotis puede alcanzar los cinco metros de altura. Una manera maravillosa de decorar con naturaleza cualquier estancia.

Antes de ver en detalle los cuidados de la stephanotis, es interesante conocer un poco más a fondo la planta. Como indica uno de sus sobrenombres, jazmín de Madagascar, procede de esta aislada isla africana. Unos orígenes que marcan la identidad de esta planta tropical. Aunque para nosotros su cultivo se hace en interior, en la isla de la que es oriunda crece de manera natural en exterior. Y no solo eso: en estado salvaje, la stephanotis puede llegar a los 20 metros de altura. Unas dimensiones que se sustentan en su carácter de enredadera y gracias a sus tallos leñosos.

Así que, volviendo a nuestras latitudes, veamos los cuidados de la stephanotis. Una planta de hoja perenne perfecta tanto para quienes tienen mano con la jardinería como para quienes todavía no son muy diestros.

7 CUIDADOS DE LA STEPHANOTIS

Disfrutar de esta planta entre nuestras plantas de interior es sumamente sencillo. Y, sin duda, la única manera de poder disfrutar de su mayor regalo: sus flores. Su floración se da en forma de ramillete y, lejos de ser anecdótica, es sumamente profusa. De seguir al pie de la letra los cuidados de la stephanotis, podremos disfrutar de sus flores perfumadas desde abril hasta finales de septiembre. Y sí: de manera continua.

Así que veamos qué demanda la stephanotis floribunda, nombre botánico de este singular jazmín, para florecer sin parar y alegrarnos la vida.

1. Cuanta más luz ¡mejor!

Por sus orígenes, la stephanotis es una gran amante de la luz. Una razón de peso para buscarle un emplazamiento sumamente luminoso. No confundamos esto con sol directo, ya que de recibirlo así podría dañar las hojas e, incluso, impedir la floración.

De recibir sol directo, solo podrá ser un máximo de dos horas diarias y siempre en un horario de mínima intensidad solar.

Jazmín de Madagascar
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2. Temperaturas cálidas y estables

Como buena planta de origen tropical, la stephanotis floribunda no tolera demasiado bien el frío. Su temperatura ideal son los 18 grados, si bien puede llegar a estar en ambientes más cálidos que no sobrepasen los 30. Sobre todo en los meses de reposo invernal, es importante que la planta esté en un ambiente fresco. Y tampoco confundamos este término: fresco es nunca por encima de 20.

Mirando hacia la parte baja del termómetro, por debajo de 10 grados estaremos comprometiendo su vida. Es cierto que el jazmín de Madagascar puede llegar a aclimatarse a vivir en zonas de exterior. Pero no perdamos de vista el “pero” que esto tiene: hablamos de una planta que no puede cultivarse bajo ningún concepto en climas con heladas.

3. El suelo de plantación, clave en los cuidados de la stephanotis

Llegamos a un punto fundamental en el cultivo de esta planta. Para poder acompañar a su crecimiento, la stephanotis demanda una tierra rica en nutrientes por lo que es recomendable el uso de humus de lombriz. Pero no solo eso: la mezcla tiene que contar, también, con un buen porcentaje de arena. Un detalle sumamente importante, ya que a pesar de su demanda de agua esta especie no tolera los encharcamientos.

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Pero no es lo único que tendremos que vigilar a la hora de plantar. Añadido, el jazmín de Madagascar demanda un buen drenaje. Un detalle en el que radica buena parte de la salud de la planta.

4. Una buena ubicación, fundamental para su bienestar

Y llegamos a un punto de los cuidados de la stephanotis que hemos de contemplar de dos maneras.

Por un lado, en cuanto a espacio. Si mimamos nuestra planta, su crecimiento será progresivo. Por lo que es fundamental prever ese espacio que, en altura, demandará esta especie vegetal. No significa que tengamos que disponer de techos a gran altura, ya que como enredadera que es podemos guiarla incluso por una pared. Pero sí: es importante contemplar su crecimiento a medio plazo para que pueda evolucionar sin cortapisas.

Pero, además de esto, hay otra consideración importante en cuanto a su ubicación. Este jazmín africano no puede estar situado en una zona de corrientes, ni de aire caliente ni frío. Tampoco le gusta demasiado el humo ni el gas. Es recomendable tenerlo en un espacio que esté siempre ventilado.

5. Una humedad abundante, en el sustrato y en el ambiente

Como apuntábamos, uno de los cuidados de la stephanotis más exigentes es precisamente su riego. Si bien durante los meses de reposo vegetativo el riego es esporádico, no sucede lo mismo desde finales del invierno. Un momento en el que la planta se reactiva para crecer y, si se dan las condiciones oportunas, florecer. Y para lograrlo, mantener una pauta de riego constante es importante.

Riego, uno de los cuidados del jazmín de Madagascar más importantes

 

El jazmín de Madagascar demanda un riego en profundidad. Solo así podremos empapar en condiciones todo el sustrato y rehidratar sus raíces. Ojo: nada de dejar el agua sobrante de riego en el plato bajo la maceta. Lejos de beneficiarle, puede provocar que sus raíces se pudran.

Pero casi más importante incluso que la humedad del sustrato es la humedad ambiental. Esta especie necesita este tipo de humedad, ya que solo gracias a ella sus hojas se mantienen sanas. Por eso y especialmente en los meses de calefacción, tendremos que proveérsela. Podemos hacerlo con un brumizador que humedezca el ambiente. Pero, también, utilizando una de las técnicas de jardinería más comunes: colocando un plato con agua bajo la maceta y, sobre ella, unas piedras que la separen del agua.

Además, en los meses de calor, es recomendable pulverizar agua tibia sobre sus hojas. Importante no mojar las flores, ya que podrían estropearse.

6. Trasplante una vez al año, otro de los cuidados de la stephanotis para no olvidar

Para favorecer su crecimiento, hemos de marcar una cita con nuestra planta en el calendario con el comienzo de la primavera. Un momento en el que tendremos que atender a uno de los cuidados de la stephanotis más importantes: su trasplante.

Esta tarea, siempre a una maceta ligeramente más grande, no solo permitirá a la planta crecer. También será una oportunidad de oro para renovar su sustrato y, por tanto, los nutrientes.

7. Abono, una dosis al mes desde primavera

Con la llegada de la primavera, es momento de comenzar a aplicar un fertilizante líquido. Lo ideal es mantener una pauta de una dosis mensual hasta mediados del otoño.

Y, ahora que conoces los cuidados de la stephanotis, ¿te animas a tenerlo entre tus plantas? ¡Estamos seguros de que no te arrepentirás!