Darle un toque diferente al jardín o a la terraza o, incluso, conseguir que tenga un toque rústico. Algo que podemos conseguir de manera sencilla si nos planteamos hacer una rocalla en el jardín. Una forma de cambiar por completo nuestro propio paisaje, creando una zona con una personalidad diferente. Y es que algo tienen estos pequeños jardines rocosos que atrapan la atención de quienes disfrutan de su presencia. Un pequeño oasis de naturaleza diferente que es sencillo crear y disfrutar.
También llamado jardín alpino, hacer una rocalla en el jardín es perfecto para quienes quieran recrear esa mezcla de piedra y naturaleza propia de los Alpes. Un sistema natural que, además, es ideal para zonas de sequía o suelos pobres. Y no solo eso. También puede ser la solución perfecta para esas zonas del jardín con desnivel, o de carácter boscoso y de difícil acceso. Una manera perfecta de no tener que renunciar a la belleza de las plantas, por complicado que sea el terreno.
Aunque a priori cómo hacer una rocalla en el jardín pueda resultar complicado, nada más lejos de la realidad. Poder diseñarla pasa, únicamente, por conocer algunas de sus máximas. Una garantía de éxito para disfrutar de esa mezcla de piedra y naturaleza tan irresistible.
- PASOS PARA SABER CÓMO HACER UNA ROCALLA EN EL JARDÍN
- 1. Elegir el diseño, básico para saber cómo hacer una rocalla
- 2. Definir dónde situar la rocalla
- 3. Preparar el terreno creando un drenaje
- 4. Trazar el esquema de piedra para poder rellenar el terreno
- 5. Definir los colores de las plantas
- 6. Elegir las plantas, igual de importante que saber cómo hacer una rocalla
- 7. Cubrir el resto del terreno
PASOS PARA SABER CÓMO HACER UNA ROCALLA EN EL JARDÍN
Antes de entrar en detalles, es interesante saber algo más de este tipo de conjuntos naturales. Hacer una rocalla en el jardín es una tradición que se remonta al siglo XIX. Una época en la que se popularizaron en las Islas Británicas, impactados por el paisaje de los Alpes. Un punto de partida para que, en apenas unas décadas, se hicieran parte del paisaje habitual no solo de Europa sino también de todo el continente americano. Un hecho que nos da una idea del atractivo de las rocallas.
Entendida la relevancia de estos conjuntos naturales, veamos cómo hacer una rocalla paso a paso.
1. Elegir el diseño, básico para saber cómo hacer una rocalla
Antes de plantearnos cómo hacer una rocalla, es imprescindible que nos tomemos algo de tiempo para diseñarla. Algo fundamental si tenemos en cuenta que no hablamos únicamente de piedras y plantas. Hay muchos más elementos con los que podemos contar como las fuentes de jardín, estanques o, incluso, cascadas de agua. Unas instalaciones que necesitan una planificación concienzuda, sobre todo por lo que respecta a las tomas eléctricas.
Además de decidir este punto, hacer un jardín de rocalla supone crear un espacio libre que puede parecer, incluso, desordenado. Una buena razón para que no tratemos de jugar a las simetrías ni a los planteamientos estructurados. O, dicho de otra manera, que lo ideal es que juguemos con un número impar de piedras; y que simulemos la desorganización a la hora de plantar nuestras plantas.
Otro aspecto fundamental de cómo hacer una rocalla es que tiene que estar en desnivel o, en su defecto, escalonada. Si tenemos ya de por sí ese espacio, perfecto. En caso de que no lo tengamos, tendremos que crearlo de manera artificial. Si es nuestra situación, lo idóneo es hacer un cierre alrededor de la rocalla. Este servirá para sostenerla e, idealmente, debe hacerse también en piedra para que siga las pautas del conjunto.
2. Definir dónde situar la rocalla
Aunque pueda parecer secundario, nada más lejos de la realidad. La ubicación es clave para el curso de la rocalla. Para empezar, tendremos que situarla en un lugar con buena luz directa. Pero cuidado: no es lo único importante. Además de esto, lo idóneo es que esté resguardada del viento y cuente con buena ventilación.
Además de esto, al hacer una rocalla hemos de alejarla tanto de construcciones como de árboles. Por un lado, porque la verticalidad puede romper la perspectiva de la rocalla. Por otro, porque pueden dar sombras indeseadas sobre ella. Por último, un detalle más en lo que respecta a la cercanía de árboles. Pueden aportarle demasiada humedad al terreno, y esto puede ser negativo para nuestra rocalla.
Por último, es fundamental reconocer el tipo de suelo. Tiene que ser preferiblemente arenoso, ya que será permeable. Algo necesario para que las plantas que elijamos salgan adelante correctamente.
3. Preparar el terreno creando un drenaje
Hemos insistido mucho en el tema de la humedad, y es que no es secundario. Cómo hacer una rocalla pasa, obligatoriamente, por crear un buen drenaje. Algo que no podemos dejar de lado por más que el suelo sea el idóneo. Una rocalla demanda una evacuación de agua mucho mayor de lo habitual. De ahí que sea imprescindible que esté en desnivel. Pero no solo eso: también tendremos que contar con hacer una capa drenante.

