Es, sin duda, una de las tareas relacionadas con estas plantas que más dudas despierta. Cómo trasplantar orquídeas es una labor que no reviste gran dificultad, pero que tiene sus peculiaridades. Porque tan importante como saber cómo llevarlo a cabo con éxito es conocer otros detalles de suma importancia para que el cambio de maceta no perjudique a nuestra planta.
Por más que trasplantar pueda parecernos una labor sin importancia, nada más lejos de la realidad y menos en el caso de las orquídeas. Como sucede con otras plantas de interior, los trasplantes no deben hacerse a la ligera. No solo es importante saber cómo trasplantar una planta correctamente sino, además, entender que el hecho de cambiarla de sustrato y de maceta puede ser perjudicial para ella. No solo es importante elegir el momento adecuado. También es fundamental seguir una serie de pautas para que nuestra planta sufra lo menos posible.
Así que veamos qué necesitamos saber para trasplantar orquídeas. Una tarea que nos permitirá mejorar el crecimiento de nuestra planta, sanearla o, incluso, solucionar alguna de las enfermedades de las orquídeas que se nos puedan presentar.
- EL PRIMER PASO: CUÁNDO TRASPLANTAR ORQUÍDEAS
- Además del momento del año ¿qué más tener en cuenta?
- 1. Las raíces sobresalen de la maceta
- 2. Las raíces no tienen espacio para crecer en la maceta
- 3. Detectamos raíces marrones o en mal estado
- 4. El sustrato se ha compactado y no drena correctamente
- PASOS PARA TRASPLANTAR ORQUÍDEAS
- 1. Sanear las raíces, eliminando las enfermas y las secas
- 2. Preparar la maceta con un buen drenaje y sustrato adecuado
- 3. Colocar nuestra planta en su nueva ubicación
- 4. Postergar el riego una semana
EL PRIMER PASO: CUÁNDO TRASPLANTAR ORQUÍDEAS
Un detalle fundamental. Tan importante como saber qué pasos hemos de seguir para trasplantar orquídeas es saber cuándo es el momento ideal para llevar a cabo esta tarea. Un aspecto que debemos considerar desde dos puntos de vista.

El primero y más lógico: cuál es el mejor momento del año para trasplantar orquídeas. Algo que pasa por conocer el ciclo vegetativo de estas plantas. Su época de crecimiento por excelencia es la primavera, cuando las temperaturas comienzan a establecerse de manera sostenida entre los 15 grados diurnos y los 10 nocturnos. Para que nuestro trasplante tenga éxito y no repercuta en el crecimiento de la planta, tendremos que mudarla en las últimas semanas del invierno. No hacerlo podría repercutir directamente en su floración.
Y sobre esto, rompamos un mito: trasplantar una orquídea en flor no es una buena idea. Es altamente probable que las pierda todas.
Además del momento del año ¿qué más tener en cuenta?
Ya hemos visto que el momento es importante, pero no es lo único a considerar. Como decíamos, trasplantar orquídeas responde a razones muy concretas que, son en realidad, las que justifican este cambio de maceta y de sustrato.
En líneas generales, el trasplante de orquídeas debe hacerse una vez cada dos años. Pero, más allá de este dato, hay motivos muy concretos para llevar a cabo esta tarea. Las fundamentales son:
1. Las raíces sobresalen de la maceta
Uno de los signos de crecimiento de una orquídea son sus raíces. Si detectamos que las raíces aéreas sobresalen mucho o que, incluso, salen por los agujeros de drenaje es momento de trasplantar.
2. Las raíces no tienen espacio para crecer en la maceta
En ocasiones, no sobresalen de forma visible pero, si observamos el interior de la maceta, vemos que carecen de espacio para crecer. Esto no solo puede ahogarlas sino que, además, retrasa sustancialmente el crecimiento.
3. Detectamos raíces marrones o en mal estado
Las raíces podridas son una de las enfermedades de las orquídeas más habituales. Cuando aparecen, no son solo fruto de un mal riego. También pueden ser un foco de infección que lleve a la muerte de la planta, ya que no deja de ser cómo se manifiesta una infección por hongos.
