Cuidados del agapanthus o lirio africano

Cuidados del agapanthus africanus

Es una de las floraciones más espectaculares del verano y un auténtico regalo para los jardineros pacientes. Y decimos esto porque, aún cumpliendo a rajatabla los cuidados del agapanthus, es una planta que se hace esperar. Desde el momento de plantación hasta que podemos disfrutar de sus macizos de flores pasan, al menos, dos años. Una espera que se ve recompensada cuando esta planta de origen africano despliega sus enormes macizos de flor. Y no solo por el espectáculo de su colorido sino, también, por su tamaño. Los tallos de flor pueden llegar a medir un metro y medio. Una altura que no deja a nadie indiferente, y menos cuando asistimos a su despliegue de color.

Los cuidados del agapanthus africanus no son complicados. Empecemos diciendo algo importante: es una planta de raíces tuberosas. ¿Por qué mencionamos esto? Sencillo: este detalle hace que se comporte como una planta de bulbos a pesar de no serlo. Es más: si nos proponemos esperar el tiempo que tarda en florecer, tendremos que plantar un bulbo al uso. Y, si bien esto puede parecer secundario, es importante mencionarlo por una razón: los cuidados del agapanthus son tan asumibles como los de cualquier otra planta bulbosa. Y no solo eso. A pesar de ser originaria de un clima bien distinto al nuestro, hablamos de una planta increíblemente resistente. Una razón de peso para que sea protagonista de muchos jardines y terrazas pero, también, de un buen número de jardines públicos.

Mencionado esto, veamos en detalle los cuidados del agapanthus. Unos que compensan ¡de sobra! con la increíble belleza de su floración.

5 CUIDADOS DEL AGAPANTHUS PARA DISFRUTAR DE SU FLORACIÓN

Antes de ver en detalle los cuidados del agapanthus africanus, sepamos algo. Es una planta tóxica en su totalidad. Algo que no tiene por qué suponer un problema a priori, pero que es importante conocer. La ingesta de sus hojas puede provocar vómitos y diarrea. Y, si decidimos cortar sus flores para hacer un ramo, nada como hacerlo con guantes y nos ahorraremos la consiguiente irritación. Unas precauciones importantes sobre todo si tenemos mascotas, a las que conviene mantener alejadas de esta planta para evitarnos el pequeño disgusto. ¿Cómo? Plantándolo en zonas poco accesibles o, en su defecto, colocando algún tipo de balizaje que impida al animal acercarse a ella.

 

Cuidados del agapanthus
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Pero más allá de este detalle, sepamos los cuidados del agapanthus. Unos que nos permitirán disfrutar de este lirio africano, otro de sus nombres, con la llegada de los meses de calor. Una planta de follaje perenne cuyo valor ornamental gana enteros cuando se llena de ramilletes redondos de flor.

1. La ubicación, tanto a pleno sol como en semi sombra

El agapanthus es un auténtico amante del sol. Y, sin embargo, puede plantarse también en semisombra. En cualquiera de estas dos ubicaciones, florecerá sin ningún tipo de problema. Una bondad que nos permite jugar con esas zonas de menos sol del jardín, la terraza o el balcón.

Más allá de este aspecto, es interesante tratar de que no esté colocado en una zona muy ventosa. Y no porque el viento pueda afectar a su salud. Más bien porque, en época de floración, puede ser enemigo de la estabilidad de sus tallos de flor.

2. El suelo, un aspecto crucial en los cuidados del agapanthus

Y si bien es una planta versátil en lo que respecta al lugar de plantado, no lo es tanto cuando hablamos del suelo que demanda. Uno de los cuidados del agapanthus que debemos respetar fielmente es cómo debe ser la composición del sustrato en el que plantemos.

Dado que es una planta de origen africano y con unas raíces específicas, no tolera los encharcamientos. Algo que, por un lado, nos obliga a preparar un buen drenaje. Y, por otro, a hacer una mezcla de 60% de un sustrato fértil y 40% de arena. Un porcentaje especialmente importante si decidimos cultivarlo en macetas.

3. El riego, importante en los meses de floración

Sus necesidades de agua están centradas, sobre todo, en los meses previos a la floración y durante ella. Por tanto y desde abril, tendremos que aplicar un riego constante y abundante. Una pauta que hace que el agapanthus se cultive en muchas ocasiones cerca de estanques. Si, además, vivimos en un clima muy cálido en los meses de verano hemos de ser rigurosos con el riego. La planta necesitará esa humedad para poder mantener sus hojas y sus flores. Pero cuidado: un exceso de agua se manifestará rápidamente con hojas amarillas.

Durante los meses de invierno, es importante no regar la planta. Hacerlo no tiene sentido, ya que se encuentra en reposo invernal. Y no solo eso: regar puede provocar que sus raíces se hielen.

4. La protección de las heladas, una tarea clave para la vida de la planta

Y llegamos a uno de los cuidados del agapanthus más importantes a tener en cuenta. Y es que el exceso de frío es uno de sus grandes enemigos. Algo lógico dado que hablamos de una planta de origen africano. Por este motivo y si vivimos en un clima de heladas intensas, tenemos dos opciones. O bien desenterrar la planta durante los meses de invierno, y guardarla en un ambiente de entre cinco y seis grados. O bien cubrir con una manta de protección de jardín la parte de hojas y hacer un acolchado en sus raíces.

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El agapanthus no es amigo de las heladas intensas pero, aún así, resiste lo suyo. Tanto que tiene que estar expuesta a cinco grados bajo cero para comenzar a perder las hojas. Algo que no es trágico, ya que la planta puede resurgir en primavera, pero que podemos evitar prestándole un poco de protección.

5. El caracol y la babosa, sus mayores enemigos

Curiosamente, hablamos de una planta sumamente resistente a todas las plagas. A todas menos a una, ya que es oscuro objeto de deseo de los caracoles. A pesar de su toxicidad, estas babosas no tienen problema en devorar sus hojas haciéndole perder belleza a la planta e, incluso, amenazando la integridad de la planta.

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Evitar la presencia de este tipo de visitantes es fundamental para no ver comprometida a nuestra planta. Si ya hemos detectado su presencia en la planta, nos veremos obligados a usar un producto antilimacos. Pero, dado que prevenir siempre es mejor que curar, lo ideal es tratar el sustrato circundante con tierra de diatomeas. Un producto que no solo ejerce de barrera natural para estos animales sino que, añadido, fertiliza el suelo y mejora la retención del agua de riego.

No cabe duda: los cuidados del agapanthus compensan de sobra con su increíble belleza. Y es que su flor, aunque se haga esperar, es un auténtico regalo.