
Ahora que la época estival está a punto de acabarse, es momento de prestar atención a los cuidados de los árboles frutales al final del verano. Unos árboles que o bien han dado ya sus frutos a lo largo del verano, o bien están a punto de concluir su ciclo para regalarnos su auténtico sabor. Precisamente porque ese es su regalo más auténtico y uno de los principales motivos por los que los habremos plantado en el jardín, es necesario saber qué cuidados precisan en este cambio de estación.
Es importante entender que, desde finales del verano hasta el comienzo de la primavera, los árboles frutales viven su época de reposo, en la que su crecimiento vegetativo se detiene, aguardando a los meses de buen tiempo para poder convertir su floración en frutos.
Por ese motivo, hay que tener presente que los cuidados de los frutales tendremos que llevarlos a cabo en ese periodo previo a que adormezcan su crecimiento con la llegada del frío. Y, lo que es más importante, que serán estas labores de ahora las que marquen de manera inevitable su crecimiento el próximo año.
- ¿CUÁLES SON LOS CUIDADOS DE LOS ÁRBOLES FRUTALES AL FINAL DEL VERANO?
- 1. Control de plagas, un aspecto fundamental
- 2. Trasplantar y plantar, dos labores de los frutales al final del verano
- 3. Protegerlo del frío, clave para su supervivencia
- 4. Abonar, la última tarea que debemos anotar
- 5. La poda, solo en el caso de algunas especies
¿CUÁLES SON LOS CUIDADOS DE LOS ÁRBOLES FRUTALES AL FINAL DEL VERANO?
1. Control de plagas, un aspecto fundamental
Aunque es el verano el momento álgido de las plagas, ni siquiera cuando termina tendremos que menospreciar su importancia. Precisamente es la proximidad del otoño y la llegada del frío uno de los momentos más comprometidos para este tipo de árboles, ya que se encuentran más débiles y además inician uno de los procesos naturales que pueden comprometer su salud: la caída de las hojas.

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Es en cada uno de esos puntos donde crecían antes las hojas donde los hongos, grandes enemigos de este tipo de árboles, pueden encontrar el lugar ideal para asentarse. Para evitar que esto suceda, lo ideal es que en los meses previos al frío ayudemos a aumentar los mecanismos de defensa naturales del frutal, aportándole compuestos específicos (habitualmente ricos en cobre). De esta forma, estaremos permitiendo a nuestro frutal aumentar su blindaje en contra de los enemigos externos.
Además, si durante el periodo de caída de la hoja detectamos que estas están infectadas de hongos o bien cuentan con presencia de alguna otra plaga residual del verano, no ideal es que las eliminemos cuanto antes y evitemos su contacto con otras plantas, árboles o arbustos que pueda haber cerca para evitar la propagación.
2. Trasplantar y plantar, dos labores de los frutales al final del verano
Dado que esta época de transición entre el verano y el otoño cuenta todavía con una buena temperatura, es ahora cuando, dentro de los cuidados de los árboles frutales, tendremos que plantearnos cualquier trasplante de un frutal a su lugar definitivo. Si, hasta ahora, hemos cultivado nuestro árbol en una maceta podemos aprovechar este tiempo de impasse para plantarlo con vistas a que arraigue a tiempo antes de que llegue el frío.
3. Protegerlo del frío, clave para su supervivencia
Tanto para estos árboles frutales recién plantados como para los más jóvenes, es importante que preveamos un acolchado que proteja las raíces del frío cuando llegue el invierno.
4. Abonar, la última tarea que debemos anotar
De la misma manera que cuidaremos las raíces, tampoco está de más que aprovechemos este tiempo para preparar los árboles frutales para las bajas temperaturas, haciendo que estén fuertes. Esto lo conseguiremos aplicándoles un abono de lenta liberación para que el árbol se nutra progresivamente y cuando lo vaya necesitando.

Para este aspecto, y dado que estamos hablando de frutos que después consumiremos, es importante elegir un abono orgánico como el mantillo, el humus de lombriz o el guano. Para aplicarlo, lo ideal es cavar ligeramente la base del árbol y aplicar el abono (de esta forma, estaremos evitando que las lluvias arrastren los nutrientes y no cumplan su función).
5. La poda, solo en el caso de algunas especies
Por último, un consejo: a pesar de que son muchos los que creen que la poda es una tarea de esta época, lo cierto es que lo es solo para unos pocos (muy pocos) árboles frutales, como por ejemplo el níspero. Así, lo ideal es dejar quietas nuestras herramientas de poda antes de cometer un error y consultar a nuestros compañeros de Plantas cuál es el momento ideal según el tipo de árbol frutal.
Así, nos aseguraremos de ayudar al crecimiento de nuestro árbol en lugar de perjudicarlo.
Porque, curiosamente, entre los cuidados de los árboles frutales hay uno que no se suele mencionar: esperar, simplemente, a la próxima primavera.
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