4. El sustrato se ha compactado y no drena correctamente
Otro motivo importante para plantearnos el trasplante. El peligro del exceso de riego en orquídeas se traduce, como decíamos en el punto anterior, en un problema de hongos. No es el único motivo: con el paso del tiempo, el sustrato almacena sales minerales y otros elementos procedentes tanto del agua como de los distintos tipos de abonos. Lejos de ser beneficiosos, pueden ser perjudiciales para el crecimiento de nuestra planta.
Si vemos que al regar nuestra planta no evacúa correctamente el agua, es momento de cambiar el sustrato y la maceta.
PASOS PARA TRASPLANTAR ORQUÍDEAS
Comprendido el cuándo, es momento de conocer el cómo. Como decíamos, trasplantar orquídeas no es una labor difícil pero sí requiere tener en cuenta aspectos importantes. Y no solo para que sea exitoso: también porque, solo realizándolo correctamente, haremos que beneficie a nuestra planta en su crecimiento y floración.
Así pues, veamos los pasos imprescindibles para esta labor.
1. Sanear las raíces, eliminando las enfermas y las secas
Es, quizás, el paso más delicado en lo que respecta a trasplantar orquídeas. Y no porque eliminar las raíces en mal estado sea complicado sino, más bien, porque esta labor tan necesaria implica que tanto nuestras manos como los utensilios que utilicemos estén limpios, desinfectados y en perfecto estado. Para ello, lo ideal es que utilicemos alcohol.
El objetivo de esta labor es eliminar las raíces secas, marrones y en mal estado. Una tarea que comienza eliminando todo el sustrato viejo, teniendo especial cuidado a la hora de desprender los trozos que hayan podido quedarse pegados a las raíces. Con ellas completamente limpias, es momento de comenzar a sanear. Para provocar el menor daño posible en la planta, tendremos que realizar cortes firmes y limpios siempre lo más cerca posible de su base.
2. Preparar la maceta con un buen drenaje y sustrato adecuado
Comencemos con la maceta. Más allá de elegir una transparente, fundamental para que las raíces reciban la luz que necesitan para crecer; es importante que elijamos una ligeramente mayor a la anterior. Aunque pensemos que una maceta mucho mayor es positiva para nuestra planta, no tiene por qué serlo. Lo ideal es que nuestra planta tenga más espacio pero sin excesos.
También es importante que la maceta de trasplante esté limpia. Si la reutilizamos de otra planta, tendremos que lavarla a conciencia y eliminar cualquier rastro de jabón antes de volver a plantar en ella.

Además del sustrato, también es importante procurarle a nuestra planta un buen drenaje. Aunque podemos usar bolas de arcilla expandida, también podemos utilizar otras enmiendas que no guarden humedad.
3. Colocar nuestra planta en su nueva ubicación
Es el momento crucial en el trasplante de una orquídea. Con nuestra capa de drenaje creada, colocaremos una pequeña capa de sustrato para orquídeas que sirva de base. El tamaño de esta capa dependerá tanto de la altura de la maceta como de las raíces de nuestra planta. La idea es que dé sustento a las raíces, permitiendo que la parte aérea de la orquídea quede a ras del borde de la maceta.
El siguiente paso es colocar nuestra planta dentro de la maceta. Rellenaremos los huecos introduciendo el sustrato, procurando siempre no tocar con las manos las raíces. Para ayudar a compactarlo, bastará con mover la maceta hacia los lados.
4. Postergar el riego una semana
Una precaución importante. Al haber saneado las raíces, es fundamental detener momentáneamente el riego. De no hacerlo, esos cortes tan necesarios pueden transformarse en un foco de enfermedad para la planta.
Tan importante como esto es no modificar las condiciones de nuestra planta antes del trasplante. Una de las singularidades de los cuidados de las orquídeas es que, si encontramos un lugar en el que nuestra planta crezca y florezca, lo ideal es no cambiarlo. Si es una norma no escrita en general, debe convertirse en máxima absoluta tras un trasplante.
Esperamos que con nuestros consejos hayas perdido el miedo a trasplantar orquídeas. Y, si tienes cualquier consulta, ¡no dudes en escribirnos a través de redes sociales!



