
Son las aliadas perfectas para amantes de la decoración pero, también, para perpetuar recuerdos. Y es que ¿quién no sueña con tener flores perfectas desde el primer día y durante mucho tiempo? Un buen motivo para que siempre busquemos saber cómo conservar tu ramo de flores. Sin embargo, ojo: a pesar de tener una vida más larga que las demás, no podemos perder de vista los cuidados de las flores preservadas. Unos que harán de ellas un complemento perenne de nuestra casa.
Lejos de lo que pueda parecer, los cuidados de las flores preservadas no entrañan gran dificultad. Un atractivo extra para unas flores que cuentan con el sobrenombre de eternas aunque, realmente, no lo sean. Es cierto que, si cumplimos con sus cuidados de forma rigurosa, podremos disfrutar de ellas durante años. Pero también hay que tener claro que, más allá de cierto tiempo, comenzarán a perder textura y color.
Pero nada de desilusionarse por eso. La gran virtud de las flores preservadas es que mantienen intacta su belleza durante entre tres y cinco años, según la variedad. Un tiempo más que interesante que, calculadora en mano, refuerza un detalle: a pesar de ser más costosas que la flor fresca de floristería, a la larga resultan más rentables. Una razón de peso para que nos planteemos disfrutar de su impertérrita belleza.
- ¿QUÉ SON EXACTAMENTE LAS FLORES PRESERVADAS?
- 5 CUIDADOS DE LAS FLORES PRESERVADAS PARA ALARGAR SU VIDA
- 1. Evitar la luz del sol, uno de los cuidados de las flores preservadas claves para su mantenimiento
- 2. No tener en un ambiente húmedo, otro aspecto importante
- 3. Eliminar el polvo con cuidado, importante para mantenerlas
- 4. No aplastar los pétalos ni flores
- 5. No poner nunca en agua
¿QUÉ SON EXACTAMENTE LAS FLORES PRESERVADAS?
Tan importante como conocer los cuidados de las flores preservadas es saber qué son exactamente. Y es importante comenzar por algo que, aunque pueda parecer obvio, suele generar dudas. Por increíble que parezca, las flores preservadas son flores naturales. Algo que resulta sorprendente debido a su larga vida pero, también, por su colorido. Esa es, precisamente, otra de las virtudes de la flor preservada: que permite ser teñida.

Otra duda que suele surgir de forma recurrente, es confundirlas con flores secas. Y, aunque las apariencias puedan despistarnos, no tienen nada que ver las unas con las otras. Si nos dejamos llevar únicamente por la apariencia, hay dos características que las diferencian. La primera es que la flor preservada mantiene su olor original, cosa que no sucede con la flor seca. La segunda es que la flor seca pierde la riqueza de su textura original en el proceso de secado.
Y, precisamente, en ese punto es en el que se diferencia la flor preservada de la flor seca. La flor seca lo está porque se le priva del agua que forma parte de tallos, hojas y flores. En el caso de la flor preservada, el proceso es diferente. Es cierto que en primer lugar han sido deshidratadas pero, a falta de agua, sus capilares vegetales se han rellenado con glicerina: un elemento que facilita la conservación en perfecto estado de estas plantas. Solo así es posible que las flores y hojas no pierdan ni aroma ni color ni forma.
Por si te queda alguna duda, nada como ver la explicación de nuestra compañera Yolanda. Una forma rápida de comprender, en apenas unos minutos, cómo es exactamente el proceso que viven estas flores y sus características.
5 CUIDADOS DE LAS FLORES PRESERVADAS PARA ALARGAR SU VIDA
Ahora que tenemos claro lo que son, es momento de conocer los cuidados de las flores preservadas. Porque, a pesar de su extraordinaria duración, hay ciertos tips que debemos conocer para que duren el tiempo que esperamos. Y ya no solo eso. Saber cómo cuidar de ellas nos permitirá que ese tiempo sea en perfecto estado.
Y lejos de lo que podamos creer, no son nada complicados. Basta con conocer cuáles pueden ser los enemigos de su duración.
1. Evitar la luz del sol, uno de los cuidados de las flores preservadas claves para su mantenimiento
Un aspecto fundamental para poder alargar la vida de nuestras flores preservadas. A diferencia de las plantas de exterior o las plantas de interior, a las flores liofilizadas no les sienta nada bien estar expuestas al sol. Recordemos que su tejido vegetal se ha rellenado con glicerina, por lo que el sol no solo no es necesario sino que, además, puede ser perjudicial.
Y es sencillo comprender la trascendencia del sol sobre las flores preservadas. Sus rayos pueden acelerar el proceso de secado del líquido con base de glicerina que las conserva.
2. No tener en un ambiente húmedo, otro aspecto importante
El otro gran enemigo de nuestras flores preservadas. La humedad puede hacer que se pudran, por lo que es importante buscarles un lugar lo más seco posible.

Tampoco es recomendable colocarlas en un lugar con corrientes de aire, ni cerca de fuentes de calor como pueden ser los radiadores o los focos de luz.
3. Eliminar el polvo con cuidado, importante para mantenerlas
Un detalle que puede verse desde un punto de vista estético pero que es, realmente, clave en su conservación. Aunque este tipo de flores no necesitan hacer la fotosíntesis, el polvo sí puede dañar la estructura de pétalos y hojas.
Y aquí viene la duda: ¿cómo limpiarla? Sencillo: usando siempre un plumero o, en su defecto, un paño suave.
4. No aplastar los pétalos ni flores
Otro de los cuidados de las flores preservadas que debemos tener en cuenta. Al no contar con savia, este tipo de flores no tienen la elasticidad propia de las flores naturales. Por eso, aplastar pétalos o flores puede provocar su rotura.
5. No poner nunca en agua
Aunque creas que es una buena idea meter tus flores preservadas en un jarrón con agua o consideres que necesitan hidratación ¡no se te ocurra! Como sucede con la humedad, el agua puede hacer que se pudran.
Sencillos y sumamente fáciles de llevar a cabo, los cuidados de las flores preservadas te permitirán alargar todavía más la vida de las tuyas.
¡Y bien merece la pena hacerlas todavía un poquito más eternas!