Lo ideal es hacer una capa de entre 30 y 40 centímetros que mezcle arena gruesa con perlita y otros elementos, como trozos de macetas, que ayuden a filtrar el agua. Para que el agua se evacúe correctamente, tendremos que realizar el drenaje empezando por la parte superior de la rocalla hasta llegar a su base.
4. Trazar el esquema de piedra para poder rellenar el terreno
Los impacientes quizás no han llegado a este punto de cómo hacer una rocalla. Sin embargo, es momento de empezar a verle forma de verdad a nuestra composición. Con el suelo preparado, toca colocar las piedras. Si tenemos algunas propias de la zona en la que vivimos, fantástico. Si no, siempre podemos contar con piedras de jardinería para hacer una rocalla.

A lo hora de colocar las piedras, hay que ser cuidadosos en dos aspectos. Por un lado, porque las piedras más grandes deben estar colocadas en la base. Solo así el conjunto tendrá la estabilidad que necesita. Por otro lado, lo idóneo es enterrarlas dos terceras partes de su volumen. Así no solo tendrán estabilidad sino que, también, evitaremos que se desplacen con el agua de lluvia o el paso del tiempo.

También es importante dejar separaciones entre cada piedra. Gracias a ello, el agua podrá correr sin mover las piedras, y las plantas podrán crecer libremente. Una vez las tengamos colocadas, es momento de rellenar el terreno con humus de lombriz.
Con la estructura fundamental de la rocalla lista, es momento de ir colocando las piedras más pequeñas en la parte superior. Y, de manera simultánea, rellenaremos con sustrato para fijarlas al terreno.
5. Definir los colores de las plantas
Y bien, un poco más de paciencia. Para acabar de hacer una rocalla, tendremos que esperar un poco más. ¿Cuánto? Entre dos semanas y un mes. Tiempo suficiente para que tanto el sustrato como las piedras se asienten. Solo así, cuando empecemos a plantar, el terreno será lo más parecido al que perdurará en el tiempo.
Este tiempo de espera nos vendrá de perlas para definir los colores de las plantas de nuestra rocalla. Una tarea para la que tenemos que tomarnos cierto tiempo, ya que serán las responsables de darle dinamismo al conjunto. Hay que tener claro que la base cromática de una rocalla es el verde en cualquiera de sus variantes. Por eso, la incorporación de color debe ser cuidadosa. La presencia de plantas con flor debe estar reducida a pequeños toques de color.
6. Elegir las plantas, igual de importante que saber cómo hacer una rocalla
Otro aspecto de cómo hacer una rocalla para tomarse con calma. Y es que, como ya comentamos, las condiciones de vida de estos pequeños jardines de roca es singular. Por eso, es importante descubrir cuáles son las mejores plantas para rocalla. Una forma de elegir plantas que prosperarán correctamente.
Para que nos sirva de guía, una rocalla debe contar con una estructura de plantas bien definida: plantas arbustivas o arbustos, plantas tapizantes y plantas que trepen. Más allá de qué plantas escojamos, dos consejos. Por un lado, que tengan distintos ciclos de floración para que siempre disfrutemos de color en la rocalla. Por otro, plantarlas creando pequeños grupos que no superen las cuatro unidades.
7. Cubrir el resto del terreno
Con todas las plantas en su sitio, queda el último paso: cubrir el sustrato que no esté plantado. Podemos hacerlo tanto con piedra decorativa blanca, si queremos un resultado más llamativo; o con corteza de pino.

Cuidado si hemos plantado bulbos, ya que no crecerán con normalidad con ninguno de estos dos elementos decorativos encima.
¡Anímate a hacer una rocalla en tu jardín, y disfruta de su belleza!


